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Primer triunfo amarillo, en Balaídos, agónico pero necesario

Con sorpresas en el once inicial, arriesgado (el juvenil Bastida de titular...), Cervera mandaba un recadito buscando cambiar la dinámica del equipo tras las dos últimas derrotas y las sensaciones preocupantes. Recuperando las ganas, con lucha y sufrimiento (excesivo) el Cádiz CF logró ante el Celta la primera victoria de la campaña (1-2) y sobre todo aire y algo de calma. En la primera mitad se supo empequeñecer al rival y marcar en dos jugadas a balón parado, mientras tras el descanso tocó rezar: aguantar arreones desesperados de los gallegos, además de encomendarse a Ledesma y los palos. Y nuevo aviso del técnico pese a los tres puntos: “no podemos limitarnos sólo a defender”.

JORNADA 5. Tras las dos derrotas consecutivas en casa, dolorosas sobre todo por las malas sensaciones, y el Barça asomándose al Nuevo Mirandilla la próxima jornada entre semana, el Cádiz se plantaba en el campo del Celta de Vigo en la noche del viernes con un once titular con sorpresas: Negredo, Álex y Jonsson, al banquillo (saldrían bien entrada la segunda mitad) y de inicio como gran novedad el canterano Bastida en el centro del campo junto a Fali y Tomi Alarcón, y en la defensa la pareja de centrales Haroyan-Chust.

Como casi todo partido de los amarillos, el balón estaba en los pies del rival; pero a diferencia de los últimos choques, los de Álvaro Cervera intensificaban la presión arriba para aprovechar el error o intentar robarla.

Precisamente un fallo en la salida de balón del Celta provocado por esa presión iba a propiciar un disparo con ciertas intenciones de Salvi, desde la frontal, en el minuto 21. Un Cádiz reconocible lograba su objetivo de anular en gran medida el juego de ataque de los gallegos.

Y además, acertaba en dos acciones ya en la recta final del primer tiempo, ambas a balón parado. En el 38, una falta escorada botada por Alarcón la remataba a gol con la coronilla Choco Lozano. Ni cinco minutos después, el mismo delantero hondureño era derribado dentro del área por Fontán, el árbitro no dudaba en ver penalti, Salvi Sánchez fallaba desde los once metros pero el despeje del portero lo recogía un avispado Pacha Espino para marcar el 0-2, y dejar fría a la grada celtiña. Que se calentó algo con un disparo de Hugo Mallo en el 45, que Conan despejaba a córner.

La segunda mitad comenzaba con un triple cambio en las filas del Celta de Vigo, entrando Galhardo, Nolito y Brais. La necesidad de los locales (y su desesperación, al verse demasiado atrás en la clasificación) les hacía desde pronto embotellar a un Cádiz que, como en los choques precedentes, ya basaba su presencia sobre el verde en repeler y contener al contrario, con mucha lucha, sí, mas olvidándose de siquiera acercarse en algún momento a saludar a Dituro.

Así, comenzaron a caer las ocasiones del conjunto de Coudet, apretando por momentos, y en el 64, en una de esas intentonas, Santi Mina aprovechaba un balón rechazado tras varios remates en los que Conan demostraba sus reflejos para hacer el 1-2. Y quedaba mucho tiempo por delante. Poco antes, había debutado Santi Arzamendia con la camiseta amarilla, sustituyendo a Choco, con problemas físicos.

El Celta continuó tratando, no sólo de empatar, si no de remontar, y oportunidades acumuló para ello; los gaditanos se centraron en sufrir, y se encontraron la suerte de cara. De hecho, durante el largo descuento de seis minutos, tanto Aspas como Jeison Murillo estrellaron la pelota en el larguero.

“Para nosotros, cada punto es oro. Venimos de perder con malas sensaciones y es importante para nosotros ganar. Mañana sacaremos conclusiones de cosas que tenemos que mejorar. Analizamos y mejoramos con mejor cara si ganamos. No podemos limitarnos sólo a defender como en el segundo tiempo”, apuntaba Cervera ya en la rueda de prensa postpartido. DIARIO Bahía de Cádiz

/ FOTO: Cádiz CF

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