DIARIO Bahía de Cádiz
contando tu Bahía desde 2004

Nuestro deseo para el nuevo año…

El equipo de DIARIO Bahía de Cádiz desea a compañeros y colaboradores; clientes, anunciantes y proveedores; lectores, fieles y amigos, mucha salud colectiva. 2021 (cruzamos los dedos) no puede ser peor.

Desde el equipo de DIARIO Bahía de Cádiz (en plena adolescencia revoltosa, con más de 16 añitos ‘contando’ lo que más nos mueve y conmueve, nuestra Bahía) aprovechamos este recurrente y humilde mensajillo pan-bimbo anual de agradecimiento a los amigos, compañeros, lectores, fieles, anunciantes y proveedores, entre el año que dice adiós (¡¡por fin!!) y el que dice hola (a ver qué sorpresita trae bajo el brazo…), para imaginar un nuevo año un pelín menos gris-oscuro-casi-negro: 2021 no puede ser peor.

Se va un 2020 para la Historia, historia tediosa y cargante: virus, epidemia, pandemia, coronavirus, coronavirus, coronavirus, las castas del Covid o la Covid, cuarentena, estado de alarma, confinamiento, incertidumbre, vida en los balcones, “de esta vamos a salir todos mejores” (aro aro…), policías de balcones, políticos carroñeros, mascarillas y gafas empañadas, a-metro-y-medio y abrazos proscritos, ERTEs, UCIs, el Ingreso Mínimo Vital de garrafón, todos llorando a papá-Estado, desconfinamiento con bulla, calles tomadas por runners noveleros, nueva normalidad, fútbol-negocio esterilizado sin aficionados, peligrosos negacionistas tontos-del-culo, qué viene la (segunda y tercera y…) ola, toque de queda, clínicas privadas ofertando las PCR, la cultura desdeñada, la anacrónica monarquía corrupta (qué novedad) y fugitiva, más odio, fachas, militares seniles, golpistas y patriotas de banderita hurgando en los muertos de hoy, y para más inri, la implosión de la izquierda andaluza para que siga manejada desde los madriles y tampoco se pase de zurda…

Sí, es verdad, no todo ha sido un dolor de muelas: subió el Cádiz a Primera, sí (y ni pudimos celebrarlo). Y hemos aprendido a lavarnos las manos, a estornudar, y a ser conscientes de que el individualismo egoísta y competitivo mata, de que vivimos (queramos o no) en comunidad, de que la salud (en todos los sentidos) de los demás es la propia, la de los nuestros, la de este injusto sistema agonizante que se aferra a la esperanza de una vacuna para olvidar más pronto que tarde este sinvivir. No, 2021 no puede ser peor.