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La contaminación del aire urbano en la Bahía de Cádiz cae un 67% durante las primeras semanas casi sin tráfico del estado de alarma

Las medidas de restricción de la circulación impuestas por el estado de alarma han provocado en la segunda mitad de marzo el desplome del dióxido de nitrógeno en las principales ciudades españolas, como consecuencia de la caída del tráfico motorizado. Esta reducción drástica de coches y motos se está traduciendo en una mejora sin precedentes de la calidad del aire; en la Bahía de Cádiz el descenso de la contaminación ronda el 67%. Lo constata un estudio elaborado por Ecologistas en Acción.

Ecologistas en Acción ha elaborado un informe sobre la calidad del aire urbano en España, en el contexto del estado de alarma frente a la crisis sanitaria del coronavirus, a partir de mediciones oficiales en 24 ciudades, incluyendo entre ellas el ámbito de la Bahía de Cádiz.

Un estudio que evidencia que la “reducción drástica” del tráfico, por el confinamiento generalizado de la población, se está traduciendo en “una mejora sin precedentes” de la calidad del aire, muy por debajo de los límites legales y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La inestabilidad atmosférica de marzo, se añade, también ha contribuido a la mejoría.

El informe elaborado por Ecologistas, según se ha trasladado a DIARIO Bahía de Cádiz, analiza los datos oficiales de dióxido de nitrógeno (NO2) recogidos en 125 estaciones de medición repartidas entre las 24 principales ciudades del país durante el recién finalizado marzo y el mismo mes de los seis años anteriores. Presenta, por lo tanto, una foto fija de la calidad del aire urbano antes y después de la declaración del estado de alarma.

El estudio señala que desde el pasado 14 de marzo, se ha producido una reducción drástica de los niveles de contaminación atmosférica por dióxido de nitrógeno en toda Andalucía, principalmente, en las ciudades de Córdoba, Granada, Málaga, Sevilla y en Cádiz. La reducción se ha cuantificado en un 61% en promedio de los niveles de contaminación habituales en estas fechas (ese dato es del 55% de media en toda España). En el caso del ámbito de la Bahía de Cádiz, este recorte alcanza un 67%, el mayor descenso cuantificado en la comunidad autónoma.

Paralelamente, la consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta ha evaluado la calidad del aire durante la primera semana de confinamiento por la alerta sanitaria, corroborando estas reducciones netas de NO2, que para esa semana del 16 al 22 de marzo oscilan entre el 72 y el 31%. Dicha consejería reconoce que, aunque las partículas en suspensión sí son un buen indicador de la influencia del tráfico en la calidad del aire, al haber coincidido con un periodo de intrusión de polvo procedente de los desiertos africanos (la popular calima) no se pueden utilizar los niveles de PM10 para hacer una evaluación de los cambios experimentados por la reducción del tráfico durante la primera semana de estado de alarma.

MENOS TRÁFICO, MENOS CONTAMINACIÓN

“La crisis de la Covid-19 demuestra que la reducción estructural del tráfico motorizado y los cambios en las pautas de movilidad son la mejor herramienta para rebajar la contaminación del aire en las ciudades, aún teniendo en cuenta la excepcionalidad de la situación extrema que estamos viviendo”, subraya Ecologistas en Acción como una de las principales conclusiones de su informe.

La mejora de la calidad del aire, reitera este colectivo verde, está siendo general, tanto en los centros de las ciudades como en las periferias urbanas, al igual que son generales las medidas de limitación de la circulación adoptadas, “si bien persiste una cierta diferencia entre la contaminación registrada, mayor en las estaciones orientadas al tráfico que en las de fondo urbano”.

Así, los niveles de NO2 registrados durante el vigente estado de alarma son los más bajos para la segunda quincena del mes de marzo de la última década, en todas las ciudades analizadas: “se mantienen, además, muy por debajo del valor límite y la guía anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando dicho umbral se supera frecuentemente en el mes de marzo”.

Las precipitaciones y la inestabilidad atmosférica predominantes durante el periodo analizado también han contribuido “de manera importante” a mejorar la calidad general del aire, salvo los días que hubo intrusión de polvo sahariano en Andalucía, que hizo aumentar el nivel de partículas en suspensión.

El dióxido de nitrógeno es el contaminante típico emitido por los tubos de escape de los automóviles (además de por las calderas industriales y domésticas), “por lo que su evolución está directamente ligada a las emisiones del tráfico motorizado, siendo ésta su principal fuente en las ciudades y el principal factor que influye en la calidad del aire urbano”, se reseña. Este NO2 provoca cada año en el Estado español alrededor de 7.000 muertes prematuras, según el Instituto de Salud Carlos III y la Agencia Europea de Medio Ambiente. Es un gas irritante que agrava las enfermedades respiratorias y merma la resistencia a las infecciones, “por lo que su drástica reducción es una buena noticia, en el contexto de emergencia sanitaria actual”, se anota.

Y aunque no son objeto del informe, las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5) y el ozono también han disminuido de forma notable en la segunda quincena de marzo. La drástica reducción de las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), principal contaminante precursor del ozono, puede haber contribuido a esta circunstancia, junto al tiempo inestable y lluvioso.

“ESTA CONSTATACIÓN DEBERÍA MARCAR FUTURAS POLÍTICAS DE MOVILIDAD URBANA”

Ecologistas en Acción finaliza aseverando que esta “dramática” situación creada por el dichoso coronavirus “viene a corroborar algo en lo que viene insistiendo toda la comunidad científica”: que la reducción del tráfico motorizado en las ciudades “tiene claros efectos en la disminución de la contaminación, algo que a su vez supone una importante mejora de la salud pública”.

“Una vez salgamos de esta dura crisis, del confinamiento y las limitaciones a la circulación de las personas, esta constatación debería marcar las políticas de movilidad urbana, implantando zonas de bajas emisiones ambiciosas, recuperando el transporte público y potenciando la bicicleta y el tránsito peatonal, como medios de transporte alternativos al vehículo privado”, se sentencia.

Con todo, Ecologistas se solidariza con todas las personas que están padeciendo la pandemia y sus consecuencias, así como con los servicios públicos esenciales que están enfrentando la emergencia sanitaria y social.

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