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Los isleños de hace 6.200 años ya comían doradas y pargos

Investigadores de la UCA han llevado a cabo una excavación en San Fernando (en el Campo de Hockey 2) donde se han encontrado más de 350 restos de pescado de dimensiones milimétricas “de más de 6.200 años de antigüedad”. Estos hallazgos pertenecen en su mayoría a doradas y pargos; igualmente han aparecido hogares y fosas a modo de vertedero. Se plantea la hipótesis de estar ante un área de procesado de pescado: “aunque ya se conocían la agricultura y la ganadería, los recursos marinos siguieron teniendo un peso muy importante en la dieta diaria de esta comunidad”, se apunta.

Investigadores de la Universidad de Cádiz han llevado a cabo una excavación en San Fernando (en el Campo de Hockey 2) donde se han encontrado más de 350 restos de pescado de dimensiones milimétricas “de más de 6.200 años de antigüedad”.

Esta excavación, autorizada por la delegación territorial de Cultura de la Junta de Andalucía y dirigida por los arqueólogos María Sánchez y Eduardo Vijande (profesor de Prehistoria en la UCA, “nos ha llevado a encontrar, en un espacio de dimensiones similares a las de una pista de tenis, 15 hogares y cuatro fosas (concheros) de época neolítica que contenían una gran cantidad de restos de moluscos y peces”.

A través de la flotación, cribado con agua y triado del sedimento de estas estructuras, ha sido posible documentar más de 350 restos de pescado de dimensiones milimétricas. Dichas labores de triado han estado coordinadas por José María Corona, cuyo trabajo de fin de máster (en Arqueología Náutica y Subacuática de la UCA) se centrará en el estudio pormenorizado de estos peces. “El objetivo es determinar las especies que fueron capturadas y aproximarnos a las posibles estrategias y técnicas que utilizaron para su captura”, afirma Corona.

Según se ha trasladado a DIARIO Bahía de Cádiz, los resultados preliminares apuntan a un predominio de los espáridos (doradas y pargos), aunque también se han documentado restos de corvinas, cazón, boquerón, sardina, raya y marrajo. En la determinación de las especies han participado las especialistas Alicia Hernández Tórtoles (arqueóloga), y Milagrosa Soriguer (profesora de Biología Marina de la UCA).

UN ÁREA DE AHUMADO DE PESCADO PARA SU ALMACENAMIENTO

Eduardo Vijande, coordinador científico de los estudios, explica que “es de gran interés dada la escasez de yacimientos neolíticos en el sur peninsular con amplios registros de ictiofauna. La presencia de estas fosas con gran cantidad de peces junto a más de 15 hogares en un espacio de dimensiones reducidas, nos hace plantear la hipótesis de estar ante un área de procesado de pescado donde, en primer lugar, llevarían a cabo labores de limpieza y fileteado para, posteriormente, ahumarlos en los hogares permitiendo así una conservación prolongada de este recurso alimenticio”.

Es más, “éste registro malacológico e ictiológico nos indica que, aunque ya se conocían la agricultura y la ganadería, los recursos marinos siguieron teniendo un peso muy importante en la dieta diaria de esta comunidad. San Fernando era una isla hace 6.000 años y esta comunidad explotó los ricos recursos que el mar les brindaba y, más aún, en una región, la del Estrecho de Gibraltar, de gran riqueza marina”, añade este arqueólogo isleño.

Asimismo, el especialista en malacofauna, Juan Jesús Cantillo, investigador de la UCA y director del Museo de Vejer, se hará cargo del análisis de los miles de fragmentos de conchas recuperados en esta campaña de 2018-2019.

HACE UNA DÉCADA APARECÍA UNA NECRÓPOLIS DE HACE 6.000 AÑOS

En 2008 ya se realizó una primera excavación en el yacimiento de Campo de Hockey 1, que permitió documentar una necrópolis de fosas de hace 6.000 años. Se documentaron un total de 59 tumbas pertenecientes a una comunidad neolítica que habitó la, por entonces, isla de San Fernando. El estudio de la malacofauna de esta primera excavación de 2008, “puso de relieve datos de gran interés para comprender la estrecha relación de esta comunidad con el medio marino, como el conocimiento y explotación de todos los nichos ecológicos, el empleo de técnicas hasta ahora inéditas para el consumo de burgaíllos o la colocación de cañaíllas en los enterramientos como ajuar funerario”, se señala.

Con objeto de determinar el peso exacto de los recursos del mar en la dieta de esta comunidad neolítica, los investigadores Marta Díaz-Zorita y Javier Escudero, de la Universidad de Tübingen, están finalizando los análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno de más de 30 individuos de la necrópolis excavada hace más de una década.

Las dataciones radiocarbónicas de este trabajo se han realizado gracias al proyecto CEIJ-015 del Campus de Excelencia Internacional del Mar (CEI.Mar) que lidera la Universidad gaditana, dirigido por el profesor Eduardo Vijande, y al proyecto del Plan Nacional I+D HAR2017-87324-P, dirigido por el profesor José Ramos.

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