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Obligados a ganar o ganar en Carranza


El Rico Pérez de Alicante, con un ambiente nada comparable a lo vivido en el Tartiere o en el Carranza, fue el escenario en la tarde del domingo de la ida de la segunda eliminatoria de los play off de ascenso, ya a vida o muerte. El Cádiz, tras la decepción ante el Oviedo, debía levantar la cabeza ante otro histórico, el Hércules. Optó por dejar la pelota a los de Claudio Barragán, que controlaron la primera mitad pero sin hacer daño. Tras el descanso, todo cambió: la defensa amarilla salía dormida y el ‘lesionado’ Chechu marcaba dos goles en un abrir y cerrar de ojos. El Cádiz supo rehacerse, sobre todo tras el tanto de Airam, y a partir de ahí encerró a los levantinos, demostrando ser superior. Pero el 2-1 no se movería. En la vuelta toca salir a ganar desde el pitido inicial, y punto.

Olvidada ya (casi) la profunda decepción del pasado domingo en el Ramón de Carranza, donde el Real Oviedo aguaba la fiesta amarilla y ascendía a Segunda división en las mismas narices del Cádiz CF y de su afición, los de Claudio Barragán deben mentalizarse en que el único objetivo de la temporada, subir de categoría, todavía es posible, y que el principal rival, como se demostró ante los asturianos, es el propio Cádiz: que juegue como ya ha demostrado durante la temporada que sabe hacerlo, y todo será más fácil. En el camino largo que ahora deben afrontar los gaditanos, la primera piedra a salvar sí o sí es otro histórico, el Hércules, cuarto clasificado en su grupo.

Y el Rico Pérez de Alicante, con un ambiente nada comparable a lo vivido en las dos últimas semanas en Oviedo o en Cádiz, fue el escenario en la tarde del domingo –con las cámaras de 8TV presentes, aunque la señal sufrió el viento de levante- de la ida de esta segunda eliminatoria de los play off de ascenso, ya a vida o muerte. El que supere la misma aún deberá disputar una tercera, para poder llegar a celebrar el ansiado ascenso.

Barragán presentó un once inicial con algunas novedades: Aulestia, Óscar Rubio –reaparece tras su lesión-, Servando, Josete, Prada –debutando, como era de esperar-, Mantecón, Garrido, Kike Márquez, Juan Villar, Fran Machado y Airam arriba, quedándose en el banquillo Jona. Y tras un susto inicial de los de casa, los de amarillo pasaron pronto a controlar el balón y el ritmo del encuentro. Los de Manolo Herrero parecían querer dejar al Cádiz que asumiera el rol de favorito.

Aunque las ocasiones no llegaban, y con el paso de los minutos, el juego se fue volviendo denso por ambas partes. En el 36 metían miedo de nuevo los alicantinos con una contra que acababa en gol de Portillo, anulado por claro fuera de juego. Y en el 41 al fin se probaba a Chema, que sacaba con reflejos un disparo de Josete aprovechando un barullo en el área, tras un saque de esquina. Y poco más deparó el primer tiempo.

Y nadie se podía imaginar el arranque de la segunda mitad: el Cádiz salió frío de vestuarios y pronto se quedaba helado. Ni se había llegado al minuto 5 y el Hércules pudo cantar dos goles, dos tantos de Chechu –y se supone que estaba lesionado-, uno culminando un saque de falta y otro en la siguiente jugada con los visitantes noqueados. O mejor dicho, con una defensa inoperante.

Muy muy gris se le ponía la tarde a los de la Tacita tras unos minutos desastrosos. Y con los de casa crecidos y los visitantes sin saber cómo afrontar la complicada situación, el pesimismo entre los cadistas empezaba a hacerse patente… hasta que en el minuto 19 Jona, ya en el campo, fallaba casi bajo palos; y en el saque de córner siguiente, Airam marcaba el primero, y subía el 2-1 en el marcador. El árbitro no vio falta alguna sobre el portero.

Un gol importantísimo para volver a creer, que daba alas a los de Barragán, mientras las dudas se trasladaban al Hércules y al público del Rico Pérez. El Cádiz, hasta el pitido final, quiso el empate y se vieron sus mejores minutos, asediando a un rival agazapado en su campo. Pese a que no se logró ese más que justo e incluso corto 2-2, lo visto en este tramo invita a la esperanza de que el domingo que viene en Carranza, a las doce de la mañana –vaya horas…-, y jugando a ganar y sin despistes de aficionado, a este rival se le puede superar, se le debe superar. Quedan 90 minutos y este Cádiz, que en el horrible inicio del segundo tiempo parecía muerto y enterrado, sigue vivo. DIARIO Bahía de Cádiz


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