DIARIO Bahía de Cádiz
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Unos por otros y la casa sin barrer (y III)


… Y entre estas últimas ejecuciones entran en el panorama aquellas  que no dependen sólo del municipio como se ha anunciado al principio de estos artículos, sino de la aprobación a su paso por los distintos organismo que deben pronunciarse y concederles bien la dotación dineraria correspondientes para su realización o la vía libre para de su ejecución.

Llámense estos organismos: Diputación, Junta de Andalucía, Presupuestos Generales del Estado y Ministerios correspondientes;  generalmente de Fomento y Defensas, dadas nuestras singulares connotaciones como ciudad ligada tanto tiempo al ‘estamento  militar’. Y esto puede confundir al ciudadano. Lo que no significa que nuestro Ayuntamiento, no deba actuar en la parte alícuota que le corresponda, tanto reivindicativa como económica.

Y según lo anterior viene al caso señalar, otra de mis constantes reivindicaciones, la tan necesitada restauración de nuestro histórico -Puente Zuazo- porque si fueron ‘tres millones de euros los concedidos’ de una partida presupuestaria de cerca de ‘ocho millones’ por librar para invertirlos en -tres fases- en la recuperación del patrimonio artístico y cultural de nuestra Bahía, al puente todavía no le ha llegado ni un ‘sólo euro’.

Por otra parte la dificultad que genera los municipios de Puerto Real y San Fernando en cuanto a sus respectivos términos municipales, hacen que  -unos por otros- miren para otro lado y como consecuencia la casa se quede sin barrer.

La realidad y la conclusión es que la parte arreglada -miren ustedes por donde- corresponde al término municipal de Puerto Real, como es el Real Carenero, tan cerca de nosotros que parece nuestro y tan lejos de esta pertenencia por corresponderle al citado municipio vecino de Puerto Real.

El Real Carenero en cuestión, rehabilitado aún sin terminar del todo, pero con dependencias disponibles a la que no se le ha prestado utilidad alguna, ni se ha mantenido una vigilancia adecuada, ha permitido; primero, que le hayan robado todo el material de cobre eléctrico, para luego pasar al derribo de algunas paredes y algunos muros con el objetivo finalmente de instalarse unos ‘okupas’.

Y lo peor de todo no será quienes  les echen de allí, sino en el ‘estado’ en que dejarán el inmueble con lo que costó. Aunque la seguridad de la zona, también hay que decirlo, corresponde al municipio de Puerto Real ¡lamentable, pero cierto!  ¿Y eso que se pensó en convertirlo en un espacio hotelero…?

Mientras tanto nuestro Puente Zuazo, cuya rehabilitación estaba prevista para el 2010 con motivo del Bicentenario (del que han pasado ya 6 años) cada vez se deteriora más; teniéndose en cuenta que por él además, pasa toda la conducción de -agua potable- que abastece a nuestra ciudad y hacia Cádiz con la consiguiente peligrosidad de sucesivas averías y continuas pérdidas habituales del preciado líquido elemento.

Sin embargo, permanece todavía a la espera de la segunda fase de ese gran proyecto que fue anunciado por nuestro Ayuntamiento de rehabilitarlo y de urbanizar sus alrededores para convertirlo en una zona plácida y de recreo no sólo visitable de cara al disfrute de los ciudadanos, sino como punto de encuentro turístico y cultural por cuánto significó en la historia nacional y en la historia de nuestra querida Isla en particular como el símbolo más importante de nuestro patrimonio, de todo lo cual, solamente existe una placa conmemorativa ya casi ilegible por cierto, sobre un resto de pared que queda de la obra del tren-tranvía, como única referencia histórica del lugar.

Y la realidad se manifiesta en que su rehabilitación no llega. Y los trueques, las compensaciones por las obras de la Calle Real con respecto al tren-tranvía, la disparidad de criterios entre junta de Andalucía, Fomento y Ayuntamiento y la recepción de las citadas obras,  dificultan más todavía su resolución definitiva.

Un auténtico embrollo del cual lo cierto y verdad es que el tren-tranvía ha desplazado al Puente Zuazo en el lugar donde ahora se encuentra, ‘olvidado y abandonado’. Y creo que la obra del citado tren-tranvía -además de dividir a la ciudad- ha pasado por él y por su cercanía para facilitar el trazado de las vías; llevándose por delante ‘sepultándola bajo tierra’ una de sus baterías más famosas. Y  a todo esto sin que pase todavía el citado  ‘trenecito’  ni se sabe siquiera  cuándo lo hará a pesar de los constantes anuncios y moratorias de las partes implicadas.

También cabe pensar que la buena intención -supongo- de instalar los mecanismos de un tren-tranvía en las distintas ciudades andaluzas incluso en Sevilla misma, aunque recorra  un sólo  kilómetro, que es el que va desde la Plaza Nueva al Prado de San Sebastián (no confundir con el llamado metro externo), ha constituido un rotundo fracaso y una astronómica inversión de dinero sin rentabilidad alguna aparente, ni beneficios eficaces para los ciudadanos, además de los inconvenientes y el descontento surgidos en todos los lugares donde se ha instalado. Véase Jaén o la Costa del Sol por citar dos  ejemplos de los más costosos y frustrados fracasos.

No obstante, creo que el previsto tren-tranvía mancomunado de la Bahía bien planificado y mejor ejecutado, hubiera sido ideal y rentable incluso más allá de la Bahía. Piénsese en un visitante que llega al aeropuerto de Jerez y toma dicho transporte y éste lo lleve a cualquier punto de nuestras costas hasta Algeciras-La Línea y desde allí, se interne por la Sierra buscando las preciosas y pintorescas localidades  serranas que poseemos, introduciéndose en la vía verde tantas veces intentada y rematar el circuito volviendo a Jerez, a su supuesto lugar de origen y viceversa, de tal manera qué, el viajero pueda utilizar las dos opciones.  Un sueño, una quimera y una obra monstruosa, gigantesca, faraónica de elevadísimo coste además, aunque no imposible de realizar, debido a las nuevas técnicas, pero tal vez, más propia de otros lugares distintos al nuestro.

Y hasta aquí se ha descrito gran parte de lo bueno, menos bueno y algunos casos  concretos, que no han estado a la altura de las verdaderas necesidades o se han realizados negligentemente en nuestra  ciudad, a la que amo.

Y por esa razón y con un espíritu, exento de descalificaciones; sino  contemplado desde la perspectiva de una crítica objetiva y constructiva, he salido al paso repasando todas las etapas y los años durante los cuales, se han producidos estas señaladas circunstancias, de las que, solamente cito las más relevantes e incongruentes; porque están al alcance y en las conciencias de los ciudadanos.

Omitiendo no obstante, otras que no lo están o que tal vez sean menos conocidas públicamente, pero en cualquier caso, comentadas todas, con el mayor respeto,  con todo el rigor y con el sólo  propósito de despertar conciencias, que conduzcan a evitar las que se han hecho mal desafortunadamente y en lo sucesivo: mejorar actitudes, acciones y situaciones futuras; encaminadas en su totalidad cómo no, al florecimiento de nuestra Isla de manera práctica, útil, eficaz y razonada, en beneficio de la ciudad y de todos sus ciudadanos.

Gobernar a una ciudad resulta ser una tarea muy seria, compleja y extremadamente difícil. Y más difícil lo será hacerlo ‘contentando’ a todos por igual, en cuyo caso no es menos cierto decir qué, gobernar se cimenta en la libre voluntad de las personas, que han elegido esta dedicación, y como consecuencias han accedido a la política; comprometiéndose bajo la responsabilidad de obtener un cargo en su día; para el que tendrá que estar preparado, porque de él se va a derivar justamente  ‘un compromiso’ que deberá  afrontar contundentemente y de la mejor de las maneras posibles.

Gobernar significa planificar bien y acertadamente para todos, pero no solamente para una parte o para ‘unos pocos’. Pues de nada sirve gobernar para cambiar  algo que sea insustancial o intrascendente: construir monumentos inapropiados, derrocar otros, cambiar letreros, traslados innecesarios, acotar zonas o perderse en reuniones y trivialidades; mientras existen otras carencias más necesarias e importantes para el bienestar común de todos los ciudadanos.

Llámense estas necesidades: arreglar calles céntricas llenas de boquetes que provocan las ciadas y lesiones de los peatones, mientras otras próximas se reparan; abrir los Centros de Salud como el de Camposoto, tan necesario en aquella zona tan distante; reiterándoles a la Junta de Andalucía, su acabado y su apertura, como también la del Centro Técnico de Investigación (CTI), éste aunque acabado permanece ‘cerrado’ sin saberse exactamente por qué y cuáles son sus causas o quizás a la espera de nuevas instrucciones y de cualquier otro acontecimiento.

O crear, fomentar o mejorar los de enseñanzas, talleres varios, hostelería, escuelas diversas; medioambientales, de música, danzas, flamenco, de artes y oficios donde quepan todo el entramado que se deriva de las hermandades y de la Semana Santa, cuyos elementos  son tan variados y sugestivos como los que van desde la elaboración de la cruz de guía hasta un Paso. Planificar los terrenos ociosos y el futuro de la pretendida Zona Franca. Promocionar y facilitar terrenos reduciendo costes, licencias, beneficios fiscales y crear puestos de trabajos, y muchos etcéteras, todos ellos;  ávidos de ponerlos en práctica, para lo cual hace falta además de dinero, ideas, dinamismo, voluntad y decisión. Es decir: invertir, ejecutar y desarrollar con sentido y coherencia.

La Isla de San Fernando es cierto que tiene un corto y limitado término municipal y además por su carácter de Isla, está rodeada de agua y esto evidentemente reduce las expectativas. Pero no impide, que precisamente especulemos con los beneficios que el mar que nos rodea pueda reportarnos: salinas, esteros, viveros, piscifactorías, mariscos, caños, piragüismo, vela, deportes náuticos, embarcaciones recreativas, etcétera. Y todo ello, tratado con nuevas técnicas y nuevos propósitos, así como zonas  residenciales de viviendas bien programadas y construcciones navales. Y por supuesto -Navantia- que ahora afortunadamente con los BAM y los encargos que se prevén y los que pueden venir, parece un importante respiro aliviador para ‘estos tan cualificados astilleros’ y para las empresas y los negocios de contratas y suministros adyacentes.

Por otra parte, es una evidencia tan clara y manifiesta, que voces más autorizadas que la mía, dicen que la Isla de San Fernando, tiene su principal eje de expansión, despegue y desarrollo -de cara a la Bahía- tanto por mar como por tierra; planificando convenientemente todos los terrenos que posee ociosos y dormidos desde hace bastante tiempo, cuyo eje principal comienza en la zona de la Casería, Constructora, Punta Cantora, Polvorines de Fadricas, y el desglose fundamental desde Los Tres Camino de la carretera CA-33 y otros etcéteras.

Así como facilitar suelo económico y atractivo para el establecimiento de empresas y negocios en esos  lugares futuros bien acondicionados. Sin descuidar otro eje importante como el de Zaporito-Gallineras-Camposoto y el Parque Natural, del que se debería obtener mayores frutos, tanto en réditos, como en rendimientos y resultados; promocionándolos más y mejor de cara al visitante.

¿Y ES QUE TENEMOS TANTOS RECURSOS Y ESTÁN TAN A LA VISTA, QUE POR TENERLOS TAN CERCAS, QUIZÁS NO LO VEMOS O PREFERIMOS IGNORARLOS?

Por otra parte, no podemos vivir de espalda del estamento militar, al que -en no pocas ocasiones- y en épocas pasadas ‘se ha ignorado’ sin tener en cuenta  lo que dicho estamento ha significado, proporcionado y ha contribuido al desarrollo de esta ciudad y aún sigue prestando no sólo sus servicios sino las repercusiones que se derivan de los mismos, si bien acordes y adaptados a los tiempos que corremos, pero aún así, ahí están: ¡permanentes y dispuestos! con el mismo espíritu de colaboración de siempre y como -la vía más segura- del futuro profesional de muchos de nuestros jóvenes.

Pero mientras tanto, resumiendo y fiel al título de estos artículos y a sus contenidos, no puedo acabar de otra manera a la vista de los hechos, que diciendo al menos: ‘unos por otros y la casa sin barrer’. Y cuando no: ‘desnudando a un santo para vestir a otro’. ¡Cosas de La Isla! DIARIO Bahía de Cádiz

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