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Esas bellezas sosas

CARTA AL DIRECTOR enviada por: Encarnación Martínez Galindo, de Málaga

Prestigiosos escritores y escritoras de todos los tiempos han descrito la belleza con singular destreza literaria. En una ocasión y no sin cierto afán de desprecio alguien le dijo a otra persona que tenía una belleza sosa. Nunca había imaginado que la belleza pudiera ser sosa por lo que me sorprendió tal adjetivo calificativo referido a tan apreciado sustantivo. Con el paso del tiempo he llegado a entender lo que quizás escondiera la real intención de quien pronunció el no tan desafortunado comentario hacia la otra persona.

El significado en el diccionario de la RAE nos describe la palabra “soso” como quien no tiene energía, viveza ni gracia.

Es verdad que una persona puede no llamar la atención por unos grandes ojos azules, verdes o negros pero, si su mirada serenidad, da vida y cabría decir que sus labios podrían no ser especialmente carnosos pero, si de ellos brotan palabras amables y sensatas que relajan al que escucha e incluso hace disminuir los molestos acúfenos a quien los posee, alivian el paso por esta vida.

También es verdad que esa persona quizás no posea una gran melena, rubia o morena, pero, puede mover su cuerpo de manera airosa al ritmo de sus airosos andares y esto, hace gracia.

Y puede que además sus manos no sean todo lo perfectas que cabría esperar pero, si sabe manejarlas con maestría para solucionar miles de tareas de las que inevitablemente se presentan diariamente, artesanales o domésticas, nos regala energía.

Esa persona es un influencer implícito y es quien sirve de soporte a que todo funcione en una sociedad donde no todo debe ir encaminado hacia el hedonismo.

Los ojos de esa persona son bellos porque tienen visión de futuro; su vaivén al caminar ofrece segura y equilibrada ruta a seguir; de sus labios emana la mejor melodía curativa y en sus manos está la fuerza que construye y sostiene su vida y la de los demás.

Hace falta que sigan existiendo personas que, conociendo lo acaecido en el pasado, extiendan su mirada al infinito, con cerebro cierto, construyendo y ahuyentando, esquivando y venciendo todo cuanto suponga enfermedad de cualquier índole.

Hacen falta esas bellezas sosas. DIARIO Bahía de Cádiz

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