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FOTO: DIARIO Bahía de Cádiz

“No pasarme a la final, que meter más letras yo ya no puedo”

Una función, la primera de las tres semifinales del COAC 2018, con ‘Rockola’, ‘Vive, sueña, canta’, ‘El equipo a minúscula (Comando Caleti)’, ‘Los brujos titis’, y, sobre todo, ‘Los prisioneros’ del Subiela, sobresaliendo. Pero además, ‘Comparsa Los ángeles de la guarda’, ‘Los quitapupas’, ‘Una corrida en tu cara’ y hasta los insospechados sevillanos de ‘Pueblo llano’, agradando.

DÍA 26 (1ª SEMIFINAL).

¿Descanso o no descanso? He ahí la cuestión. Y es que eso del rato para el bocadillo está sobrevalorado. Tanto pan tanto pan… y llegó lo más gordo, el miajón: las semifinales del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2018). Este lunes de frío polar, la primera de tres. Esto va cuesta abajo, y el carnaval, el de la calle, ya se ve al fondo, saludando.

Una función con ‘Rockola’, ‘Vive, sueña, canta’, ‘El equipo a minúscula (Comando Caleti)’, ‘Los brujos titis’, y, sobre todo, ‘Los prisioneros’ del Subiela, sobresaliendo. Pero además, ‘Comparsa Los ángeles de la guarda’, ‘Los quitapupas’, ‘Una corrida en tu cara’ y hasta los insospechados sevillanos de ‘Pueblo llano’, agradando.

Una jornada, esta en la que se inicia la recta final del Falla, que arrancamos guardando un minuto de glorioso silencio por los que no están y cabían, que donde comen dos, comen tres: luneras, desvelaos, obispos, monjitas y negritos; y entonando sus coplillas… “déjame morir en Cái, que los pésames se vuelvan palabras de enhorabuena, ojalá que mi hora sirviera pa llevarme alguna de sus penas…”; “no me quiero morir sin que quede un tren por subir…”; “yo quiero ir en coche oficial, como el obispo de Cádiz…”; “échale más tabaco, échale más tabaco….”; “qué te voy a contar a ti Cádi, lo que es buscarse la vida…”. Mira mira, nuestros colaboradores, que lo siguen siendo una fase más, el tontito de las banderitas y el señor mongolo (de Mongolia), se han puesto más tiernos que mimosín. Dejarse de ternura, que ya toca mojarse, hasta el cuello. Maripili, dale a la palanca, que se desvirgue este cronicón sin compasión, ya del tirón, sin pausas, con tensión, nervio y dinamismo… ¿dina qué? Pero antes, un minuto para la publi del Yuntamiento de Cádiz. Veinticinco días después, ¡ha costao!, er Kichi convía a una ronda… de fanta limón, aro..

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“TRES MANERAS DE NOMBRARTE A TI, CÁDIZ, CÁDI, CÁI”

Las 20.36 horas. Cómo mola tu gramola, ‘Rockola’. A bailar, uuuuhhh uhhhh. Porme una cheeseburger, un batido tamaño matrimonio y media de bienmesabe, que mi cuerpo pide rockandroll. Una abuela anticipó a su nieta que la mujer tendría su hueco en el carnaval sesenta años después… “en el rinconcito de un cajón se guardaba una canción arrugada y escondida, a su tierra más querida… mi tierra que es mi continente, mi cárcel y mi condena…”. Te lo desempolva el primer tango. Parece que sigue mirando por el retrovisor el segundo… “el tanguillo gaditano se está perdiendo y es una pena… el tango es mi seña de identidad, y muero cuando suena este compás, lo siento pero esto que canto es mucho más que un musical… llámame como tú quieras, mientras consiga encender la llama de muchas personas que nunca han querido escuchar un tango… mejor para el aficionao, que un coro no tiene fronteras, mientras que lleve por bandera, viva el tango gaditano”. Defensa de la heterogeneidad en la modalidad, directa a los puristas. Po tienen razón. El mismo debate que tienen en el mundillo de los cuartetos. Un cuplé sazonado de escatología y de Trump Trump gorrión; y los Borbones degustando una berza de la abuela Sofía, pero más buena está la berza “de la otra abuela, la Bárbara Rey”, jeje. Échale más cocacola, la cantera no está sola. Fiestuqui, con más ganas aún que en pases previos, en ese popu supervitaminado, disco tras disco, con su momento bajón y todo, para bailar arrimaíto, encarnado en los currantes. Y la mascota, canta, estoy seguro de que canta. Mucho por vivir, mucho. Muchas caderas que mover, muchas. Quien no se menee con este coro, no quiere a su mare. O está pajarito. Enga, a mojarse: el tontito de las banderitas dice que a lo peor, no; el señor mongolo (de Mongolia) dice que ajolá, pero no. Saboríos. Anda y que venga el señor de canalsú, la vuestra, con su grúa coñaso y os haga un chichón en la mollera. Callarse que viene el futuro: “para apoyar y fomentar la cantera del carnaval gaditano, además de recompensar el esfuerzo realizado por tener un repertorio digno”, esta noche se hace hueco al cuarteto flamante primer premio de infantiles, ‘Los inoxidables’. Cinco caballeros defensores de Cádi, desde Prado del Rey, entre ellos el pulga, qué arte tiene el pulga, “porque nunca me estoy quieto”. No les gustan los caballos, “nos gustan más las caballas”. Todavía está la madre buscando el palo de la fregona. Sueño hecho realidad, venirte a cantar. Rimao, en octosílabo como poco, sin estridencias. Clásico. Hay cantera, Gago. El jurao les premia con un diez. Mejón que alguno de adulto, se masculla por el foso de los leones. Los leones se amansan  Y amasan. Uuuuhhh aaaaahhhh, uuuuhhh aaaaahhhh. Al caldero, con los magos del bricolaje del Manolito Santander, ‘Los brujos titis’. También te arreglan la shanwichera. “No creo en el más allá, más allá de Cortadura”.  Sobreviviendo al día a día y además con alegría. Un pasodoble piropillo bañado en originalidad…”tres maneras de nombrarte a ti, Cádiz terminada en zeta… pero el que se va acercando porque este es su destino, tiene que saber que se deja las letras por el camino, y se queda en Cádi”, una vez entrado en Andalucía, y ya cruzando el puente, de cuatro a tres letras, “el Cái de mi alma, el Cái de mis penas”. Y pensando en el pasado, en los abuelos de la chirigota, les sale un “puede ser que sea vanidad, pero tengo que reconocer, que me gusta cuando escucho, ese es un chirigotero… me siento heredero de una estirpe, de hombres sencillos del pueblo… los que han inventao este tinglao sin pensar en el dinero y en la fama… que no sé si merezco, el ser como ellos, un chirigotero”. Po son dos letrones, primo. Muy bueno el bañarse en fango negro, la prima lleva un tiempo ya en el Río San Pedro…”en el toto ya tiene un vívero de coquinas”, jeje. Y milagro, milagro, con la vecina, la del cuarto. Qué contento estoy con la termomix. “Cuando crees que no estoy, vas a convidar, hago chasss y aparezco a tu lado… y es que no hay ná más feo en el mundo que una nevera por atrás…  pom pom pom, y lo malamente que suena un taladro a las cuatro de la tarde, no sería más bonito, eeea eea eeea…”. La brujería del popu sigue siendo efectiva. En la Viña, todas las penitas se te van cantando. Enga, a cantar: el tontito de las banderitas dice que sí. El señor mongolo (de Mongolia) dice que también. También te puedes quedar a escuchar a ‘Pueblo llano’, ehh, que no muerden, o sí. La revolución tocinera, que casi todos sospechaban que claudicaría tras el pase de prelis, aquí sigue, dando la batalla, inesperada, en semis. Ole sus cohones ahí. Violencia no, pero… “libertad, igualdad, fraternidad, pudieron más que grandiosas monarquías… yo soy la voz de aquellos que quieren un mundo más humano, la voz del pueblo… el pueblo llano”. Ni esdrújulo ni agudo. El día a día de Andalucía, en un pasodoble regionalista… “el arte de un pueblo que ha llegado a creerse su propio san Benito… no busques más que no hay, esta es la filosofía del pueblo llano de Andalucía, las penas y los quebrantos, los convierte en alegrías”. El otro, escrito por el presentador de la tele, el Roberto Leal, nos chivan, batiendo dos o tres temas, que si la Diana Quer nosequé, que si los verdugos chirigoteros… “yo que de niño soñaba algún día con ser periodista, no permitiría que la verdad sea verdad dependiendo de quién te la pague… un periodismo valiente, que denuncia y se rebela, que no se casa con nadie y no habla a la ligera…”. Mejón la primera parte, más teórica, que el remate. La Andreíta, la del pollo, quiere hasta que cierren la carpa… que van a tener que venir las agrupaciones con libro de reclamaciones. “No pasarme a la final, que meter más letras yo ya no puedo…”, confiesa el otro cupletillo. Qué sabes que por ti muero, que contigo yo no puedo ni pudo Napoleón. “Dejad de culpar siempre a los que están arriba, empiezo a pensar que si estamos así, es culpa del pueblo llano, por soportar el yugo de la historia siglo tras siglo, vamos a la calle compañero, que por fin llegó febrero para que pueblo alce su voz…”. Esa revolución que año tras año no va más allá de los muros de un teatro. Tocina power. Enga, a mojar pan: el tontito de las banderitas dice que casi no. El señor mongolo (de Mongolia) dice que no, sin casi. Pero ambos dos mueren por quienes pisan estas tablas con o sin apellidos, diciendo cositas bien cantaítas, y por un findesemana con los gastos pagaos en Tocina. Con vistas la mar, aro. Con vistas al mar, a mar caletero, asoma ‘El equipo a minúscula (Comando Caleti)’. Sabe a salitre. Huele huele. Huele a muerto. Sin trabajo, sin autobús y sin oído, el Gadita. Y el Trinchera ha dejao embarazá a la mujer, el tercero, que ya tiene gemelos, don Antonio y don Antonio, “a una la visto de calabaza y al otro de brujo”. Y al bautizo, en la iglesia de don Antonio, en san Antonio, donde se casó vestió de la Ventolera… Y de nuevo el Gadita, está escribiendo una novela erótica, cincuenta sombrillas de grey. “Recogé un mojón, no é de Cádi”. Con una coñeta de mascota, chochete, apuntá a una cofradía, y por supuesto, con los vellitos de punta al escuchar carnavales, jeje. Por ahí queda el rollo pamplinoso de una parodia, con sus golpes, que insiste en no tener ni principio ni final. Sacad esos cupletillos: una novia muy capillita, pedida de mano durante una procesión, y “del amor al odio sólo hay un paso”-, y los médicos recomienda el chocolate como sustitutivo del sexo… “por dónde se la meto al phoskito”, jeje. Y ya no llevo más ná, porque no cabe en la furgoneta. “¿Qué a ti no te gusta ir a la playa con viento? Tú no ere de Cádi; ¿hay algo más de Cádi que comerse un bocadillo con arena?”. Un poco de Gadita y un poco de Trinchera, que ha recaído y ha vuelto al psicólogo, y conversación entremezclá con el busto Paco Alba, “el mejor extranjero que ha tenío Cádi… cuando yo me pongo cabezón, me pongo cabezón… se ve, Paco, se ve… eres peor que Andreíta”. Un tercer capítulo, buen capítulo, pese a carecer de nudo alguno. Enga, a zambullirse: el tontito de las banderitas dice sí. El señor mongolo (de Mongolia) dice sí. Qué van a decir… Le tienen miedo a las bocas de la coñeta, y al Subiela, y al Carli. ¿Al Carli? ¿Por qué? Porque preso de tus cosas vivo, y entre rejas vivo pa cantar… Hay cositas que no tienen explicación… Enchiróname Chapa, engrillétame Tino. Que píen ‘Los prisioneros’. “Pájaro que canta, no espanta sus males, los de otros espanta… tú que me encierras, yo que te quiero, y yo cantando prisionerooooo”. Alpiste no, pasióooon. No todas las separtaciones acaban traumáticas y con la vajilla volando contra tu cabeza… “quiero darte las gracias por muchas cosas, y tú lo sabes, de lo que hemos vivido, nadie lo sabe, ahora que tú y yo estamos de otros amores enamoraoo, deja que yo te cante por el cariño que atesoramos… qué ridiculo llamarte mi exmujer… tantos recuerdos de azúcar y de sal… hasta que me muera, tú no será mi exmujer, serás mi amiga, mi vieja cómplice, mi compañera”. Asín no hay faena para los abogaos matrimonialistas, ome. Pacoli, te comen los güevos. ¿Y se puede reindicar una ley de dependencia, real y efectiva, de una manera más, más, más?… “mientras una muchacha con su pancarta grita en la acera, otra pasa su vida sentada en una silla de ruedas, mientras una familia se manifiesta haciendo patria, otra cuadra su turno para que haya siempre alguien en casa… y alguien insiste en repetir, ayy qué orgulloso estoy de mi país… cuánta gente sufre en su casa la tragedia que encarcela sus vidas… mientras en un lado y otro mueven su banderita… menos país menos patria y más reclamar para esa familia ayuda y decencia, porque ellos son por los que hay que luchar, para que consigan ya su independencia”. Guaaaaaa. Sujetadmeeee. Pío pío pío. La Terelu con la papada ha forrao los muebles de la salita; y romance con la voz del móvi que te habla y te contesta… “Manolín escóndete ese pestiño”. Dame un piquito amor mío… pero no digas ni pío. Ni pío, que entra el pupurrí… “cuántas celdas pequeñitas… tú dices fenicio yo digo de Cádi, tú dice la patria yo digo poniente, tú dices ilustre yo digo corriente, tú dices la reina yo digo mi mare, tú dices Pemán y yo digo Fletillo, tú pides futuro yo pido presente, tú pides más leyes po yo libertad, tú dices cruz y yo digo guitarra, tú dices mi Cádiz y yo digo mi jaula… que tengo libertaaaaad”. ¡¡¡Ole!!! Cómo te despistes, en una piolada, el Subiela echa a volar. Hala, a recoger plumas, pero con qué gustaso… Enga, primo, reta a esos canarios de verso, contundencia y arrebato: el tontito de las banderitas dice que por supuesto. El señor mongolo (de Mongolia) dice que por supuestísimo, desde el primer cacareo de Los gallitos, o antes… Esto requiere una pausa para digerir, niña. Con permiso del Procopio, un intro, mi reino por un intro…

“CÁDIZ TE NECESITA, QUE LA RUINA Y EL CHANTAJE LLEGAN POR ESA AUTOPISTA”

Las 00.06 horas. ¿Y no había descanso, enn, Bablé? Pero la sensación temporal es la misma, con la barriga vacía quejándose. El show debe continuar. ‘Vive, sueña, canta’, a jugar. A cegarnos con las bombillitas de trescientos watios. Cádi no descansa jamás… “otra vez a demostrar cómo Cádiz canta… el espectáculo más musical lo puedes ver por carnaval…”. Las panderetas de las navidades, te hacen el avío. Un grito de auxilio a sevillanos y resto de humanidad que vienen a Cádi por carnavales apoquinando algo más de siete euros… “en nombre del gobierno, dice el subdelegado, que aunque siga subiendo, solamente quedan dos años, llevan tantos años con el mismo cuento, que nadie se cree ná… freno de oportunidades, de negocio y de progreso… Cádiz la tierra del paro, no puede seguir pagando por un negocio que nos humilla… somos los únicos perros que pagamos como ciegos por llegar antes a Sevilla… tienes que ayudarme porque Cádiz te necesita, que la ruina y el chantaje llegan por esa autopista”. Interesante tango-denuncia, inspirado en la chirigota del Cascana, ¿no? Y a oscuras, pero a oscuras de no veo ná, este coro que siempre apuesta por lo visual, te demuestra cómo suena, y vaya cómo suena, por las orejas… “seguiré apostando por progreso y cambio, porque todo avanza, pero mi tango suena a Cádiz, y eso te ciega hasta el alma”. Las pelucas del tipo, dan para un cupletillo, calvo; e intolerante a la comida, el otro. Ajín ambos dos. Quieto. Febrero baña mi tierra, y Cádiz resuena en cada garganta. “Hay tantas formas de cantar como personas, cantando llevan dentro su manera de vivir…”. Y a embelesarte con el popu-espectáculo, y a bajar y subir escalones… “vive, sueña y vuelve a cantar…”, y vuelve a ducharnos en papelillos, y sucedáneos, de los que se te meten por el sentío. Enga, a canturrear: el tontito de las banderitas sueña que sí. El señor mongolo (de Mongolia) vive por otro rato de meneos, vocales… ¿Meneos? Los que les meten a la cabra, Isabel, el Sheriff y el Lulu. Y mientras se instalan ‘Los quitapupas’ en el escenario, parte del Falla silva, mirando al jurao, sieso, y pregunta al aire ¿dónde está el Bizcocho, el Bizcocho dónde está?… emmmm. A curar penas con alegrías… no está lejos Setenil. Y aparece con el Cabra a hombros, beeeeeé, y aquí estoy, de guardia. ¿Cabras o gallos? “Si busca usted la receta para ser feliz, esa poción de alegría de los gaditanos se la daré…”, en un pasodoble, y apunta: la playita, el levante despeinándote, una puesta de sol en La Caleta, la plaza al despertar, chiquillos por el parque, sentaíto en un banco cantando carnavales… “porque las cosas sencillas le da, al gaditano la felicidad”. Ni cocacola ni colacao ni ná. Y con guantes, el siguiente con moralina, que los curanderos sólo buscan sangrarte el bolsillo… “no estudié una carrera ni tengo madera de salvador… confía en el de la bata blanca, el que entrega su vida por su vocación, sólo en ellos está la cura de tu salvación… te rescatan, te resucitan de tus heridas… ellos sólo ellos, compartirán tu cruda realidad, pero en la vida mentirán”. Vente mañana, vente mañana. Mascamiento cupletero. Un primo canutero, que te acaba trabajando en un japonés liando shushi; y caca de la cabra para abonar los nabos, “te está creciendo poquito”. Machaca machaca… ya tengo la poción contra la tristeza, cervesa cervesa cervesa. “Cuídate, deja las porquerías que envenenan tu vida, come de tó, con precaución, bebe de tó, con precaución, haz el amor, cuando te dejen… y a vivir que son dos días… se marcha el curandero, buscando otro paciente pa alegrarle el corazón”. Enga, al toro, digo, a la cabra: el tontito de las banderitas dice que no. El señor mongolo (de Mongolia), que tampoco. Como suelten al bicho payoyo, verá… Suerte que vienen por ahí los Carapapas con sus alitas y sus cascabeles, y sin cuernos… Momento ‘Comparsa Los ángeles de la guarda’. Había una plaza vacante en Cádi, y les ha tocao… “no te desamparo, ni de noche ni de día, tú no tengas miedo, yo te espanto los demonios, tú no sientas penas que tus penas son las mías”. Esas petacas custodias… A una que yo me sé le llaman pocavergüen… “soltó hace poco otra de sus lindezas, Celia Villalobos, habló de las pensiones, tan graciosa como siempre… los españoles vivimos mucho, y jubilarse tan temprano es un abuso… y no sabe ni cuándo se va a jubilar, se nota que ha doblao mu poco el lumbago, y que no tiene callo en las manos… usted misma se describe, se nota que vive en otra realidad… que su sueldo señoría ya lo pagamos nosotros, cuando habla sentencia, pero no tiene vergüenza”. Amor de hermana, a chorreones, desde el gallinero. “En mil pedazos, con lágrimas en los ojos, caminando muy despacio, un ángel llega al cielo con un niño en las manos… viene de Barcelona y te lo explicaré… aunque no estaba escrito que fuera su día… fue todo en un segundo, salió de la nada… en las Ramblas se han quedao sus juguetes, y sus padres abrazaos a un imán…”. Pasodoble refrescando el atentado aquel en una fatídica tarde de agosto. Bajona, ¿no? Legionarios, a dieta… “no vea la cara de filetito que se le está poniendo a la cabra”; y la viagra fabricada en un pueblo de Irlanda, “la gente está to el día empadronao”. Se les caen los pitos, en el segundo cuplé, y ninguno se atreve a recogerlo, iiiiiín. Tú me llamas, yo te canto.  “Si tú no crees en mí, me llamas casualidad… el amor de tu vida, te hará reír…me paso las noches volando por Cái…”. Volando vengo, volando voy. Enga, a aterrizar: el tontito de las banderitas dice que puede ser que no. El señor mongolo (de Mongolia) dice que será lo que tenga que ser. Y lo que es es, el último pase de la noche noche. Bailamos unos pasodobles, agarraítos con ‘Una corrida en tu cara’, la corrida pro Andreíta… “Canalsú se va a poné contento, de viejos y toros hemos llenao esto, sólo falta que debajo del toro esté Juanymedio, ah, po no… pero sí esto no es un maltrato, el toro es feliz entrándome al trapo, al menos eso pensamos los toreros… vamos a echá un buen rato”. Un integrante del grupo enfermó en preliminares, y se adjudica la primera letra, Jesús, junto al aliento de muchas agrupaciones… “vente ya, te estamos esperando… y luego dicen que hay falta de compañerismo en el concurso… lo digo sin ironía”. Me pica el Cayetano. “El carnaval, se lo llevan de aquí, para Sevilla se va… pero no puedo engañarte porque siento celos de poder cantarte que soy gaditano, tan sólo dejaba aquí a Paco Rosado… me lo llevo a mi casa, en forma de letras, en compases y tarataratachero… pa enseñarle a mi niño cómo son los chirigoteros”, de pasodoble complementario. “A Leticia Sabater… ¿a Leticia Sabater se le puede cantar?”, jeje, en un cupletillo… Y si pasan a la final, ni recuerdan aquello de dos corridas en una semana. Ya no le tengo miedo al toro, ahora me da miedo Montoro. “Jesulín no hay quien te ubrique…”. Se han puesto de moda este año en el Falla las escaleras de los tramoyistas. El morlaco, indultado, de postulante. A hombros. Enga, ahora la puntilla: el tontito de las banderitas dice que la espada no ha entrado del todo. El señor mongolo (de Mongolia) no ha sentido el descabello. ¿Un rabo? Ehhhhh.

Las 02.27 horas. Baja el telón. Esmallaos, estamos esmallaos. Todo sea por el carnavá, y por Procopio… Tontito de las banderitas, señor mongolo (de Mongolia), poned los  macarrones a cocer con una pastillita de avecrem mientras os entretengo con dos aperitivos: ha ganao lo de los triunfitos de OT una tal Amaia, que no ha salido ni en una charanga familiar. Y, fitetú, que todavía hay entradas para la final del viernes: te tocan en el sorteo y luego huyes. Este martes ese sobrante se pone a la venta por internet. Una frase célebre, y a cenar: “sólo los muertos han visto el final de la guerra”, dicen que dijo George Santayana, un filósofo, ensayista, poeta y novelista español. La guerra que tengo yo contigo, niña. DIARIO Bahía de Cádiz Dany Rodway

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