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Tachan de “montaje” la ratificación del acuerdo sobre el convenio del metal de Cádiz por parte de los trabajadores para acabar con la lucha

CGT duda de cómo se ha puesto fin al conflicto del metal en Cádiz. A lo largo de la mañana del pasado jueves CCOO y UGT daban por desconvocada la huelga indefinida tras asambleas en los centros de trabajo en las que, aseguraron, se fue ratificando “por mayoría” el preacuerdo sobre el convenio colectivo alcanzado entre ambos sindicatos y la patronal. Los anarcosindicalistas consideran que esas votaciones han sido “un montaje”. El Sindicato de Estudiantes volvió a la calle el pasado viernes para apoyar “la lucha de estos trabajadores, por nuestro futuro y contra la represión policial salvaje”.

CGT ha puesto en cuestión el fin del conflicto del metal en la provincia de Cádiz. A lo largo de la mañana del pasado jueves día 25 ya sin piquetes ni barricadas ni antidisturbios amenazantes, CCOO y UGT daban por desconvocada la huelga indefinida en el sector iniciada diez días antes por el bloqueo de la negociación del convenio colectivo (que engloba a más de 20.000 trabajadores). Entonces se anunciaba que las asambleas celebradas en los centros de trabajo a lo largo de la mañana fueron ratificando “por mayoría” el preacuerdo alcanzado en la noche del miércoles en Sevilla entre ambos sindicatos y la Federación de Empresarios del Metal de la provincia de Cádiz (Femca).

Sin embargo, desde la Federación de Sindicatos del Metal de CGT se reclama ahora a dichas centrales sindicales “cómplices del poder y de la patronal” que muestren públicamente las actas de votación de todas estas empresas del sector: “sería la única manera de corroborar que no se ha estado actuando de espaldas a la clase trabajadora afectada de este sector”.

En una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, este sindicato denuncia que en más de un centenar de pymes gaditanas del sector metalúrgico “no se ha pasado a votación el preacuerdo”, y en muchas otras “donde la actividad industrial arrancó incluso antes de efectuarse la pertinente asamblea y posterior votación”, trabajadores “han considerado que los resultados obtenidos han sido manipulados y no se ha permitido votar a toda la plantilla”.

Además de considerar estos hechos “muy graves”, CGT también hace público su malestar ante lo que sucedía una vez alcanzado ese preacuerdo entre patronal y sindicatos sobre el convenio colectivo, respecto a la forma de llevarse estas votaciones en las empresas del sector.

De la misma manera se incide en la “sospechosa rapidez” con la que se hicieron las votaciones: “al acuerdo se llega el miércoles 24 a última hora del día, y en apenas 10 horas, sin que las plantillas tuvieran información suficiente, ya se estaba votando”. Es por ello que los anarcosindicalistas exponen que de ser todo esto cierto, “se estaría ante unos hechos de extrema gravedad, ya que supondría que este acuerdo para finiquitar la lucha de los trabajadores del metal no tendría ningún tipo de validez”.

“Si la información que nos está llegando resulta ser cierta, los trabajadores no se pueden quedar parados ni callados, ya que es su derecho a voto lo que se está vulnerando por quienes dicen representarles”, sentencian desde CGT, que afea esta actitud de los grandes sindicatos.

Sindicatos alternativos como la propia CGT y la Coordinadora de Trabajadores del Metal (CTM) llamaron a rechazar el preacuerdo y a mantener la huelga al menos jueves y viernes, entendiendo que el convenio resultante “no responde a la fuerza que los trabajadores hemos demostrado y a la dignidad con la que hemos resistido a una represión policial salvaje”. Además, se rechaza que lo acordado se ha negociado “en el más absoluto de los secretos, entre la patronal y los sindicatos del régimen”, a espaldas de los trabajadores, de las asambleas y de los piquetes. “Nosotros trabajamos, luchamos y perdemos el salario. Entonces somos los que debemos decidir sobre el futuro de la huelga y sobre lo que firma. Y no podemos aceptar que se nos ponga una pistola en la cabeza”, se apostillaba.

“¿POR QUÉ ESTE MIEDO A QUE LOS TRABAJADORES SE JUNTEN Y DEBATAN?”

Y pese a la desconvocatoria formal dicha huelga indefinida desde el jueves, el Sindicato de Estudiantes mantuvo el viernes su segunda jornada de huelga estudiantil con “seguimiento masivo en institutos y facultades”, afirman.

“Nos movilizamos con determinación en apoyo a los trabajadores del metal, por nuestro futuro y contra la represión policial salvaje que hemos sufrido. La juventud está al lado de la clase obrera gaditana, en una lucha histórica, ejemplar y que se ha convertido en un referente de dignidad”, señalan. De este modo, se celebraba en la mañana del viernes 26 una nueva marcha en la capital tras la pancarta ‘Basa de represión policial’.

El Sindicato de Estudiantes junto a Izquierda Revolucionaria también manifiesta su “rotundo rechazo” a la forma de actuar de UGT y CCOO: “es completamente antidemocrática. Sin convocar ninguna asamblea general donde los trabajadores y los jóvenes podamos debatir, escuchar argumentos y decidir si estamos o no de acuerdo con lo firmado, dan por finalizada esta lucha con un preacuerdo que no hace justicia a la movilización tan potente que se ha producido”.

“¿Por qué este miedo a que los trabajadores se junten y debatan? ¿Por qué este miedo a que decidamos democráticamente? La respuesta es obvia: porque saben que han firmado un convenio de migajas, y quieren evitar a toda costa que el ejemplo de la lucha obrera de Cádiz se extienda a otros lugares. Eso es lo que está detrás de todas las presiones que se han producido estos días, y sobre todo de las que han venido desde el Gobierno central. Ahora los ministros y ministras del PSOE y de Unidas Podemos se apresuran a celebrar el acuerdo, cuando durante una semana nos han enviado a los antidisturbios a cargar contra nuestras manifestaciones y a ocupar nuestros barrios a porrazo limpio”, lamenta este colectivo de estudiantes.

La lucha del metal en Cádiz, opinan desde el Sindicato de Estudiantes, “ha mandado un obús contra la paz social. Es un ejemplo de la necesidad que tenemos los trabajadores y la juventud de levantar un sindicalismo de clase y combativo”. Y es también “una prueba de que el sistema capitalista, y aquellos que lo gestionan, solo pueden ofrecernos miseria, desempleo masivo, precariedad y recortes sociales”.

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