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‘El Caballero Luna’, de Moench y Sienkiewicz


El Caballero Luna (Moon Knight) hacía su primera aparición en el año 1975, en las páginas del cómic ‘Werewolf by Night #32’, como un rival más del protagonista, Jack Russell. Los autores del cómic, el guionista Doug Moench y el dibujante Don Perlin, nos presentaban a un mercenario llamado Caballero Luna (que mejor villano para un Hombre-lobo que uno que tiene como símbolo la Luna), que había sido contratado por mafiosos para capturar al Hombre Lobo. El Caballero Luna derrotaría y capturaría a Russell y lo entregaría a sus clientes, pero entonces se revelaría que todo era una trampa para capturar a los mafiosos. El Caballero Luna no era un villano más, sino que estaba del lado de los buenos, y ayudaría a Russell a escapar y a derrotar a sus captores.

Tras su estreno, el Caballero Luna se prodigó en otras series como invitado especial, apareciendo por ejemplo en ‘Spectacular Spider-Man #22-23’, ‘Marvel Two-In-One #52’ o ‘The Defenders #47-50’, hasta protagonizar sus propias aventuras en la revista ‘Hulk! Magazine’, en los números 11-15, 17-18 y 20, así como en ‘Marvel Preview #21’, todas escritas por Doug Moench.

A través de estás apariciones fuimos conociendo que su nombre real es Marc Spector, que era rico, que llevaba una doble vida de héroe y filántropo, y que tenía vehículos y equipo basados en su símbolo, la Luna (Luna-cóptero, shurikens en forma de media luna, etc). Conocimos a su novia Marlene Alreaune, mujer de armas tomar que ayudaba a Spector en sus aventuras; conocimos a su amigo, y piloto del Luna-cóptero, Frenchie, y a otros secundarios y enemigos, aunque sabíamos muy poco de su pasado.

Y así empezaba la década de los 80 y se hacía evidente que el Caballero Luna tenía el suficiente apoyo del público como para probar fortuna con su propia serie. Además, a los editores de Marvel, Marv Wolfman y Ralph Macchio les encantaba el personaje y, según su propio creador, Doug Moench, siempre le insistían para que El Caballero Luna hiciera más apariciones, por lo que parecía que una serie del Caballero Luna parecía inevitable.

En 1980, Doug Moench, que estaba guionizando Los Cuatro fantásticos, hizo llegar al editor jefe de Marvel, Jim Shooter, su deseo de abandonar la serie, momento aprovechado por John Byrne para pedir a Shooter que le permitiera guionizar la serie. En principio, solo los guiones iban a ser cosa de Byrne, ya que la serie contaba con el dibujante Bill Sienkiewicz, que estaba realizando un buen trabajo, pero Shooter decidió no romper el tándem Moench/Sienkiewicz y los puso al frente de una nueva serie: Moon Knight.

su origen y su motivación

En noviembre de 1980, El Caballero Luna estrenaba serie propia. Y lo primero que harían Moench y Sienkievicz sería contar su origen. Nos enterábamos así de que Marc Spector era mercenario y judío (el primer superhéroe judío, según Moench), a las órdenes de Raoul Bushman, quién con su grupo participaba en cuantas guerras podía. Pero Bushman no se contentaba con combatir, sino que también saqueaba y usaba métodos cada vez más salvajes y reprobables. Spector pronto empezó a sentirse incómodo por el nuevo rumbo que estaba tomando la situación y empezó a sentir remordimientos.

Cuando Bushman ordena atacar una expedición arqueológica en Egipto, Spector decide que ha llegado al límite, y salva a Marlene Alreaune (que más tarde se convertiría en su novia), a cuyo padre, el Dr. Peter Alraune, acaba de asesinar Bushman. Spector se enfrenta a Bushman, y tras recibir una paliza es abandonado en el desierto para que muera. Spector, moribundo, vagabundea hasta encontrar un sepulcro en el que busca refugio, pero muere a los pies de una estatua, que representa al antiguo dios egipcio Konshu, el dios vengador.

Pero milagrosamente, Spector vuelve a la vida unas horas más tarde. Spector relaciona inmediatamente su resurrección con el dios Konshu, que le ha elegido como su representante y le otorga la identidad del Caballero Luna, para que aplique su venganza a los criminales.

Si este episodio es real o solo parte de una alucinación provocada por el estado delirante en el que se encontraba Spector, es uno de los misterios de la serie, y los autores jugarán con él para hacer dudar al lector de si Spector es realmente un avatar de un dios egipcio y se comunica con él, o si solo eran alucinaciones o sufría algún tipo de problema mental (más tarde, en la serie ‘West Coast Avengers’, se confirmaría que Konshu realmente usaba a Spector como su representante).

Tras contarnos su origen y su motivación, se nos presentaron toda una serie de secundarios (el mayordomo Samuels, el vagabundo Crawley, la camarera negra Gena, la cocinera Nedda, …) y enemigos (su hermano Randall, el ladrón medianoche, Morfeo, Arsenal, el Comité, Vidriera Escarlata, el racista Xenos, el regreso de Bushman…) con la que se construyó una rica ambientación y una mitología propia, sin apenas presencia de otros personajes de Marvel (a Moench no le hacía gracia que otros autores usaran al personaje), excepto en una ocasión donde aparecerían Daredevil y el villano llamado El Bufón. Moench intentó mantener al caballero Luna en su propio y original universo, que se remató con el tema de las múltiples identidades de Spector. Porque Moench quería que el personaje se moviera por distintos ambientes, y para ello nada mejor que tener varias identidades. Así, Marc Spector era el mercenario, Steven Grant el filántropo millonario, Jake Lockley era un taxista que se movía por los bajos fondos, y el Caballero Luna era el justiciero que busca venganza. Cuatro identidades como cuatro fases tiene la Luna.

tramas más complejas e interesantes

Las tramas se fueron haciendo cada vez más complejas e interesantes, con un tono oscuro que años más tarde adoptarían otros justicieros urbanos, como The Punisher o Daredevil.

Y la serie se convirtió en un éxito absoluto, teniendo el honor de ser uno de los primeros títulos (después de Dazzler) en distribuirse por el sistema de “Venta Directa”, a partir de su número 15. Es decir, Marvel dejó de distribuirlo en quioscos y solo se podía adquirir en tiendas especializadas (que por aquellos años eran muy pocas), vendiendo más de 100.000 ejemplares con un 100% de ventas sin devolución, algo realmente inédito, ya que aunque otras series, como Spiderman, llegaban a los 200.000 o 300.000 ejemplares, sus tiradas eran dos y hasta tres veces mayores. Es decir, de Spiderman se vendían unos tres de cada diez cómics impresos, de El Caballero Luna se vendían diez de diez cómics impresos.

Además, el hecho de que el personaje no se prodigara fuera de su serie, (lo que reducía considerablemente el material publicado sobre el personaje) lo convirtió en un personaje de culto.

Se suceden historias memorables, como cuando Bushman rompe la estatua de Konshu provocando que el Caballero luna cayera en la locura, de la cual nunca llegó a recuperarse, quedando afectado por una paranoia que se convertiría desde entonces en un rasgo de la personalidad de Spector.

O el mítico número 26, titulado ‘Hit It!’, en el que se narra una historia de maltrato infantil, con un Sienkiewicz desatado que trasmite una inquietante atmósfera de locura empleando dibujos infantiles. Sobre esta historia, se sabe que originalmente iba a constar de solo siete páginas, pero Sienkiewicz le pidió a Moench que la alargase para poder profundizar en ella. Sienkiewicz, que había sufrido maltratos de su padre en su propia infancia, volcó en sus dibujos todas sus experiencias, como si de una confesión o terapia se tratara, logrando un resultado impactante.

Por supuesto, para crear todo este mundo oscuro fue fundamental  la evolución en el dibujo de Sienkiewicz, que empezó con un estilo muy similar al de Neal Adams y que poco a poco se vuelve más personal y arriesgado, utilizando técnicas innovadoras hasta ese momento en el ámbito del cómic de superhéroes, mostrando que nos encontrábamos ante un artista distinto,  único y genial.

cierre de ciclo

Los números 29 y 30, como en una especie de cierre de un ciclo, nos traerían de vuelta al Hombre-Lobo y serían los últimos que dibujaría Bill Sienkiewicz, que se marcharía a hacer ‘The New Mutants’. Y si Bill Sienkiewicz se marcha en el número 30, Doug Moench lo haría solo dos números después, en el 32, aunque en el caso de Moench su marcha se debió a un enfrentamiento con Jim Shooter de tal magnitud que el guionista abandonó no solo la serie sino Marvel, en la que trabajaba desde 1973.

Sin Sienkievicz y Moench, la serie solo aguantó hasta su número 38, siendo cancelada por su caída en las ventas.

La etapa de Moench y Sienkiewicz en Moon Knight es uno de los hitos de la Marvel de los 80, que desgraciadamente es poco conocida por el público español, a la que no se ha dado la importancia que realmente tiene, tanto por el impacto que causó como por su influencia en otros cómics.
Una joya a rescatar y a reivindicar. DIARIO Bahía de Cádiz

 


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