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Rosario Troncoso, entre ‘gatitos’: “jamás ha de obligarse a leer a un niño; la lectura se induce, se provoca, es un placer necesario”

La revista infantil ‘El Ático de los Gatitos’ ha presentado su número 2. Una publicación gaditana “independiente y libre” llena de buenos contenidos para los más pequeños de la casa, en la que participan gran número de autores y artistas. Y además, con un fin solidario. Detrás de ella está Rosario Troncoso, especialista en meterse en “líos”. “El ocio cultural existe. Y está en nuestra revista. O al menos esa es nuestra intención. Porque la cultura es vida, y los niños rebosan vida”, reflexiona la escritora y profesora; “procuro que la niña que fui no se muera del todo”

‘El Ático de los Gatitos’, revista cultural y literaria infantil, ha presentado estas navidades su número 2. Una publicación gaditana dirigida por Rosario Troncoso, coordinada por Francisco Raposo y Carmen Sotillo, y editada por Takara Editorial; llena de buenos contenidos para los más pequeños de la casa, en la que participan gran número de autores y artistas. Y además, con un fin solidario: todos los beneficios obtenidos con las ventas de ejemplares son destinados íntegramente a la Asociación Sindrome Down de Jerez, Cedown.

portadagatitospeq‘The Beatlecats’, una ilustración de Iván del Río que rinde tributo al cuarteto de Liverpool, invita a bucear entre las páginas de este número 2 –el primero se editaba hace un año-, en las que conviven nombres como: Joaquín Gómez Orellana, Palma Medina, Fran Chaparro, David Monthiel, Beatriz Aragón, Gema Estudillo, José Manuel Serrano Cueto, Almudena Ocaña, Mercedes del Pilar San Gil, Thais Gamaza, Abril Morillo, Anna Macci, Lucía Ariza, Sara Gabandé, Miguel Ángel Rincón Peña, Amaya Pedrero, Lola Álvarez, Rosario Pérez Cabaña, Sergio Moreno, Eva Ingunza, Francisco J. Márquez, Stewart Mundini, Pepe Bajo, etc.

En esta ocasión la revista se acompaña de un cd con canciones de Fernando Lobo, cuentos narrados por la periodista de Onda Cero Carmen Paúl, y Francisco Raposo, escritor y parte del equipo de ‘El Ático de los Gatos’, la publicación literaria adulta también impulsada por Troncoso, que además es amiga y colaboradora de DIARIO Bahía de Cádiz. Hoy, con la excusa de los ‘gatitos’, no es nuestra compañera quien pregunta; somos nosotros quienes descubrimos un poco mejor el proyecto y a esta inquieta gaditana licenciada en Humanidades, experta en gestión cultural, escritora y profesora de Lengua y Literatura.

“la cultura es vida, y los niños rebosan vida”

Charo Troncoso, profesora de instituto rodeada de niños… ¿por qué se mete en este lío?

Soy especialista en meterme en líos. No hay nada que se me dé mejor. Así que cuando se nos ocurrió hacer algo diferente para los niños, desde el ámbito que mejor conozco, el cultural, el literario, no me lo pensé dos veces.

Y bueno, los chicos que se acercan a conocernos, lo hacen con muchas ganas. No es lo mismo que aguantar horas en el aula… es lo bonito de esto, que disfrutan con la cultura, o eso pretendemos.

Nos presenta el número 2 de una revista… ¿para niños o para sus padres?

La revista está dirigida a un público infantil, entre los cinco o seis años, hasta los catorce, aproximadamente. Pero claro, son los papás los que hacen posible que existamos.

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Pero ¿hoy día tiene hueco la lectura (que suena a aburrido y supone un esfuerzo) entre los peques, bombardeados de canales de dibujitos, películas estándar de Disney y cumpleaños en los parques de bolas? Y si molestan mucho, se les ‘acalla’ con el móvil o la tablet. O lo que es peor, clases de inglés, de baile, de judo para que no tengan tiempo para jugar…

Queremos que la lectura tenga su hueco. Debe tenerlo, y debe entenderse ésta como una forma de ocio más, que no ha de competir con otro tipo de divertimento.

Leer es sosegarse, encontrar un momento del día para volar, sin salir de casa, sin moverse del sitio, sin recibir una descarga intensa de imágenes chirriantes. La lectura es aprendizaje, crecimiento, enriquecimiento. Y ese concepto ha de estar muy claro, y ha de comenzar a cultivarse este amor por los libros en casa. Pero nunca, nunca, jamás, ha de obligarse a leer a un niño, ni en casa ni en el colegio.

La lectura se induce, se provoca. Me gusta especialmente el método Koreander. El viejo librero, gran personaje creado por Michael Ende, le prohíbe a Bastian acercarse siquiera a ‘La historia interminable’, el libro que al pequeño protagonista le ha llamado la atención. Y claro, provoca el efecto contrario en el niño, que se lanza con hambre voraz sobre una historia que le cambiaría la vida.

Hoy día el sistema educativo está equivocado, obsoleto. Y eso se traduce en aburrimiento y hastío. Y ocurre en todas las materias. Y he ahí el problema: la lectura no es una materia, es un placer necesario, fundamental en la vida de una persona.

¿La cultura para niños está reñida con el ocio/juego de los niños?

Al hilo de la respuesta anterior, creo que no. Cultura debe ser ocio y debe ser juego. Solo aprendemos jugando. Solo aprendemos un idioma cuando el objetivo es vivirlo (siempre me gusta poner el ejemplo de aquella persona que se enamora de otra que se expresa en otro idioma, y que por amor, por pasión, terminan, ambos, siendo bilingües, sin oler siquiera la gramática, y se entienden).

El ocio cultural existe. Y está en ‘El Ático de los Gatitos’. O al menos esa es nuestra intención. Porque la cultura es vida, y los niños rebosan vida.

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“no interesamos sin miedo. Seríamos demasiado libres”

En la editorial de este número apunta que tenemos en nuestras manos una revista “viva, porque está hecha de infancia, y alimentada con risas, y toda la alegría posible, para que no se os olvide”. Cumplimos años y, bien domesticados por el sistema, nos olvidamos que fuimos niños, qué es ser niño…

Personalmente procuro que la niña que fui no se muera del todo. Es inevitable que la imagen proyectada de la infancia sea cada vez más débil, más borrosa. Pero se ha de enfocar bien, y echar mano de los recuerdos. Seremos más felices, seguro. Porque quitaremos gravedad al día a día y viviremos con menos miedo.

Y es que vivimos aterrorizados. ¿Por qué si no, vamos corriendo a todos sitios? Por miedo a no llegar, y que el tren se nos escape.

A veces hay que dejar que se vaya el tren a tomar viento. Otro vendrá. Y disfrutar del momento, viviéndolo a tope, como cuando atrapábamos el presente en los juegos, y no había nada más importante, porque no teníamos tantos asuntos pendientes. Y el sistema nos domestica. No interesamos sin miedo. Seríamos demasiado libres.

Ser niño es no temer a nada, impermeables a la conciencia del paso del tiempo.

¿Qué encontramos en ‘El Ático de los Gatitos’? ¿Cómo se rodea Charo de tantos buenos e interesantes ‘amigos’ para que aporten contenidos de nivel?

Los amigos pueden ir sin comillas, porque a lo mejor, antes de colaborar, no lo son todavía, pero seguro que después, ya lo son. Son personas que, o bien se interesan por lo que hacemos, a través de las redes sociales, o porque conocen las revistas (la de los adultos también), y quieren unirse. A otros, los pongo yo en el compromiso, y no todavía, llámame suertuda, no se niega nadie en plan desagradable. Al revés. Todo lo que rodea a los gatos y gatitos, es bueno, es bonito. Y no es fácil afirmar eso.

Pero también he sufrido, hemos sufrido, con desplantes de personas que van a otro ritmo. Y desencuentros, obstáculos, etc. Es ley de vida. No pasa nada. Nosotros seguimos, y vamos creciendo, como podemos.

Sacar adelante cualquier iniciativa cultural para peques o mayores, desde Cádiz, ¿supone el doble de esfuerzo que hacerlo desde Madrid, Barcelona o Sevilla? ¿Tiene recompensa?

Es terriblemente difícil. Y como ya he comentado, los obstáculos son muchos, porque somos independientes, libres, y no nos asimilamos a grupos ni grupúsculos. Huimos del politiqueo (y de las subvenciones, también, aunque una ayudita a veces no vendría mal). Preferimos no deber favores, no tener que rendir cuentas. Y claro, esto a veces nos pasa factura.

Cádiz es un terreno difícil. De hecho, el otro día en el Gran Hotel Ciudad del Sur de Puerto Real, la presentación fue un rotundo éxito. Llenazo. Una maravilla. Y sin embargo, tres días después, en Cádiz, sentimos un poco de bajón, pues no llegamos a cuarenta personas. Y siempre el esfuerzo es el mismo, igual de titánico, y la inversión económica y de energía, las mismas también. Pero a veces pasan estas cosas, y hay que asumirlas. Todo forma parte del proceso, del aprendizaje.

La recompensa es la cantidad de gente interesantísima que conocemos en el camino, y hablo siempre en plural, porque empecé en este lío, completamente sola, pero ya no. Mis compañeros Francisco Raposo y Carmen Sotillo me ayudan a cumplir sueños.

También intentamos cumplir sueños de los demás, y ayudar lo máximo en el terreno solidario, pues nuestra revista tiene ese espíritu.

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“la recompensa es la cantidad de gente interesantísima que conocemos”

Charo ‘niña’ (no hace mucho…) ¿leía, o sólo veía dibujitos y jugaba en la plazoleta? ¿Qué leía?

Siempre he sido, en casa, muy introspectiva. Mis juegos eran muy solitarios, y prefería estar dibujando, leyendo, imaginando, que en la calle, por ejemplo. Soy hija única, y excepto cuando había algún primo o vecinito con quien jugar, pasaba muchas horas sola.

Eso ha forjado mi carácter. Necesito mucho espacio, y mis momentos de soledad. Aunque ahora no me dejan…

También me gusta la televisión desde siempre. Y veía dibujitos, y programas, como Barrio Sésamo, el Un Dos Tres, La Bola de Cristal, El Planeta Imaginario, etc. Mis libros de infancia, eran toda la colección de El Barco de Vapor, y Los Cinco. Me los bebía.

Los niños son el futuro, dicen… ¿Hay futuro?

Espero que sí. Tengo dos en casa. Mi intención es inculcarles todo lo que me inculcaron a mí. Y que no salgan muy diferentes a como somos su padre y yo. Hay futuro. Lo sé.

Por cierto, ¿dónde podemos comprar la revista?

Está en las librerías de Cádiz, Puerto Real y Sevilla. También en Amazon y takaraeditorial@gmail.com. Vamos llegando a más lugares, conforme nos vayan pidiendo, demandando. Como somos pequeñitos, nos movemos lentamente. Pero llegamos. Dany Rodway

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