DIARIO Bahía de Cádiz
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FOTO: DIARIO Bahía de Cádiz

“El tiempo me dijo que es hora de bajarme del tren”

Todo lo que empieza tiene un final. Como el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2018), que entre la noche del viernes y madrugada del sábado celebró su colofón de cerca de doce horas, con notable ambiente hasta que las fuerzas acompañaron, y momentazos como el de ‘Los prisioneros’ escapando de la jaula; ‘El equipo a minúscula’ recurriendo a Martínez Ares como otro cuartetero más; o la despedida sin adiós de Tino Tovar con su ‘Tic-tac, tic-tac’.

DÍA 29 (LA GRAN FINAL).

Condenado a pagar casi quinientos leuros por publicar en su cuenta personal de instagrammm un montaje de la imagen de un Cristo con su cara. Eso es un delito contra los sentimientos religiosos hoy, en pleno siglo veintiuno. ¿Tan feo es el chaval? Y seguimos tragando, y quejándonos sólo en los nuevos bares sin humo, los de las redes asociales. Y seguimos involucionando. Y seguimos para bingo: la Gran Final del Falla, la del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2018), dedicado al centenario del nacimiento de Paco Alba, ¡baja aunque sea en pijama!, para el niño y para la niña. La tercera de la era Kichi, post-Teófila, sin macetones, y la segunda sin ninfas-florero, valga la redundacia.

Enfila sus últimas horas, quizá más de las recomendables por médicos y quitapupas, un certamen de coplas parido prematuramente, en el que las letras, en no pocas ocasiones, parecen quedar en segundo o quinto plano frente al tener nombre y al naderio espectacular, cantado mu fuerte y bien bailado, y mejor regado de papelillos, de los de brillito. Tras ciento treinta y seis agrupaciones pisando las alargadas preliminares, y seguidamente los pases de cuartos y de semifinales, se puede concluir que no ha sido el mejor COAC, sin embargo da la sensación de que se ha convertido en uno de los que más se ha hablado pasando Despeñaperros, donde tienen ideas escurridizas de lo que es y supone este submundo carnavalero, gracias a la envenenada difusión instantánea, como el nescafé, por los twitti y los facebú y a los medios de comunicación carroñeros. Ello ha servido para amplificar letras y tipos más o menos desfortunados, sacarlos del contexto (un concurso de carnaval, donde la ironía, la crítica, la denuncia y la chanza son sus pilares y su razón de ser) y poner en guardia a las legiones de ofendiditos que brotan como setas a medida que avanza (“y vamos dando, pasiiiitos patrás”, ya lo cantaron Los borrachos) la estupidez humana amparada en lo políticamente correcto y en la derechización de la sociedad individualista y la justicia.

Con esta codiciada final, en la que la modalidad de comparsas vuelve a acaparar el máximo interés de la afición más pasional (al reunir a Aragón, Ares, García Argüez y Tino, que encima se despide hasta nuevo aviso, o no), se pone colofón a este mes de precarnarval, rentable negocio para alguno, repetitivo, ombliguista y metaconcursero, adicto a los dramas, tragedias, a la Janeiro y al Puigdemont, y a los cuplés de velatorio. Con sus excepciones claro, esas que dan razón de ser a zamparse de un bocao este tinglao, las que te desvelan, las que te mandan ¡al infierno! desde un ático obispal, las que te emboban con la otra cara de la luna, te hacen recordar la fuerza de la gente corriente, reírte y concienciarte con el humor negro, y te evidencian que Cádiz es Cádiz, Cádi o Cái dependiendo de lo cerca que la tengas en tus sentíos.

Todo marcado por el frío insistente fuera del Falla, y en demasiados ratos dentro. Y da ahora paso al carnaval de la calle, ese que son coplas y no copas, que te lo dice el Yuntamiento, hazle caso, y no me mees por las esquinas, soguarro. ¡Cádi, ciudad trimilenaria, ciudad con más urinarios portátiles de Occidente!

Nuestros colaboradores en estos relatos falleros sin anestesia y media de Almax, el tontito de las banderitas y el señor mongolo (de Monogolia) no se han querido perder tampoco la finalita, y menos ahora que ya son capaces de distinguir los dos coloretes en tus mejillas de los perdigones. Vienen disfrazaos de berenjena. Con peluca. Sin ayuda de un juez ni nada, me los cuelo en el foso con la esperanza de que me den codazos despertadores, y convíen a churros con chocolate al alba, que presiento que tras la noche vendrá la noche más larga, quiero que no me abandones amor mío, al alba… ¿Quién va a por yelos?

Concejales del Ayuntamiento, disfrazados en la final / FOTO: Ayto. de Cádiz

Qué bote el gafa, qué bote el gafa… ah, no, que se ha puesto lentillas. El presentador de sala, el gran Eduardo Bablé, se hace carne entre el jaleo ambiental (“¿dónde está Andreíta, Andreíta dónde está?”), se acuerda de todos los que están en esta final y alrededores, y de los tres mil mujeres y hombres que hacen posible este espectáculo no profesional, aunque a veces se nos olvide, agradece a diestro y siniestro, y que arranque la ¡fieeeeestaaaaa!; que ya están colocados el Juanymedio, el Imanol Arias, el Jordi Évole, el Junco, la Gisela Pulido y hasta el Ismael, picha… joé, qué suerte, prima, les ha tocao el sorteo de las entradas… ¿Y er Kichi? Ahí anda, con el tipo de Los senadores romanos de Paco Alba del año catapún chimpún.

Maripili, córtame el rollo y dale a la palanca, que haga doble pirueta mortal este cronicón triple en diferido al cubo, del tirón y sin piedad, dedicado al concejal de festejos de Granátula de Calatrava, siempre en nuestros corazones. Pero antes, un minuto para la publi del Yuntamiento de Cádiz: si bebes, no cantes. Si cantas, bebe.

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“CUÁNTA GENTE ENCARCELADA EN LOS BARROTES DE SU VIDA”

Las 20.41 horas. A bastonaso limpio, que te inspiro carnavalero, que te inspiro… “Cádiz los aplausos, y los pelotazos, todo para ti, fue gracias a mí…”. Canta, y vaya cómo canta, ‘Don Taratachín’, “que comience ya el carnavaaaaal”. Primer baño de papelillos, niña. Un tango primero para taladrarte en el coco que todos los políticos son lo mismo, por si acaso tienes la tentación de votar a los de Podemos… “te miro y me veo a mí, tu póster del Ché Guevara, tus utopías, todas las banderas, todas las ideas, yo las viví y ahora vas a saber toda la verdad… dan igual las pintas, dan igual las siglas, quien no es corrupto es que no ha tenido tiempo o no ha podido tocar poder… que no vendrán revolucionaros para salvarte, que tu futuro eres sólo tú… que a nuestra tierra la levantamos los españoles sólo currando, mientras que a nuestra España la saqueaban to estos cabrones”. “Pretenden que el carnaval, del mundo sea patrimonio, la fiesta que ya es de todos, que quede establecío con sellos y protocolos… es de quien la quiere, de quien se muere, es patrimonio del gaditano y del de fuera que ha reído y ha llorado en carnaval… y si no llega jamás el reconocimiento, tus aplausos, tus te quieros, valen más”, que ese papel. Pos nada, Unesco caca. El niño de Ortega Cano y el Cigala, en un mano a mano, de quitanieves, dejan caer con maldad. Y tralará tralará, para insinuar que el jurao ya estará “jarto de bizcocho”. Tú también tienes un toquesito dao. ¿Yo? Tú. Si el tontito de las banderitas fuera rico igual se compraba sacos de papelillos, de los gordos. El señor mongolo (de Mongolia) es más de recortar el Hola y el Diezminutos. La comparsa, por su puesto, también es mérito de un golpe bien dao del Taratachín… “acéptame este consejo, nunca tu copla te olvides, nunca de cantarle a Cái, que es nuestra verdad… por eso te puedo asegurar, que en el sesenta la vi nacer, pero jamás moriráaaaa”. Y dos o tres cañonasos más de confeti, del güeno güeno. ¿Quién cantaba aquello del “yo respeto que tú prefieras poca chicha en los repertorios, que esté de moda cantar mucho y no decir nada”?… Lo mismo sí, lo mismo no, lo mismo un vaso cargaíto te hace refrescar la memoria… Lo mismo, lo mismo, ‘Lo mismo nos vemos en Elcano que en clase de piano’, eso eso, que no se te escape el crío. Un vegano, un morito, un facha, un parao no, “estoy concentrao, concentrao en la carrera del niño”, y un shulo, esperando a los hijos a la puerta del cole, para llevarlos de extraescolar en extraescolar. Rescatando trozos de parodias pasadas, junto a golpes de estreno… “Quique Pina está blanqueando a tal nivel, que ha blanqueao hasta a Sankaré… un kimono blanco pa un niño negro, lo veo mu feo, le llaman el oreo… he apuntado a mi niña a la escuela de vela, eso es pa ve-la… la versión vegana del Kamasutra, el kamafruta, qué peshá de jigos…”.  Nos vamos a Elcano, nos vamos a Elcano, a un cumple, a la piscina y luego a piano, ¿piano? “Tengo un niño madridista que quiere ser como Cristiano Ronaldo… es tan parecido a Ronaldo que tiene ya el lego por las nubes”, jeje. Lego, por las nubes, jajaja, ¿lo pillas? Con todas las cosas que hay que hacer y llevar para sacar al perro, “con el frío que está haciendo, mejor que cague en casa”. “El venao, el venao… pubertad pubertad, ha entrao en la pubertad, y del cuarto baño no sale pa ná… yo cobrando papeletas, y no he salío de Pasquín… a disneyworld con to los children… tic tac tic tac, ya no sé si padre, taxista o repartidor…po quién lo lleva, po quién va a ser, yoooo”. El tema libre, igual, con lo mejón de lo mejón de los popurrises de prelis, cuartos y semis. Cuarteto cuarteto. Cuartetón del Gago, para paladear como los buenos vinos, asín como el don Simón. El tontito de las banderitas le echa cocacola. El señor mongolo (de Mongolia), a morro. Eso tiene delito… Todos a la cárcel, con el Subiela y el Carli, el Chapa, el Tino, y el Pina, aro aro. Pan y agua, no. Alpiste y agua. A piar fuerte con ‘Los prisioneros’. “Prisionero como un pajarillo, porque preso de tus cosas vivo, y entre rejas vivo pa cantar… y quién fue el tonto que me dijo a mí que aprendiera yo a volar, pa qué, pa ná… yo sentenciao, tú carcelero, tú que me encierras, yo que te quiero, y yo cantando prisioneroooooo”. Jaula, tesquiero, jaula te odio. Pues sí, una mera ecografía se puede convertir en pasodoblón, que te va despistando hasta el chimpón… “esta mañana vuelvo pa ver la cara de un prisionero, me siento feliz me siento rara, cuando puedo mirarte a la cara… aguanta amor que en realidad queda muy poco para salir en libertad… tantas veces te he imaginao en la cama a mi lao… que larga se hace la espera por verte llegar, son nueve meses por mi prisionero… ay mi pequeño te quiero te quiero”. Y charla con el pare, para pegarte otro toquetaso sin esperarlo, marca García Argüez… “padre, con mis respetos, aquí a tu lado quiero sentarme, de hombre a hombre esta noche tengo que hablarte, sé que ni de lejos soy ese hijo que deseaste… porque tú y yo sabemos bien, que tú de joven fuiste rebelde también… sabes que te he idolatrao y me he esforzao por seguir tu modelo… te hablo por mí pero te hablo también por mis hermanos de to las comparsas, que este teatro nunca se te va a olvidar, ayy padre nuestro, don Francisco Alba”. Rendido al creador de esta pasión, que como todo, evoluciona… salvo EspÁña, que va pa como los cangrejos, aprecia el señor mongolo (de Mongolia). Manolín escóndete ese pestiño, de primer cupletillo repe; pestiño que parece tener segunda parte en el segundo… Dame un piquito amor mío, pero no digas ni pío. ¿Tontito de las banderitas?, ¿tú eres más de alfajor de Medina, no? Pájaro que canta pa espantar sus males, los de otros espanta. “Cuánta gente encarcelada en los barrotes de su vida, cuánta gente está buscando una salida, cuantas celdas pequeñitas… tú dices la Teo yo digo tu hermana, tú dices la reina yo digo mi mare, tú dices la historia yo digo la gente, tú dices dos puentes yo digo dos mares, tú dices partido y yo digo pandilla, tú pides turistas y yo pido valientes, tú pides futuro yo pido presente, tú quieres banderas y yo ropa tendía, tú dices mi Cádiz yo digo mi jaulaaaaa”. Y si no bastará esa cuarteta antológica, los lindos pajaritos acaban escapándose, en un efecto, guuuuua. Dejando al Falla bocabajo, comiendo plumas… “no me vengas a llorar, espérame que espérame, que espérame, que tengo la libertad, QUE TENGO LA LIBERTAD”. Bastinaso, niña, sujétame que vuelo, que le-vi-to, como la santa Teresa aquella… esa, esa, tampoco tenía el chichi pa farolillos… Como el Vera, tiznao. ‘No tenemo el Congo para farolillo’, saquen el cencerro, congoleño, “lelele lelelelé…. llegamos del Congo ya, llegamos del Congo yaaaaaa”. El Teatro Pemán también les inspira para un pasodoble nostálgico y quejoso… “teatro al aire libre de los gaditanos… y entre fiesta y flores, un internacional festival de folklore, noches de carnaval, de flamenco y de arte, sonaba por to Cái, lo llevaba el levante… como si a Cádi le sobrara sitio para la cultura… quien corresponda, que dé la cara, que no se esconda… y que lo hayan convertío en una sucia selva”. “La familia que gobierna en nuestro poblado, son de la dinastía de los Borbongos… me pone negro, que una hermana de repente se liara con un delincuente, que el gachó sea de Uganda, que to lo ve lo manga… y viendo este panorama me dan ganas de emigrar, irme corriendo pa España, estas cosas allí seguro no pasan jamás”. Con ironía negra, neeeeegra para el pasodoble más chirigotero, sin dejar de dar cabezazos, reales. El cuplé sacando al perro, repe repe, ese mojón es repe. Y una aplicación pal móvi que te adoba las afotos, que acabas teniendo el túyamentiendes como el Ramoni… Si dentro de nueve meses tu novia tiene un chiquillo y es negra la criatura, a mí no me meta en ná que esto es pintura, picha, que esto es pintura. “Boda zulú, si nunca has visto una boda zulú, son igualitas a las que vas tú… y por supuesto, todo negro… Yo no tengo ganas de volver, yo tengo ganas de carnaval, ya veré si me voy yo pa África… guitarrita y Caleta, po aquí muero yo…”. El tontito de las banderitas siempre acaba meneándose con el remate tribal del popu. El señor mongolo (de Mongolia) ya ha derramao medio cubata, no te pongas metepatas. Illo, que está mu frío… ¡Procopio!, un intro, mi reino por un intro… nos vamos pal Congo ya, nos vamos pal Congo ya…

“TO EL MUNDO NO ES IGUAL QUE USTEDES, QUE NA MÁS QUE PENSÁIS EN COMER”

Las 23.25 horas. “Ya empieza a funcionar, la caldera se empieza a calentar, los chimenea harán que eche humo Cádiz en carnaval…”. ‘Los chimenea’, el coro de Fali Pastrana cumpliendo veinte finales consecutivas, limpiando limpiando limpiando, cantando cantando cantando… nuestra propia revolución industrial. Qué potencia, chiquillo, dando bocinasos desde la azotea del Falla. Como limpies asín también el cuartobaño… La facha aquella del candicrash y los ronquidos en su escaño del Congreso, la Celia Villalobos, se lleva otro cosqui… “después de llenar la hucha durante toda la vida, con trabajo y con fatiga, casi sin parar… ya me he ganao el derecho de ser yo el dueño de mi tiempo… le dice a España la sinvergüenza cuándo se tiene que jubilar”. Y un tanguito bañado de añoranzas de otra Cádi que se va diluyendo… “que Cádi es un baratillo, que vende sus cosas viejas o que no va a usar… y en el fondo el puesto vende una estatua, con la mirada de Paco Alba, que ninguno podría pagar”. Una vecinita científica “que a los carahos de mar les hace unos trabajos de envergadura”, o argo, en un cupletillo de laboratorio con olor a coñeta. Y la Chari siempre tiene el ropero lleno de gente. Interprétalo como mejón te venga. Chimeneas como las de Cádi, no verá usted en el mundo ninguna. Deshollinando los rescoldos de pasados carnavales, humo y vapor sin fin… aayy, y si los gaditanos le pusieran tanto empeño a luchar por lo suyo que al carnaval…. “comienza a limpiar”. Dale vapor vapor, da-le vapor, vapor vapor, da-le vapor vapor, bendita contaminación… El vapor el que lía el tontito de las banderitas cada domingo que se baña. Al señor mongolo (de Mongolia) sólo le trempa ya un vapor, el de don Antonio, echa carbón echa carbón… Echa echa échate, que toca al portón, dos horas después, ‘Los de la gran puñeta’. El Falla se mantiene vivito y coleando, todavía. Vamo a darno un cabesaso y lo celebramo. Pon un burro en tu vida y tienes medio teatro a tus pies. Y el arcade sobre el Rajoy. Refrescando chistes y chistes y chistes, y situaciones, de parodias anteriores. El médico barba reabre otra vez la consulta en medio de la plazoleta, y el personaje multi-identidades va pasando, le duele mucho la garganta, “haga muchas gárgaras, muchas de nada… qué te vayas a hacer gárgaras, y tú a tomarporculo”. El Puigemont en el Parlament les ha dao coba… “si se sabía que era broma porque el Junquera guiñaba un ojo”. Y las madres tienen un don para hacerte pasar vergüenza, impresionante. Un segundo cuplé tetudo. De tema libre, sacando otra vez al patrón, san Martín de Puñetero,  con el multi-identidades protagonizando la cofradía al completo. El burro sigue preguntándose por el sentido de la vida. El tontito de las banderitas me mira y bebe. El señor mongolo (de Mongolia) bebe y me mira. Por ustedes y para ustedes. Rebuzno cuartetero… perdón, perdón… ¿setecientos kilómetros?… No tiene tú guasa ni ná… ni ná, Selu, ni ná. Una cumbre mundial hace falta ya… y una aspiradora industrial para recoger la tonelada de papelillos, que me estáis poniendo el patiobutaca bonito, qué bonito, qué bonito está mi Cái…. ‘Grupo de guasa’ ante nosotros, con cameo del Juan, ¿te gusta el puchero?, morreándose con la parienta del Trump Trump gorrión… “a veces se nos cruzan los cables y podemos formar una juerguecilla que nosotros llamamos, tercera guerra mundial, pummm”. Vaya reunión más comprometía. ¿Quién está diciendo? Eso del Rajoy en modo avión, de las genialidades más grandes de este año, coinciden el tontito de las banderitas y el señor mongolo (de Mongolia). Copiones. Repitiendo pasodoble… “Nos estáis hartando mucho, con tanto meterse con Rajoy, que tol mundo de él se cachondea… un tío legal que no acepta ni un descafeinado, y menos de sobre, no ni ná…”. El único humorista que hace reír cuando habla en serio. Y solidaridaridario el siguiente… “nos estáis hartando mucho con tanto decir que no ayudamos a los países pobres, con que somos mu egoístas y que deberíamos darle todo lo que nos sobre…  to el mundo no es igual que ustedes, que na más que pensáis en comer… se nos puede echar las culpas de un montón de cosas, menos de que en el mundo haya colesterol…”, jejee. Grande. Las Campos, repes, en un cupletillo… “a la Terelu le gusta rebañar, nació con un pan debajo del brazo”. Regulá de agilidad, menos el Putin, y el coreano si le pones delante un plato de cloquetas. Le quitan a uno las ganas de poner el telediario a la hora de comer. “Imagina un mundo en donde reine la paz, en donde sea un montón de feliz tol mundo, en donde no haiga guerras ni ná… vaya aburrimiento de mundo, eso ni es mundo ni es ná, lo que hay es que estar en el mundo, dejarse de imaginar…”. “Chino, coreano coreano, coreano coreano. Que lo hacemos, para conseguir la paaaaaz…”. Chirigotón, sin decir Cádiz, ni Cádi, ni Cái en todo el repertorio. Y no obstante, es enorme, aquí y en Logroño, que rima con… Con otoño, y con retoño, y ¡coño!, que salta al ruedo el Juancarlo. A recepcionar la mercancía de ‘Los mafiosos’, que rima con oso, amoroso. Todo un poeta, niña. Parapapá parapapa papa pá. “Si no eres libre en la cuna a donde te tocó caer, si tienes duro el corazón y te resbala la piel, y las cicatrices llenan las paredes de tu alma, ya puedes convertirte en uno más de esta terrible sociedad… no se te olvide que el carnaval es mi vida, y si la pierdo por él la daré por bienvenida…”. Dejarme al Bienvenido, que estará en el sofá con su mantita y sus anacardos. Cádi, que te pones colorá cuando te miran… “ciudad de las miles de torres, ciudad de millones de coplas, diosa única posible entre los dioses, de las miles de novias y novios que cambian de amores… siempre has sigo gobernada por la puñetera mafia… será que los rayos del sol, cayendo en el inmenso mar, seducen con nuestro botín a piratas de aquí y piratas de allá… ideal para que un lunes de carnaval se celebre aquí mismo el juicio final, y el paraíso no coja tan lejos”. Sacando la pluma. El fanatismo religioso y capillita, impregnando el otro pasodoble… “la cruz que corona el calvario, esa misma que amortaja cada lecho, esa misma con la que nos conquistaron… esa cruz que tanto llevan consigo como símbolo de paz en la tierra, que tanto se ha convertido en motivo de una guerra… y después nos asustamos si a dios lo cambian de nombre… si no hablo del Islam no es por falta de cohones, es que yo no tengo ná con las demás religiones… pero al que nombre a mi virgen lo mato”. Un saludo al jurado, en un cuplé,… “con esta comparsa te sobra el papel… que más quisiera yo que este concurso fuera limpio… dejarse ya de bizcocho y pedir tortillitas de camarones”, jeje. Para el complementario, un puntaso de ascensor, pero “no digo ná que después dicen que es homofobia”, jajaja. O entra pero no sale, o sale por mal camino. ¿El puntaso? La enésima revolución popurrinera del cabesa… “solamente cantando no vale luchar, hay que usar además otros oscuros caminos…pero como el carnaval a mí me da para tanto, sueño que los elimino, con lo bonito de mi canto… como si la vida fuera carnaval, como si la vida fuera carnaval, coooomo si la vida fuera carnaval, como si la vida fuera…. carnavaaaaaaal”. El tontito de las banderitas y el señor mongolo (de Mongolia) lo piden al unísono: qué vote Pepo Oliva, qué vote Pepo Oliva. ¡Procopio!, un intro, mi reino por un intro…

“Y TENGO CALLES POR SI ALGÚN DÍA HAY QUE TOMARLAS”

Las 02.21 horas. Superado el ecuador del mogollón… Echa la monedita, elige tema y que suene ‘Rockola’, buggy buggy, arranca el motor, pisa el acelerador… el cuerpo pide rockandroll. Un tango-nana, que confunde, tratando de dormir a la abuela, como si fuera una niña chica. Las vueltas que da la vida. “No hay espacio en la cama para el odio y el desprecio… cuando se quiere querer, cuando el deseo palpita… cuando dos personas se entregan, se buscan, se entregan, no lo hacen con violencia”, te apunta el otro, un no es no. “Y si para semana santa dejaran puesta la carpa, ole con ole, la fecha fija a mí me encanta”. Pa ve si este chiste se ha cantao otra vez, pa ve si este chiste se ha cantao otra vez, pa ve si este chiste se ha cantao otra vez. Otro cupletillo con replay, como en los campos de fúrbol. Échale más cocacola. El señor mongolo (de Mongolia) también le pone dos yelos. El tontito de las banderitas, un chorrito más de ron, que te has quedao corto. A bailaaaaaaar, bailar bailar. “Déjame que ponga una última canción, y me decida a mostrarme cómo soy… mucho por vivir, mucho por vivir, mucho por viviiiiiiir”. Esos pompones arribaaaa. Esa mascota arribaaaa. “¿Que tú dejas el coche en un parking? Tú no eres de Cádi”. Aparca el ‘El equipo a minúscula (Comando Caleti)’. Y el Trinchera va a un cumpleaños, por supuesto, al de don Antonio, cincuenta y un tacos. Lo celebra todos los años, aunque nunca se presenta. Y precisamente, ahí sale el Ares, el de verdad, de quinto componente, y el Carlos Meni hiperventilando. Escena de amor odio, con tarta, pero sin soplar la vela, que cualquiera sabe lo que es ese viento de trece años. De regalo, el disfraz de Goku, y un tajante “¿tú eres de Cádi?, po déjame, esto ya es acoso… ¿pero a qué hora en el ensayo?, a ninguna, qué hora más rara, yo, parte y media…”. Al Trinchera, le cuesta, pero termina asumiendo el no, de una patada. Momentaso cuartetero, previsible desde preliminares, jeje. Un cupletillo, al “me da por el bricolaje cuando me fumo un petardo, me gasto en grifa lo mismo que en materiales”, y otro loco con la parienta, a la que le van las guarrerías de las sombrasdegrey, “y yo me peo en la cama y duermo en la calle catorce días”. Y ya no llevó más ná, porque no cabe en la furgoneta. El tema libre, aunque más o menos novedoso, recurre a la llamada equivocada y la charla con el busto de Alba. “Al laíto pa quitarte las penas, a tu vera, junto a ti”, sentencia el momento guitarrita. El tontito de las banderitas no sabe tocar el laúd. El señor mongolo (de Mongolia) te sopla el himno de la alegría con la flauta, que ni te tienes en pie. ¿Qué hora es? Pregúntale al Tino… “Y ando trepando por dentro, de tu alma, de tu piel, de tus huesos, trazo mis surcos de fuego en tu cara y me subo a tu pelo… riego tus días en la tierra, valgo más que la fama, que el dinero, soy quien todo lo sana, no juegues conmigo que yo nunca pierdo… el que enciende tu llama y apaga tu fuego… soy tu eterno compañero, yo soy el tiempo, mi tiempo, tu tiempo, yo soy el tiempo…”. El ‘Tic-tac, tic-tac’ avanza inexorablemente con la agridulce huella del adiós… Ya ha empezado el tontito de las banderitas a moquear… El tiempo de una mujer maltratada por su marido, agobiando la primera letra… “en este tiempo que cuento todo le di, le di mi tiempo más verde, el de adolescente, mi tiempo más puro… mi tiempo como amante, como esposa, como madre, en esos tiempos di tantas cosas, le di mi tiempo florecido, el de la espiga y el de las rosas… con él la semana eran años, las horas eran días, eran tiempo de nudillo y paredes congeladas… cuánto tiempo habré perdido, habré querido que se fuera al otro barrio… y aunque se pudra en la cárcel, ya que más da si a mi me ha desangrao, quién me devuelve mi tiempo robao, mi tiempo con un desgraciao”. Fuuaaaa. Y prepara el puchero, que viene el segundo profetizando el alzamiento verdiblanco… “también yo tengo bandera, tengo un país, y tengo historias de agravio que nunca llegan a un fin, y tengo un himno de versos que canta por las libertades… tengo sintechos y sin papeles, niños sin libros, y tengo mar, campiña y sierra, y listos que a los tontos nos saquean, y también son trimilenarias mis raíces, y tengo calles por su algún día hay que tomarlas… y también tengo un mártir que es nuestro y que veneramos, que a Caparrós lo mataron los grises y les perdonamos… seguramente en el sur algún día, una nación se levante cansada y herida, república de Andalucía”. En nuestros corazones, como la catalana. El señor mongolo (de Mongolia) se conforma con la república gaditana, guuuuuuaaaaa, comparsón. Un cupletillo repe, con sorpresa cucú. Y otro bizco, para el saco Junqueras… hazme caso compañerita del alma, que aquí hay algo entre tú y yo. No hacerle caso a los cupleses, no, y poneros de pie, niños, que entra en vena the last Tino´s popu… y sigue corriendo el cronómetro, la cuenta atrás, ay mare, que se va… “soy tu principio y tu fin, tu certeza y tus dudas, como un díos inmortal pongo a los hombres finitos, cuántas veces has soñado con frenarme, parar tu vida en un instante como si fuera una acuarela… soy tu hoy, soy tu presente, tu futuro y tu pasado, yo que todo te lo he dado, yo también te lo he quitado… y necesito un tiempo sin tiempo, pero ni para el tiempo hay tiempo… media vida colgado de un reloj, media vida tejiendo comparsas, teniendo esta canción con el vello de punta en el alma, tal vez sea la hora de descansar a la orilla del sendero que llevo, tal vez sea la hora de beber el vino de la melancolía, tal vez sea que ni el tiempo me dijo si fui vencedor o vencido, el tiempo me dijo que es hora de bajarme del tren, necesito pensar, necesito saber si esto lo necesito…”. Ayyy que lloro. Sombrero al piso. El gran Tino Tovar amaga con salir a recibir la ovación, pero se escurre entre bambalinas. Modesto delante, atrás, a la izquierda y siempre a la izquierda. Un señor. Un brindis por la sencillez, por el verso hecho shentimiento… frío, que se queda uno frío… Darme fuego… Darme calorsito… “¿Te gustan los Chichos? El año que viene vamos a ir de lavabo… ríete conmigo, pero no de mí”. El Canijo calé, dando caló… ‘¡Qué caló!’. Tiritirititrín Con cierto mascamiento esa pedida de mano a Cádi, al soniquete de Bienvenido, bienvenido… “nunca olvidaré la noche que la pillé con mi canción en sus labios… te estoy haciendo el pedimiento, con tu gente por testigo, te vengo a camelar, gitana de la mar, cásate conmigo”. De rodillas Pedro Antonio Serrano, y casi se mata, paaaayo. Que no canta el segundo reglamentario, a la barra. Tiritiritirán. Un canto por la libertad de la mujer… “mi princesita gitana, de mis quereres, no me seas mariposa, con alfileres… niña con tu edad quedarte embarazá no te va a ser más gitana… me gusta verte volar, verte en la universidad, llenándote de cultura, burlándote de los chiclés… derecho a vivir tu vida, igual que nuestros ancianos, derecho a caminar con plena libertad, como los gitanos”. Juerga juerga. Pom pom se escapó, el Subiela. Leré. Una comida luminosa en el restaurante del Ángel León… “cuando me dio el apretón, lo que allí salió fue el gusilú de mi niño chico”. E idilios con repartidores de comida a domicilio, jí jí ji. Es ironía. Y los que roban son los gitanos, jí jí jí. ¿Tú quieres bailar flamenco cómo bailan los gitanos? El señor mongolo (de Mongolia) se seca las manos en los pantalones. El tontito de las banderitas no se lava las manos después de miccionar… sopuerco. “Estuve engachado, estuve enganchado, a la luz del vecino de al lado… por eso pinto mi cara, por eso cambio de piel, el carnaval le dice al mundo cómo es el”. Arsa, toma, arriquitaón, pum pum. Po sí, me voy a comprá un autobús pa pasarme la vía, en los asientos de atrás… ¡Procopio!, un intro, mi reino por un intro…

“SE PUEDE VIVIR SIN CARTERA PERO NO SIN CORAZÓN”

Las 05.13 horas. Sueña, canta, vive, canta, sueña, come, sobrevive… no doy una… aleja de mi ese cáliz, con cocacola…, ‘Vive, sueña, canta’, eso, gracias Bablé. A danzaaaar.  Un tango que pone banderas, sin ponerlas, porque un banderazo de esos, duele… “soy andaluz convencío, pero pienso que en España se hace más grande mi Andalucía… que nadie me imponga su patria por más que diga… ahí está la única patria, por la que yo doy la vida”, por los niños. ¿Los del coro? ¿Los del cuarteto? Y una letrilla con salitre… “ya sé que soy mu chico para ir hasta las barcas… hijo no olvides tu cubo… y es que La Caleta es más que una playa bonita, si allí muchos gaditanos, vemos pasar nuestra vida”. El tontito de las banderitas es más de la Victoria. El señor mongolo (de Mongolia) de Cortadura, la zona de las dunas, pillín. Oda al Aliexpress en un cupletillo; y la Zarzuela convertida en Granhermano, en el otro… Quietolll, pecador. Hay tantas formas de cantar como personas. El show de escaleras abajo, escaleras arriba, en marcha… un musical cabaretero, una nana, gospel, por alegría… “la función llega al final”. No pervertirme, primo, que empiezo a curvarme… y llega ‘El trío’, el cuarteto de tre de los niños, sin el Iván ni el Carlito. Cuarteto casero, que no han echao la inscripción, y se quedan pa la calle. A la calle me echaba a mí mismo, a tomar el airecito, que me hace falta. Esto es una locura. El Carlos Duti vuelve a dar la cara en la parodia, gran parodia, bueno, tanto no, normalilla. Tirando a buena. Regular. Pa salir del paso, déjalo asín. Nos vemos un canal cocina y le damos la vuelta la tortilla. Complicao. Gracias a al pryca, que paga el forrillo pal año que viene. Tal como está el carnaval, mejor nos quedamos en casa. El Masluna de Santa María se da un bailesito en el tema libre, y la Gogo del Corralón, po también. Arsa. Mientras te meneas consumes repertorio. Despierta a tu hermana. Catorce minutos son catorce minutos. Con un chimpón a capella, to potito, y en pijama el Pedrito. Sin miedo los tres, “que este veneno a mí me corre por las venas, cómo voy a tener miedo si me echaste de menos, que en el Falla yo me siento como en mi casa, yo me siento como en casa”. Casi que somos dos. Cádiz, acércate a Sevilla, o viceversa, hombres y mujeres y tal y tal. ‘Cai de mi arma (7,20)’. Cascana, cántame, a la sombra de los pinos, o del peaje. Quince años después vuelve a pisar una final, quince años en la piera después. Eso sí era una chirigota. Esta también. Tú mandas, bueno, manda Abertis. O el Juan Manuel Moreno Bonilla, que ya ha chantajeao con quitar el impuesto revolucionario, sólo si le votas. Arooooo. Un peque figurante finalista, de primer pasodoble, me chivan. Y el pasodoble repe, de la Uchi, te completa el complementario. Espera, espera, no corras, que hay un señor de patiobutaca al que le ha dao un soponsio. Llamen a la Cruz Roja, porfavó. Guillermo Cano, terminas de postulante, chiquillo. “A mis compis sevillanos, han querido denunciarlos… y la niña en vez de pollo, se va a comé tururú”, dice el otro cuplé, el segundo, Lo tengo repe. Tenemos serpentina, tenemos papelillos, pero no tenemos más estribillos. “Lo que no han hecho er Kichi ni la Teófila, hemos vuelto a traer Curro a Cádi”, afirma ese pupurrí, a siete treinta leuros ya. Chirigotón, que termina como termina, dando la sensación de que es más que una chirigota, es una familia chirigotera. Ole. Qué potito. El señor mongolo (de Monogolia) ya anda torcío. El tontito de las banderitas está torcío desde preliminares. Que cuando una mujer te diga no, es no, te repite el Bablé. Hazle caso. Hazme caso, ladra, ladra… ‘El perro andalú’ pone el lacito a este concursito, sí, de verdad de verdad, un mes después, y a esta finaaaaal, que muerde, que muerde. Por cierto, son Aguja de Oro por el tipo y premio Coplas del Carnaval de Cádi por Andalucía. To pa pal can. Arrodillaos, se presentan los de Martinezlarez, rabiosos… “por fin coronao, maldito holgazán, abre tu barraca, empieza a reinar… recuerda que entre nosotros está el maldito carnaval, cuida tu lengüita…  el perro hoy se rebela, rompe las cadenas, no tiene amo, llevo la furia más loca, cuidao conmigo que muerdo, vengo que muerdo”. Un paso atrás, que no tengo la antirrábica. Parece que le echan en cara a un charnego que defienda la separtación de Catalunya y no luche por la tierra natal de sus ancestros, en el sur… “huyendo del hambre y la muerte, subieron al tren llorando, creció muy cerca de Barcelona, un chaval como otros hijos de obrero… de sus raíces no hay más que ausencia, y pide a gritos la independencia… si tuvieras los mismos huevos pa rebelarte en este pueblo… ayy clávate a fuego estas palabras, se puede vivir sin cartera pero no sin corazón”. De melón. El tontito de las banderas está reliao. No sabe si va por el Rufián o por la Janeiro. O es el cura del otro día. En el segundo, Paco Alba, de piera, se traga una charla con don Antonio…”y allí solos frente a frente, le solté esa coplilla primera que le escuché a mi padre hace muchas primaveras…. felicidades, viejo coplero, qué gran legado, nos regalaste… mira Paco de mi alma, cómo aullamos por ti”. ¿Quiñones? Al señor mongolo (de Mongolia) le moló El circo. Por Alicante no veas la que se ha liao por quitar la cruz de un pueblo… quita la cruz y pon un Macdonald, dice un cuplé, sin mostaza. En el siguiente, como era esperable, hace un cameo el Trinchera y se cae el Falla, los que siguen en modo on. “Ahora es cuando ha sonao bien la comparsa”, jeje. Pon la de la taza de plata, pon la de Cádiz, pon su pendón, porque esa es la mare que a ti te parió, en el balcón. Joé, po acabo de orinar junto a Modesto Barragán, premioooo. “No te vayas, primo noooo, qué sencillo decirlo en una canción, qué difícil cantárselo a esta generación, primo quédate, prima quédate, cómo odio ese maldito tren… que esta montaña no es Sierra Morena, es la piedra más grande del camino… vengo que muerdo vengo que muerdo, hermano, ladra, luego cabalgamos”. Qué bonita está mi Cái, que bonita mi ciudad… Todo potito. Qué mareo, primo. Qué poco falta pa la burriquita, vocea Paco Rosado. Siempre acertado. Siempre es nunca todavía.

Las 07.45 horas. Baja el telón. Baja, baja. ¡Buenos días, princesa! Buenos días Procopio, nos tienes esmallao… Oye, pero que no se te olvide, que este mundo es de la gente, que este mundo es de la gente, que este mundo es de la gente… La gente se quita el pijama y yo me lo pongo, y que sea lo que la cama quiera. Ahora en unos veinticinco minutos bajará el jurao, sieso, sentenciando, pero eso ya es otra historia. Tontito de las banderitas, señor mongolo (de Mongolia), parad un momento con la conga fallera, que tengo una frase célebre pa ti y pa ti: “los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario”, dicen que dijo Arthur Schopenhauer, el filósofo alemán. Estoy yo ahora para hacerme un comentario de texto, en salsa barbacoa.

¿Y AHORA QUÉ?

Pues esto esto es to, esto es to, esto es todo amigos. Todo lo que empieza tiene, como poco, un punto y aparte. El año que viene, más y ¿mejón? Toca dejar el vaso y ponerse firme, y no precisamente porque el tontito de las banderitas ice uno de sus trapos de colores, ni porque el señor mongolo (de Mongolia) considere que todo lo escuchado y vivido no pasa de ser brasas, qué brasas.

Catorce años, CATORCE ya, con la credencial al cuello, juntando letras saborías y mal concordadas, adrede, o no, con la excusa de un concurso finito pero infinito, un concurso tan repetitivo como fresquito y caliente a la vez, un mero concurso de carnaval, aunque a veces parece más propio de un sepelio, que es sólo eso, pero eso es demasiado. Ya sin guasa cubana, primo. Perdón por hacer lo mismo año tras año con estos cronicones alérgicos a las prisas y a los reempujones que te impone la vida modenna y el twitti. Aunque parezca imposible, nos leen, me leen…: gracias por hacer que esto tenga algún sentido, aunque a estas alturas sigo sin saber cuál es.

En ningún momento con estas plamplinas de la plaza Mina hemos querido molestar ni herir los shentimientos de los que se suben a las tablas. Estos cronicones en diferido están construidos sin maldad, con una sonrisa cómplice, que es lo único que rebuscamos, lo único que este inocente e ignorante criticón busca con estos textos, un entremetimiento más o menos informativo salpicado de subjetividad intencionada, con el pretexto de un concurso de carnaval, que nos lo tomamos como lo que es y debería ser, un cachondeo mu serio, que nos absorbe y ajetrea un mes de vida, que se dice pronto. Pronto.

Y momento grasias por venir: grasias al resto de compañeros de fatigas y espaldascomounaalcayata de foso, y grasias a Porqui, Bea, David y Pili por humanizar la vida fallera, aunque no me hayan bajado los pases pa la carpa, gggrrrrr; gracias a los porteros y seguratas; grasias a los conductores de comes; gracias a Manuela por darme cobijo a un pasito de la Alameda; y gracias al tontito de las banderitas y al señor mongolo (de Mongolia) por rondarme por el coco, ya sabes aquello del “converso con el hombre que siempre va conmigo/ -quien habla solo espera hablar a dios un día- / mi soliloquio es plática con este buen amigo/ que me enseñó el secreto de la filantropía”, que recitaba Machado… doctor, ¡áteme!

Adiós concurso, sabes que tesquiero y te odio. La paradoja, niña, la paradoja… y cuando uno escucha y escucha y escucha aquello del Tino del “necesito pensar, necesito saber si esto lo necesito”, lo termina interiorizando y haciendo suyo a estas alturas de la verbena, con sueño, hambre y dolor de todo. ¿Y ahora qué…? Adiós Falla, hola carnaval de la calle… el que lo quiera, pa él. DIARIO Bahía de Cádiz Dany Rodway

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