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Cinco sencillos consejos para ahorrar luz en tu hogar

Ahora que la factura eléctrica está más cara que nunca es fundamental hacer todo lo posible por disminuir el consumo energético.

Ahorrar luz es posible si se siguen unos sencillos pasos, si bien no se impedirá que las compañías eléctricas continúen abusando de su monopolio, al menos sí se podrá disminuir el importe de la factura.

Para ello, solo hay que usar el sentido común como, por ejemplo: aprovechar la luz natural para determinadas tareas, elegir electrodomésticos eficientes o apagar las luces al salir de las estancias.

Pero además de esos consejos también se puede y se debe ajustar la potencia de la luz a las necesidades de cada hogar, contratar tarifas con discriminación horaria, utilizar bombillas de bajo consumo como las mi5xiaomi, no dejar los electrodomésticos en stand-by y apagar regletas y otros adaptadores eléctricos cuando no se estén utilizando.

Ahorrar energía de forma efectiva

Otro factor con el que se puede ahorrar energía de manera efectiva es aprovechando las ventajas de las casas inteligentes o domótica y también controlando de forma óptima la temperatura con un termostato programable como los que aparecen en el siguiente enlace por ser los más vendidos a día de hoy. A continuación, se expondrán cinco recomendaciones que conviene tener en cuenta.

Controlar la temperatura

Quienes quieran invertir en domótica pueden tener acceso a sistemas capaces de automatizar su vivienda mediante servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación integrados que pueden manejar dentro y fuera de casa gracias a la tecnología inalámbrica. Este tipo de tecnología consigue ahorrar hasta un 30% en el gasto energético, ya que hace un uso inteligente de los electrodomésticos y luces del hogar.

Ahora bien, quienes no puedan permitírselo también pueden controlar la temperatura de su casa con un simple termostato programable. Son asequibles, fáciles de usar y conllevan un ahorro considerable en la factura de la luz.

Electrodomésticos eficientes

A la hora de comprar electrodomésticos hay que optar siempre por los de clase A+, A++ o A+++ si se quiere ahorrar hasta un 40% de consumo eléctrico. Si bien estos electrodomésticos son algo más caros que los no eficientes, a la larga el ahorro energético es muy superior y compensa la inversión.

Además, no solo están diseñados para ser más eficientes y por tanto ahorrar energía, sino que también, con su uso se está contribuyendo a respetar el medio ambiente, porque un menor consumo energético implica menor presión sobre el ecosistema planetario.

Bombillas de bajo consumo y LED

Si realmente se quiere ahorrar en la factura de la luz las bombillas de bajo consumo suponen una decisión imprescindible. El ahorro energético de una bombilla LED frente a una convencional es de un 80%, un porcentaje bastante considerable al que se añade una vida útil diez veces superior a las convencionales.

Actualmente hay una gran oferta de este tipo de bombillas en el mercado de manera que los precios son muy competitivos. Atrás quedó el uso generalizado de bombillas incandescentes que además de emitir luz también generan calor y multiplican innecesariamente el consumo de energía.

Ajustar la potencia eléctrica

Conviene revisar el contrato que se haya firmado con la compañía distribuidora para ajustar la potencia a la cantidad estrictamente necesaria. Para calcular dicha potencia hay que comprobar el consumo de los distintos electrodomésticos, teniendo en cuenta los que están permanentemente en funcionamiento, pero dejando un cierto margen para poder usar algunos de forma simultánea. Para ello se pueden encontrar páginas web que incluyen calculadoras de potencia con las que obtener la cifra buscada.

Escoger la mejor tarifa

Al contratar el suministro eléctrico para el hogar es mejor escoger una tarifa con discriminación horaria que permitan escoger las horas en las que el consumo saldrá gratis. Normalmente las compañías ofrecen a sus clientes un tipo de tarifas a la carta que permiten ahorrar luz de manera personalizada. También habría que decidir si conviene acogerse al precio del mercado regulado o del mercado libre para poder tomar la decisión más conveniente.

En el mercado regulado el precio del kWh va oscilando al alza o a la baja dependiendo de la demanda energética. Normalmente hay una subida de precios en invierno y en verano debido al uso de la calefacción y del aire acondicionado.

El mercado libre, por su parte, ofrece una gran variedad de tarifas eléctricas que se adaptan mejor a los hábitos de consumo de cada consumidor. Un ejemplo de ello son las tarifas con precio fijo, ya sean con precio estable o con discriminación horaria. Este tipo de ofertas se caracterizan por mantener el mismo importe de la energía durante los doce meses de contrato.

Por último, solo queda añadir que, hacer un uso responsable de la energía en el hogar es una cuestión fundamental, no solo para ahorrar en la factura sino también para no contribuir a la destrucción del medio ambiente.

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