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Tras la caída de uno de los elementos del Monumento a las Cortes, el Ayuntamiento de Cádiz anuncia que trabaja en su restauración integral

La espada de bronce que sujeta la figura alegórica principal del Monumento a las Cortes de 1812, en Cádiz, aparecía este fin de semana tirada a los pies de este conjunto escultórico declarado BIC. El Ayuntamiento ha iniciado ya un procedimiento de urgencia para volver a colocar este elemento, y al tiempo, anuncia un proyecto de “restauración integral” del conjunto para el que demanda la implicación de la Junta y del Gobierno central.

Este fin de semana saltaba en redes sociales la denuncia de supuestos actos vandálicos contra el emblemático Monumento a las Cortes de 1812, en la plaza de España de Cádiz. La espada de bronce que sujeta la figura alegórica principal aparecía el sábado arrancada y tirada a los pies de este conjunto escultórico declarado Bien de Interés Cultural (BIC). No está claro si ha habido vandalismo o sencillamente se ha caído por la falta de mantenimiento.

Al respecto, el Ayuntamiento ha anunciado este lunes que trabaja en un proyecto de “restauración integral” del monumento. Eso sí, para afrontar la inversión que requerirá esta intervención la concejala de Patrimonio Histórico, Monte Mures, solicita desde ya la colaboración de la Junta de Andalucía.

En este sentido, la edil ha enviado ya formalmente la solicitud de una reunión con la delegada territorial de Cultura de la Junta, Mercedes Colombo, para exponerle la situación y la petición municipal respecto a este BIC inscrito en 2012 en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

“Apostamos por restaurar el monumento pero, para ello, necesitamos también que la Junta de Andalucía colabore en este objetivo, porque sabemos de su implicación en el mantenimiento de joyas patrimoniales en Andalucía y, desde luego, el Monumento a Las Cortes de 1812 merece también ese trato”, señala Mures. En este punto, recuerda que la administración local “es la que menos poder financiero reúne para poder afrontar estas intervenciones”.

Además, avanza que va a mantener una reunión con el subdelegado del Gobierno de España en Cádiz, José Pacheco, para estudiar posibles vías de colaboración al respecto.

El proyecto de restauración se concretará gracias a la coordinación de las áreas de Patrimonio Histórico y Urbanismo, y comprende un profundo análisis del estado actual de este fotografiado monumento.

En paralelo, según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz, la concejalía de Patrimonio Histórico ha iniciado un procedimiento de urgencia para volver a colocar la espada que sujeta en su mano izquierda la matrona del Monumento, “desprendida por la repentina fractura del vástago”. Una vez retirada por efectivos de Mantenimiento Urbano, la pieza está siendo analizada para proceder a su reparación y posterior colocación.

UN POCO DE HISTORIA

Situado en la plaza de España, este monumento fue construido entre los años 1912 y 1929, aunque la idea de su construcción parte del siglo anterior, siendo solicitada su realización por la ciudad al Congreso Nacional el 27 de marzo de 1812, pocos días después de la promulgación de la llamada La Pepa. La petición fue leída y aprobada en la sesión de las Cortes que tuvo lugar al día siguiente, convocando el Ayuntamiento de Cádiz un concurso de proyectos en abril de ese mismo año. Sin embargo, a consecuencia de la inestabilidad política y del desgaste económico y humano provocado por las sucesivas guerras, pasaron cien años hasta que pudo levantarse.

Fue en 1910: la Comisión Provincial de Monumentos y la Real Academia Hispano-Americana de Cádiz solicitaron al Gobierno de entonces que cumpliera lo acordado, y a tal efecto en 1911 se convocó en Madrid un nuevo certamen. La convocatoria exigía que para la realización del monumento se asociaran un arquitecto y un escultor, estableciéndose el premio en un millón de pesetas. El concurso lo ganó el proyecto presentado por el arquitecto Modesto López Otero y el escultor Aniceto Marinas García.

El monumento final tiene forma de hemiciclo hacia el muelle, como si fuese un intento de puerta monumental a la ciudad desde el mar y una metáfora visual de la Cámara Legislativa. Su estructura está formada en su plano inferior por el hemiciclo y un sillón presidencial vacío. Diversas inscripciones jalonan la parte alta de este hemiciclo, y en cada brazo aparecen las estatuas ecuestres de la paz y la guerra, en bronce. En el centro una pilastra se eleva para finalizar en figuras alegóricas que sostiene el texto constitucional. A los pies de esta pilastra aparecen una matrona, que representa España, a ambos lados grupos escultóricos de la agricultura y la ciudadanía, detrás Hércules, y los nombres de los diputados más destacados.

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