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FIT 2018. La muerte no asusta

CRÍTICA. Valle-Inclán vuelve su mirada a una España caduca, sin aliento, sin ética y sorprendida en trance de ruina. Esta obra arremete contra toda una sociedad. Es un viaje a la muerte. Esperpento como expresionismo hispano. Realismo borracho de tinto peleón.

FOTO: F.M.

CRÍTICA. En una anotación inicial del libreto original Valle-Inclán sugiere que la fisionomía de Máximo Estrella, personaje central de Luces de Bohemia, debe “recordar a los Hermes”, los dioses mensajeros de la mitología griega. No es accesoria esta acotación, porque Hermes es también el dios de los viajeros que cruzan las fronteras, y también de los ladrones y los mentirosos; como Hermes reencarnado, Max Estrella tira a dar en toda la obra.

O sea, Valle-Inclán tira a dar, aunque parezca que el argumento de base sea mostrar el desconsuelo y fracaso de Max Estrella, un escritor incomprendido y poco valorado. Porque con esta excusa, Valle-Inclán elabora en Luces de Bohemia un largo discurso sobre los males de la sociedad española y señala con claridad hacia los responsables, parapetados algunos en el confort de los ministerios. Acompañado de don Latino, Max Estrella recorre en un día numerosos lugares característicos del Madrid de la época, y al final de esa intensa jornada muere.

Max Estrella es ciego, pero en las peripecias de don Latino y Max el público puede contemplar las penosas condiciones en las que viven las personas normales, las pillerías de unos y otros, la incompetencia y falta de escrúpulos de los que mandan, etc… De ahí que en Luces de Bohemia se exprese un discurso político. Una muestra de que acertaba en el tiro Valle-Inclán es que la pieza teatral se pensó para ser leída –se publicó por entregas en un periódico- a sabiendas de que la censura política impediría su representación; y que tampoco le importara al creador del esperpento las dificultades escénicas que derivan de su creación, más literaria que dramatúrgica.

Por eso, es de aplaudir la solución talentosa que el Teatro Clásico de Sevilla ofrece a los múltiples cambios de ambientes en los que se desarrolla la acción. Para facilitar la fluidez del relato se sirven de cajas multifuncionales que, junto con la iluminación y otros recursos, transforman rápidamente el escenario a cada paso del recorrido de don Latino y Max Estrella. Las cajas tienen también un valor simbólico; con ellas se destacan la estrechez de la vida del pueblo llano y se amplifican el contraste con los acomodados y poderosos, en consonancia con el tema.

A pesar de la permanente actualidad de la temática de fondo, la adaptación introduce novedades: en el diálogo, con la adaptación del texto a una versión más de hoy, que marca el carácter reivindicativo de la pieza; por ejemplo, no es ajeno a este aggionarmento el ejercicio del cargo de ministro por una mujer, doña Paca, en vez de don Paco. También hay una adaptación notable en la puesta en escena. Frente al diseño lineal original, se propone una performance circular, comenzando la acción por el final del libreto: la muerte de Max Estrella.

La muerte es el punto de partida de esta versión y también el punto final. Todo en estas Luces de Bohemia conduce hacia la muerte y los trazos ampulosos de los cuadros engruesan y cargan tintas cuando la escenificación enfoca hacia ese tema. Por eso, se resaltan las escenas asociadas al concepto de muerte, como la del preso resignado a ser ejecutado, el niño muerto con un disparo en la sien, las múltiples muertes de desgraciados transeúntes o amotinados en medio de un trajín de violencia y represión callejera con el correspondiente “tableteo de fusilada”. En algunos momentos se apela a la estética goyesca del dos de mayo, con lo que es inevitable asociarlo a la muerte y a la crueldad de los fusilamientos en esos días históricos. No obstante, es una muerte aceptada de principio, una marca de resistencia, un gesto de heroicidad. Una muerte que no asusta.

Luces de bohemia fue y será bien recibida porque los males permanecen y parece que no hay vacuna por ahora contra el medro sin méritos, el enchufismo como procedimiento que alcanzan a un sistema corrupto, que no duda en emplear la injusticia para mantener a los privilegiados del sistema, llegando si fuera necesario a la opresión y el castigo extremo. ¿Suena la música? DIARIO Bahía de Cádiz


FICHA DEL ESPECTÁCULO:

Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz 2018
‘Luces de Bohemia’. Teatro clásico de Sevilla.
Dirección y versión: Alfonso Zurro (ADE) / Reparto: Roberto Quintana, Manuel Monteagudo, Juan Motilla, Amparo Marín, Antonio Campos, Rebeca Torres, Juanfra Juarez, Silvia Beaterio, José Luis Bustillo.

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