DIARIO Bahía de Cádiz
contando tu Bahía desde 2004

El Hospital de Puerto Real trabaja por una UCI “más humana”

La Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Puerto Real se ha sumado a un proceso de humanización en la asistencia, con la elaboración de un plan cuya finalidad es la toma de decisiones compartida y un plan de acompañamiento al enfermo, con horarios más flexibles. Además, se considera básico trasladar una buena información a los allegados.

La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario de Puerto Real se ha sumado a un proceso de humanización en la asistencia, con la elaboración de un plan de información cuya finalidad es la toma de decisiones compartida y un plan de acompañamiento al enfermo.

En ese sentido, se contempla la identificación del acompañante (que será su representante legal y que suele ser un familiar en primer grado) siempre que sea posible con el consentimiento del paciente. También se está llevando a cabo una flexibilización de los horarios, permitiendo que el acompañante principal pueda permanecer desde las 10.30 horas hasta las 21.30 horas junto al enfermo. Este horario además se amplía en situaciones al final de la vida, en jóvenes y en situaciones especiales que así se requieran.

Además, con el objetivo de hacer más llevadera la estancia en esta unidad, se facilita el contacto con el exterior a través de equipos electrónicos como teléfonos móviles, tablets o televisiones.

Desde el Servicio Andaluz de Salud (SAS) se remarca en un comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz que si bien las primeras UCIs “eran lugares cerrados, en los que las familias estaban excluidas durante el proceso de atención, de la toma de decisiones y de la compañía del paciente”, en los últimos años “se ha comprobado que es importante incorporar a la familia en este entorno, facilitando así la recuperación del paciente y aliviando la angustia que supone para los allegados el contar con su ser querido en este tipo de instalaciones”.

Se señala además que “una buena información”, en un espacio específico, aclarando el proceso de la enfermedad, elaborando una hoja de ruta, explicando de qué punto se parte, hacia dónde va el paciente, qué problemas se pueden encontrar en el camino, qué actitudes terapéuticas se tienen previstas, entre otros, “ayuda a transformar el temor en confianza, disminuye la angustia y la incertidumbre, aumenta la tranquilidad, disminuye el estrés y ayuda a aceptar el futuro y a tomar decisiones de acuerdo con los valores del paciente”. Se busca así, aplicar un tratamiento completo e integral al paciente con una implicación de la familia.

Y a esto, según se aclara desde el Clínico, se llega “con una buena información y facilitando el acompañamiento por medio de unos horarios flexibles”.

Otras noticias...

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.