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No se puede… ascender por la vía rápida


No pudo ser. El ambientazo en el Ramón de Carranza y en toda la ciudad, el resultado favorable de la ida, la motivación extra de celebrar un ascenso en casa… nada, el Cádiz se vio superado en una esplendorosa tarde de domingo por un Real Oviedo (0-1) que, sencillamente, fue mejor, y se llevó el premio de subir a Segunda A por el camino fácil. Mientras los de Claudio Barragán, atenazados quizá en exceso por la presión y el contexto en esta ocasión, deben ya levantar la cabeza y pensar que todavía se puede, aunque tocará sufrir, mucho: salvar dos eliminatorias más ya a ‘vida o muerte’, cuatro partidos más. “La ilusión ni tocarla”, rezaba la gran pancarta desplegada en fondo sur en los prolegómenos de esta fiesta amarilla, que acabó tiñéndose de azul. Toca aferrarse al mensaje…

El día D, la hora H. Tópico para recibir la tarde que todo cadista lleva esperando (y soñando) desde antes de comenzar la presente temporada, otra más en el pozo: el momento de jugarse el imperioso ascenso a Segunda A en casa, en un Ramón de Carranza con todas las entradas vendidas, con un ambientazo envidiable y encima ante otro histórico (necesitado) del fútbol español, el Real Oviedo, alentado en las gradas por más de 2.000 personas, y no sólo en Preferencia, también salpicadas por el resto de gradas. Y por encima de todo, creyendo en las posibilidades del equipo capitaneado por Claudio Barragán, que ya en el partido de ida de esta eliminatoria de los campeones de grupo de Segunda B supo sacar un ventajoso, aunque engañoso, 1-1 en el Carlos Tartiere.

Un domingo espectacular en lo meteorológico para despedir mayo en el que la ciudad de Cádiz, y muchos puntos vecinos de la Bahía (y de media España), amanecieron presumiendo de un color, el amarillo, como gesto de apoyo a un equipo de fútbol cuyo ascenso de categoría es algo más que un mero progreso deportivo. Que se lo digan a la hostelería. Un ambiente, de los llamados históricos, que fue ‘in crescendo’ a medida que se acercaban las cuatro de la tarde, la hora en la que el autobús del equipo se encaminaba al estadio por la Avenida arropado por miles de aficionados. Una verdadera masa humana esperanzada, una inyección de moral, y un chute de responsabilidad. Un recibimiento ¿contraproducente…?

La marea amarilla camino del estadio para recibir al equipo / FOTO: Pedro Ortega
La marea amarilla camino del estadio para recibir al equipo / FOTO: Pedro Ortega

Y en los prolegómenos, ya dentro del estadio, música épica (incluso Raphael con su “puede ser mi gran noche…” desatando la locura en la grada), la coral Vox Pópuli dirigida por Nandi Migueles interpretando en el césped el himno del club; piques entre las aficiones (“¡Esteban, es del Sporting!”, “¡Aulestia, es del Oviedo!”…); y, no podía faltar (sonando un poco a guasa), el dúo Andy&Lucas corriendo de campo a campo entonando el himno del Centenario minutos antes de empezar a rodar la pelota. Se hizo de rogar… “Esto es Cádiz. La ilusión ni tocarla”, rezaba la pancarta xxl desplegada en fondo sur. Un mensaje que tristemente habría que invocar noventa  minutos después…

EL OVIEDO FUE MEJOR

Ensordecedor inicio de partido con un Cádiz volcado sobre la portería de Esteban. Un conjunto local sin miramientos sobre el papel, con Jona y Airam en el once titular, y con el hombre de la semana ‘de los recursos’, Garrido, presente, al retirársele una de las tarjetas amarilla vista en Asturias.

Los de Sergio Horacio Egea, pasado el arreón del rival, trataron poco a poco de hacerse con el control de la pelota, y metieron durante minutos a los de Barragán en su campo. Lo esperable, pero casi sin tirar a portería. Igualmente, los amarillos a la contra confiaban en hacer daño, como la ocasión de Jona en el minuto 8; la pelota que estrellaba en el larguero Kike Márquez de falta o su disparo desde la frontal, en la recta final de la primera mitad. En el ambiente se mezclaba la fiesta y cada vez más tensión… De momento, al descanso, los de la Tacita seguían con un pie y medio en Segunda.

Ya en la segunda mitad, los ovetenses empujaron desde el minuto uno un poco más, y no tardaron en dejar enmudecido y descolocado a gran parte del coliseo gaditano: quizá en el primer lanzamiento de verdad entre los tres palos, en el minuto 7, David Fernández cabeceaba y marcaba el 0-1.

Jona, en un acercamiento a los dominios de Esteban / FOTO: Pedro Ortega
Jona, en un acercamiento a los dominios de Esteban / FOTO: Pedro Ortega

Se acabó el especular, ahora era al Cádiz al que le entraban las prisas, las urgencias, y los asturianos pasaban a perder todo el tiempo del mundo… Si el reloj había avanzado hasta entonces parsimoniosamente, comenzaba a volar. Y encima los azulinos casi marcan el segundo, salvado por la madera.

Nervios, muchos en la defensa local, e imprecisiones, pero, ante un Oviedo bien encerrado, se lograba avanzar metros e inquietar, aunque las ocasiones de peligro escaseaban. No era el partido de los de casa, para nada. Y Carranza se impacientaba. El objetivo había estado tan cerca… y empezaba a verse muy lejos. Y una nueva decepción a la vuelta de la esquina. En el límite del tiempo reglamentario, Garrido la empalaba desde el borde del área, y estuvo cerca el empate; un córner con Aulestia al remate; y como casi último cartucho, ya en el descuento, una falta peligrosa botada por Josete… se iba alta.

LA FIESTA, AZULINA… Y A LEVANTARSE

Y se acabó. La fiesta amarilla se coloreó de azul, e inundó Carranza, entre una marea de camisetas cadistas cabizbaja. Mientras los jugadores ovetenses botaban y festejaban este merecido ascenso a la primera, los jugadores de casa deambulaban por el campo sin saber a dónde mirar, acabando ante fondo sur, agradeciendo el apoyo. Una tarde en la que la afición le ‘ganó’ por goleada a su equipo, ¿superado por la presión y el ambientazo? Y los seguidores asturianos gritando “Cádiz Cádiz”… chapó.

Los jugadores del Oviedo celebraron el ascenso con sus seguidores en Preferencia / FOTO: Pedro Ortega
Los jugadores del Oviedo celebraron el ascenso con sus seguidores en Preferencia / FOTO: Pedro Ortega

El consuelo es que, no se sube por el camino fácil, pero el Cádiz CF sigue vivo y disputando la liguilla de ascenso. Tiene otra oportunidad de cumplir el único objetivo de la campaña. Aunque ahora por la vía larga y farragosa: hay que superar dos eliminatorias más, cuatro partidos, cuatro finales. Toca recuperarse cuanto antes anímicamente de este varapalo. Este lunes se conocerá la siguiente piedra en el camino: Hércules, Racing de Ferrol o Guadalajara.

El domingo discurrió tan bonito, y terminó… tan bonito, para los amigos del Real Oviedo. Enhorabuena. Y felicidades también al Nástic de Tarragona, el otro campeón que ya ha ascendido. Nos vemos en Segunda. El gran Raphael se equivocó: pudo ser una gran noche para el cadismo, pero no lo fue. De momento. DIARIO Bahía de Cádiz Dany Rodway

Las FOTOS del Cádiz-Oviedo y de la fiesta previa, AQUÍ


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