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Botado el quinto BAM ‘gaditano’ para la Armada española


Navantia ha procedido a la botadura en el astillero de San Fernando del BAM bautizado como Audaz, un encargo para la Armada española. Es el quinto de la serie que se ejecuta desde finales de 2014 en la antigua Bazán. Su entrega está prevista en 2018. La ceremonia ha sido amadrinada por la Ministra de Defensa, y se ha salvado de las protestas y el boicot con el que amenazaba la plantilla, que en los últimos días ha advertido un cambio en la actitud de la SEPI: su presidenta aprovechaba la mañana para visitar las tres plantas de la Bahía.

Minutos antes de las seis de la tarde de este jueves, a las 17.57 horas exactamente, aprovechando la pleamar, Navantia ha procedido a la botadura en el astillero de San Fernando del Buque de Acción Marítima (BAM) bautizado como Audaz (P-45), un encargo para la Armada española. Es el quinto de la serie que, sin prisas –aunque cumpliendo plazos-, se ejecuta desde finales de 2014 en la antigua Bazán. Su entrega está prevista en 2018.

La puesta de quilla del BAM Audaz tuvo lugar el 29 de abril de 2016, siendo el tercer buque de la Armada en recibir este nombre. Los dos anteriores fueron destructores; el primero prestó sus servicios entre 1898 y 1924 y el segundo desde 1953 hasta 1974.

La ceremonia ha sido amadrinada por la Ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. Y se ha salvado de las protestas y el boicot con el que amenazaba la plantilla, que reivindica, entre otros puntos, más faena (y entre ella, la concreción del histórico y polémico contrato con Arabia Saudí), la elaboración de un plan industrial y de un nuevo convenio colectivo; no obstante, el comité de empresa en los últimos días, curiosamente, ha advertido un cambio sustancial en la actitud y las formas de la SEPI, para atender estas reclamaciones. “Todos los esfuerzos tienen que ir encaminados a dar a conocer la excelente labor y el buen trabajo de esta plantilla presentando las capacidades que San Fernando tiene como centro especializado en este tipo de barcos”, anunciaba esta misma semana el comité, confiando en aprovechar la botadura como ‘escaparate’.

A este acto simbólico han acudido además, entre otros, el consejero de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, Antonio Ramírez de Arellano; la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada; el subdelegado del Gobierno en Cádiz; Agustín Muñoz; el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, Jaime Muñoz-Delgado; la presidenta de la SEPI, Pilar Platero; y el presidente de Navantia, José Manuel Revuelta. También ha asistido una delegación saudí y embajadores y autoridades de varios países.

Entre los partidos locales, se han ausentado de la ceremonia representantes de Podemos, argumentando que “mientras se esté especulando con el futuro de la factoría y no se materialice en forma de contrato una carga de trabajo que garantice el empleo estable y de calidad, nos parece que cualquier acto del Gobierno del PP es solamente un lucimiento partidista”. “No es la primera vez que a nuestra tierra se le promete futuro en los astilleros y después se queda en nada”, ha advertido el coordinador de la formación morada y concejal, Ernesto Díaz.

“El Audaz es un producto puntero de nuestra innovación tecnológica y de la capacidad de la Armada para hacer frente a los nuevos retos”, ha afirmado durante su intervención la ministra del PP, subrayando que “los cuatro primeros buques de la serie han demostrado sobradamente la capacidad para cumplir al cien por cien con los cometidos para los que fueron diseñados y han operado en todo tipo de escenarios y operaciones”.

La alcaldesa isleña, Patricia Cavada, ha querido lanzar un mensaje de confianza en las palabras y el “tono positivo” trasladado por la ministra y la presidenta de la SEPI, “de que habrá estabilidad en los astilleros, carga de trabajo y presupuesto para los encargos”.

Con todo, la primera edil socialista ha afeado que “todas las plantas de Navantia en territorio nacional cuentan con nuevos pedidos y carga de trabajo, todas menos la de San Fernando, una ciudad que se enriquece y genera actividad hostelera o comercial cuando hay trabajo en los diques del astillero y que se empobrece cuando no la hay”.

“Todos en esta ciudad tenemos algún familiar que forma parte de la empresa, de hecho, mis dos abuelos formaron parte de la empresa y tengo sus recuerdos de tantos años trabajados allí, de cuanta gente de nuestra ciudad ha desarrollado sus proyectos de vida en esta tierra gracias al trabajo de Navantia”, incide Cavada, describiendo la “emoción” de esta botadura pero también el sentimiento “agridulce” porque el astillero queda si actividad por falta de nuevos pedidos.

Mientras, el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, ausente en este acto, subraya que “los astilleros gaditanos han demostrado su fortaleza como industria de vanguardia en el mundo y generadora de empleo”. Para este conservador, con esta botadura “se constató la fotografía de la pujanza de unos astilleros de primer nivel y referente internacional”, destacando el “carácter estratégico y prioritario” de la industria naval gaditana y andaluza por parte Rajoy.

Para este jerezano, con la botadura de este BAM, “Navantia evidencia su capacidad y potencial para afrontar cualquier encargo” y destaca el “talento y experiencia” de sus trabajadores, mostrando su confianza en que ello será “crucial” para la consecución de nuevos contratos.

EL QUINTO BAM QUE ‘SALE’ DE LA ISLA

Este solitario BAM (otro se encargó a astilleros gallegos, y se botará en unos meses con el nombre de Furor) se venía vendiendo desde la antesala de las elecciones europeas, en mayo de 2014; y se autorizaba en Consejo de Ministros a unos días de entrar 2015, año de municipales y generales; aunque estaban comprometidos hasta cuatro de estos buques desde la salida del anterior Gobierno de Rodríguez Zapatero en 2011. Los dos barcos que entrarán en servicio a partir de 2018 suponen 2,2 millones de horas de trabajo tanto para la plantilla propia como para la industria auxiliar, entre San Fernando y Ferrol (1,1 millones de horas para cada factoría).

La orden de ejecución suponía para Navantia la vuelta a la construcción militar con la Armada española, tras más de ocho años, ya que la anterior ocurrió en julio de 2006, relativa a la Fragata F-105 y a la primera serie de los BAM (entonces se construyeron cuatro, todos en La Isla: Meteoro, Rayo, Relámpago y Tornado).

Se trata de un buque de tamaño medio (93,9 metros de eslora, 14,2 metros de manga y 7,2 metros de puntal), altas prestaciones, gran versatilidad en cuanto a misiones, alto nivel de comunalidad con otros buques de la Armada y con un coste de adquisición y del ciclo de vida reducido.

La misiones para las que se concibe el Buque de Acción Marítima (modelo de construcción totalmente español) son, por un lado, de seguridad marítima en escenarios de “baja intensidad”, con capacidad de disuasión y reacción ante “amenazas asimétricas o convencionales” y por otro, de protección de los intereses marítimos nacionales, colaborando con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y otros departamentos ministeriales, en misiones de vigilancia, salvamento, ayuda humanitaria, lucha contra el tráfico ilegal o lucha contra la contaminación marina.

LA PRESIDENTA DE LA SEPI VISITA LOS ASTILLEROS GADITANOS

Paralelamente, Pilar Platero, la presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dueña de las acciones de Navantia, iniciaba durante la misma mañana del jueves una ronda de visitas a los astilleros, comenzando por los centros de la Bahía de Cádiz

Platero (que conoce más o menos la comarca, de hecho, hasta hace unos meses fue presidenta del Consorcio de Las Aletas) ha mantenido encuentros con los representantes de los trabajadores de las tres plantas gaditanas, interesándose por sus “inquietudes” y por la actividad de los centros, destacando que “hoy todos siguen abiertos y tienen carga de trabajo”.

Ha incidido en que la SEPI está impulsando, al fin, un plan estratégico con la finalidad de “reforzar la eficiencia y sostenibilidad” de Navantia, “potenciando su impacto sobre las áreas económicas donde se ubican sus astilleros”. Este plan, que se lleva demandando años, tendrá como objetivo “el mantenimiento de todos los centros de trabajo, la generación de nuevos empleos que respondan a las exigencias de las nuevas tecnologías y la consecución de nuevos pedidos para reforzar la carga de trabajo ya existente”.

Asimismo, la SEPI asegura en un comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz que seguirá impulsando un “diálogo fluido” con los representantes de los trabajadores para alcanzar acuerdos que refuercen la competitividad de esta empresa pública.


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