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“No es, señora Olona, un cortijo pa su mierda de oligarquía, que no tiene ni la sangre ni categoría para ser lo que levante a mi Andalucía”

Cuarta semifinal del Falla 2022 con notables momentos. ‘Los quinquis’ del Vera sigue despuntando sonando a ayer, con letras y cupletones; y ‘Los indomables’ de David Carapapa se mantiene retando, supuestamente, al actual negocio del concurso participando de él. Y además, el cuarteto ‘¡¡Esto está empetao!!’ supera con frescura el pase; y el coro de la gente y del Chapa, ‘Tierra y libertad’, se lo pone complicado, o fácil, al jurado.

DÍA 13 (4ª SEMIFINAL)

OTAN no, bases fuera. Grito oportuno, este lunes, para saludar al atípico Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2022), que enfila la cuesta abajo de sus semifinales, con su cuarta función de seis. Sin casco ni coderas, a tumba abierta. Esto es un suplicio. ¿Ya naide se acuerda del Patronato? ¿Y de Quique Miranda? Po ahí está de vuelta el chavea.

Sesión con ratos notables la disfrutada en el Gran Teatro Falla, que persiste con ambiente oscilante. ‘Los quinquis’ del Vera sigue despuntando sonando a ayer, con letras y cupletones; y ‘Los indomables’ de David Carapapa se mantiene retando, supuestamente, al actual negocio del concurso participando de él. Y además, el cuarteto ‘¡¡Esto está empetao!!’ supera con frescura el pase; y el coro de la gente y del Chapa, ‘Tierra y libertad’, vuelve a ponérselo complicado, o fácil, al jurado.

Juan no se está pensando en embarcarse mañana con los rocieros camino de Almonte, es alérgico al polvo. Maripili, saca el plumero y dale al interruptor, enciende la luz de este cronicón, y del salón, que paga Eléctrica de Cádi. Pero antes, ole ole y ole ese Yuntamiento de Cádi guapo ahí, que me lo como entero…

“vengo a cachondearme, y yo por mis hijas te digo que sí”

¡Esa cantera! Para poner en valor el trabajo de los flamantes primeros premios de infantiles y juveniles de este COAC 2022, como teloneros de las funciones de semis aprendemos un ratillo con los chavales, ya con pelitos ahí. Hoy presenta una muestra de su repertorio la comparsa number one de juveniles, ‘A los pies de la Caleta’. Y descalza, por supuesto. Las fortalezas de Santa Catalina y San Sebastián, personificadas, soñando con darse un besito, que traducido resulta, meterse mano. “Los aficionaos, esos dónde están, que no somos cualquiera, que somos el futuro… me preocupo del aficionao que no va a escucharnos”, se queja y lamenta con resignación uno de los pasodobles. Aprovechando los días de levante, “pa decirte que te quiero, como un castillo de grande”. “Gracias por parirme caletero”, de nada. Sonando en condiciones. ¡Comparsa comparsa!

Las 21.11 horas. Ahora sí, va telón. Desde la trinchera del Chapa, su coro coro miliciano y revolucionario, tendiendo a la utopía, ‘Tierra y libertad’. “Sólo el pueblo salva al pueblo, a la hora de la lucha sólo el pueblo da la cara… la guerrilla imprescindible, sólo somos tú y yo… codo con codo y verso a verso, cantando a la libertad”. Queda clarinete, Juan. Tango apuntando a la turistificación de Cádi: “bienvenidos forastero, pero piensa que estás matando lo verdadero de esta ciudad… que esta ciudad es mi casa, no sólo un piso para el verano, viva el turismo, pero que deje que también vivan los gaditanos”. Y Jose Antonio, un policía antidisturbios, se lleva la otra letrilla sin compasión, devolviendo las pelotas de goma en forma de letrón…, “y subido a la tanqueta contempla enfrente a sus enemigos… guerrilleros de la Bahía, trabajadores del metal… tú no eres compañero, no eres un obrero, que el que defiende el hueso duro de su amo sólo es un perro”. Ya sabes, no me gustan sus pistolas, porque se disparan solas… El chef del Mar aprovecha to lo que saca del agua; y la princesita de Asturias internada en Gales, mejor le vendría hacerse un módulo de peluquería por si, en los cupletillos. Mucha atención, que nos tira el enemigo bocadillos de jamón. Cuando se unen los pueblos de toda la humanidad piden tierra y libertad, tierra y libertad, y siempre saltan los de Cádiz, y también carnavaaaal. “Cuánto odio, cuánto ruido”, expone ese popurrí con más sustancia que un puchero de tu mare, en el que sin armas, se ve otra guerra civil en el presente. Rematado todo con la cuarteta a lo mama mama mama, esperable, que ¡¡este mundo es de la gente!!…, “solamente nos tenemos, compañera, compañero, solamente unos a otros nada más… sólo el pueblo salva al pueblo, juntos nadie nos podrá parar, nadie nos puede prohibir soñar”. Combatientes que no son más que gente corriente, médicos, obreros, panaderos, repartidores. Tú mismo, Juan. Tú eres gente.

Hasta el Carapapa es gente, creo. Habrá que consultar el reglamento, qué suplicio. Entretanto, de bar-ba-coa, que interpreten otras coplillas ‘Los indomables’, domando su repertorio-protesta estrenado en febrero para que no le enseñen en mayo la puerta antes de tiempo. Esos pinchitos están crudos, Juan. “Mi banda tan gaditana, tan desobediente, tan irreverente, tan libre y tan pagana, pa cantarte tierra mía cuando a mi me dé la gana… prefiero ser clandestino mucho antes que sumiso… elegí morir de pie, a cantarte de rodillas”. No hay muchos más cambios en la presentación, no. Y el chicle se sigue estirando en el primer pasodoble, booooomer: “hay gente que quiere tacharme de chulo y de vacilón, porque vengo a cachondearme, y yo por mis hijas te digo que sí… y con mi comparsa me río de ti… ha merecido la penar sólo por verlos ladrar… ya el tiempo lo dirá quién hacía carnaval, y quién le hacía daño al concurso”. Y de segundo pasodoble, un piropo XXL al papá, en plan letra de cantera…, “tu padre es el faro del puerto cuando estás en medio de la tempestad, la otra cara del amor, la mejor compañía porque no hay mejor amigo… no hay un padre mejor que el mío”. En la tandita de cuplés, “no estoy de acuerdo con que el mundial se juegue en noviembre”, ejem; y jijijaja con el Miguel Bosé, “no se fía de las vacunas, pero se fía de los camellos”. Si esta noche me sentencian y hasta aquí hemos llegao, que nos quiten lo vivío, lo bebío, lo cantao. Dicen que si algo cambió en el mundo fue gracias a mujeres y hombres indomables, “ya sabes, tú tienes la llave”, remacha ese popurrí entre quejoso y victimista, más preocupado por cambiar el negocio del concurso, que por darle una vuelta y media a esta sociedad capitalista invivible. Tontos del twitter, uníos. Juan, separtate, a ver si te cae encima un melón.

Melón o sandia… “El vegano ya está aquí, el vegano ya llegó”. Rezando entran los sectarios de ‘Los del triángulo de las verduras’, chirimoya verde de Pepe Fierro. Ni en el colegio hacían chuletas, y antes de subir a casa, le dan tres vueltas a la manzana. Afeando la actitud del gaditano que parece preocuparse sólo por el Falla, como si no hubiera más problemas en la ciudad, sintiendo vergüenza del chaparrón que cayó sobre Cádi cuando se anunció el cambio de fechas excepcional del carnavá: “tenemos lo que tenemos, si aquí es febrero tol año entero, tol año entero”. Po sí. Y con el cameo de una Lola lolita de la chirigota infantil, le cantan a la mujer, su lucha y conquistas en la fiesta. Me he sacao el nabo. En los cupleses, el misterio del bolso sinfín de la mujer, con asma; y triple el segundo, verá que luego lo copia el Vera, ejem. A mí me importa un pimiento. Popurrí sin grasa…, “y vendré a cantarte Tacita mía, hasta que me muera”. Es lo que tiene la sangre chirigotera. Y los kiwis, Juan, y los kiwis. Dame un shalshishón, y un intro, por Akenatón.

“por culpa del carril bici, Antonio tiene conjuntikichi”

¡Gol del Cádi!, vocea algún anónimo, recordando ese momento histórico de las preliminares en el holaquéhay del cuarteto de Rosales Gatica. ‘¡¡Esto está empetao!!’, en un rinconcito de Santa María del Mar: el socorrista, el operario de limpieza y el latero. “El Kichi es un gran hipnotizador. Ahí la lleva”, afirma el Colilla con problemas de sueño. Y la sesión de hipnosis te rellena la parodia, con transformación estelar en el Pescaílla. El chiringuito, el chiringuito, nos patrocina los cuplesito. “Kichi, que te he visto en pelotas…, y yo en Sagasta”, jajaja. “Por culpa del carril bici, Antonio (Martínez Ares) tiene conjuntikichi”, jajaa. Reparto de bolsas de patatas, cumpleaños feliz, y al tema libre. Enrique Comanda y Mirian Perasalta, “igual de mona pero con menos dientes”, se cuelan en la playa para grabar un programa de cocina. “Un chorrito de aceite, que empape, que empape…”. La Mirian suplente acaba liándola y colándose en el palco de la Mirian titular del OndaCádi, mientras el resto trata de seguir con la receta. Rumbita, y se acabó. “Y qué más da si no es febrero, si en Cádiz los carnavales duran to el año entero”. Interesante pocavergüen. Buen rollito, buen ratillo, Juan. Vienen con sus golpes…

Como otros vienen dando puñalás, directas al corazón. El Falla corea el Soooomosloshinchapelotas, que aparece en escena ‘Los quinquis’ del deslocalizado Vera Luque, por un rato cumparsista. Nonaino naino. “Aquí está la canción que tanto me pedias cantar, aquí está mi canción que te olerá a viejo carnaval… dame el fuego iluminador, dame veneno, dame poesía, que por estas te juro que me entrego yo”. Primer pinchazo a la hermana callejera, “desde el cariño, desde el aprecio, vente y charlemos juntos los dos… no paro de escuchar que la esencia es callejera y lo demás no vale na… anda y pide otra cerveza, que sobre la misma mesa acabemos borrachos los dos cantando Ay Vaporcito del Puerto… esas coplas que, por cierto, son coplas de este teatro”. Poniendo en valor la oficialidad. Y el siguiente, dando bocaos contra el fascismo disfrazado de flamenca, dejando en evidencia a la macarrilla macarrona de Alicante mal empadronada en Graná para presentarse a las venideras elecciones…, “tú no eres andaluza ay Macarena de mis entrañas, ni nunca lo serás… te sobra la chulería y te falta mucha clase, y aunque imites nuestro acento, no tienes ni puta idea del sentimiento andaluz… y no es señora Olona, un cortijo pa su mierda de oligarquía, que no tiene ni la sangre ni tiene categoría, para ser lo que levante a mi tierra Andalucía”. Fuuuaaa. Ovación de las gordas, y canturreo desde el gallinero del himno de Blas Infante en versión de bolsillo. ¡¡Vera, el año que viene un coro!! A por los cuplés, a pelú… “vimos en un peaso yate a Feijóo…; en to las playas de Cádi ya te puedes desnudar…; carnavales y Rocío este año van a coincidí… y a vé qué es lo que hacen los que venden la coca-cola”, jajajaja…; cuando hace falta un experto en Cuatro televisión…; la Victoria Federica Marichalar y Borbón…; lo cogió por el pescuezo… y como pasa siempre, no hubo tarjeta pa Casimiro”, jajajaja. Po sí, Juan. Primer premio también de chirigotas. Delinquiendo en un popu sin florituras, buscando el regusto ochentero, siempre diciendo cositas, acelerando por la izquierda…, “acelero, disparo y me piro porque ya tengo la bendición, que le otorgan los dioses bandidos, al ladrón que roba a un ladrón… quién llevo el veneno al barrio, quién lo profano, y robó la juventud de una generación… hicieron mi barrio en los arrabales, nación de extrarradio sin héroes ni padres, sin fiestas ni escuelas, juegan las abuelas, los niños fumando… a Cádiz le dieron vida los hijos de la quincalla, nadie puede con mi tierra, pueblo luche, pueblo aguante, nadie puede con mi tierra… cuidaíto con buscarme porque me puedes encontrar, no tengo na que ganar, mientras que no pierda mi libertad, no tengo na que perder si con esto me gano tu querer… y si algún día acabo en el trullo que sea por robar el corazón tuyo… aquí está mi canción, que te olerá a viejo carnaval…”. Nonaino naino nonaino ná. A Juan le pone demasiado ‘La estanquera de Vallecas’. Está to dicho.

Que pase Manolín Gálvez, sin llamar. Que le corra el pestillo a la sesión ‘La Viña contraataca’, chirigota de starry night. Y con flauta. En un lugar remoto, aunque a dos minutos en moto. Que la berza os acompañe. La bendición de los balcones de la ciudad, en un currado primer pasodoble, esos “balcones de mi Cádiz que cuando salta el levante te lo cuentan sus persianas”. “Lunaritos en las macetas, coloretes en los balcones… así riega cada día esa Viña de mi vía, su racimito de autores”, canturrea el segundo, con un muestrario de carnavaleros por el barrio. Yo no voy a la luz, eso te lo juro, con lo cara que está mejor me quedo en el lado oscuro. Un cupletillo recurriendo a esas pruebas de antígenos “más falsas que el carnaval”, y otro al nudismo en las playas: “Kichi, en la Caleta to el mundo te votará, te botarán todas las tetas y to los huevos”.  Bueeeno.

El Chewbacca se quiere pelar. Lo apunta el popurrí voluntarioso, que desemboca afligido por la gentrificación de este señero rincón de la capital, añorando “la Viña que yo conocí, de qué me sirve un barrio tan llenito de gente, allí me sobran todos y me faltas tú…”. Tú no, Juan, tú no.

La 00.57 horas. Baja el telón. Y bajando a Puertatierra está ya medio Cádi, que el miércoles a las diez de la mañana se ponen a la venta las sillas de la cabalgata en los antiguos cuarteles de Varela. ¡¡Siete euritos en la fila delantera, Juan!! Carnava tesquiero. Pero antes del éxodo, abre el libro de las frases célebres y lee: “El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida”, dicen que dijo Federico García Lorca, poeta. Que rima con… Dany Rodway


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