DIARIO Bahía de Cádiz
contando tu Bahía desde 2004

Esta vez no vale el “¡sálvese quién pueda!”

El mundo desarrollado no puede olvidarse de los países más pobres en esta pandemia, primero por solidaridad entre los seres humanos que compartimos el planeta y después –sí- por nuestro propio interés: todos estamos conectados por esta economía globalizada, por si alguien aun no lo tenía claro.

Casi seis millones de personas en el mundo ya se han contagiado del virus SARS-Cov-2, el famoso coronavirus, y de ellas cerca de medio millón han muerto por esa causa, en unos datos aproximados de imposible verificación sobre todos en los países empobrecidos, que suman una tragedia más a sus ya atormentadas historias.

Esta vez el mundo desarrollado no sólo es testigo desde la televisión de la desgracia de los otros, como ante tantas hambrunas, desastres naturales o guerras. La Covid-19 también nos ha golpeado en la rica Europa y por eso las organizaciones no gubernamentales que trabajamos por el desarrollo humano ya estamos alertando de que ésta no puede ser la excusa para centrarnos en nuestros problemas, primero sanitarios y después económicos, para olvidarnos de nuestros compañeros de viaje –aquí y en otros países- en este pequeño planeta. Primero, por fraternidad solidaria, y después porque la única forma de lucha contra esta pandemia –de momento sin vacuna ni tratamiento específico- debe ser global. No podremos combatir la enfermedad ni sus temibles consecuencias laborales si dejamos atrás a África y a Suramérica, por citar dos inmensos territorios donde el coronavirus está arrasando a diario cientos de vidas debido a la escasa capacidad de sus sistemas de salud.

Por eso hacemos un nuevo llamamiento solidario a toda la sociedad de la provincia de Cádiz:

  • Debemos oponernos a cualquier amago de reducciones en los presupuestos públicos que destinan las instituciones a la cooperación para el desarrollo, que parten ya de una situación de debilidad aun no superada desde la pasada crisis, ésa que aun golpea con violencia a las personas y países más desfavorecidos.
  • En esta tragedia mundial tenemos que prestar especial atención a las personas refugiadas y a las migrantes en general, ya que a la desesperación que supone tener que dejar sus pueblos de origen huyendo de la pobreza, la guerra o el hambre suman esta nueva amenaza en su situación inestable de confinamiento en campos de refugiados o de personas abusadas en el drama de su huída. Se merecen nuestros brazos y nuestros pueblos y ciudades más abiertos que nunca.
  • Luchemos por fortalecer –en cualquier parte del mundo- los sistemas públicos de salud, los servicios sociales imprescindibles y los programas de cooperación y educación para el desarrollo como herramientas básicas para el progreso colectivo.

Además a medio plazo hay que abrir un periodo de reflexión que aborde una reforma en profundidad de nuestro sistema de vida, basado en una economía que sólo enriquece a unos pocos, condenando a grandes masas sociales a la supervivencia más básica o al empobrecimiento eterno. La reconstrucción del mundo tras la pandemia no puede seguir las mismas directrices de siempre: precariedad laboral, salarios bajos, adelgazamiento del sector público, privatizaciones y productividad a costa de la destrucción humana y medioambiental.

Aprovechemos este ataque que sufre la Humanidad para abordar -por fin y de una vez por todas- los cambios económicos y sociales profundos que nuestro país y nuestro mundo necesitan. DIARIO Bahía de Cádiz

ARTÍCULO DE: Agustín Fernández (vicepresidente de la de la CONGDPCA)

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.