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¿Más vivos que nunca?

Se puede perder y perder, otra vez. La goleada que le endosa el Athletic Club al Cádiz en el Carranza este desagradable lunes sin carnaval pero con levante es de las que deja tocado; no por el resultado (0-4) si no por la sensación de equipo derrotado desde que sufre el primer contratiempo, y en esta ocasión llegó en el minuto 4. Ni rastro de esa vuelta de la contundencia defensiva que reclamaba Cervera en la previa. El pesimismo empieza a inundar el cadismo, que ve zombies a los suyos.

JORNADA 23. Lunes de coros, sin coros, pero con levantazo, también a la hora del fútbol (o lo que sea este negocio sin público, sin poder abrir la boca y con el odioso VAR haciendo de las suyas). El Ramón de Carranza se abría en prime time para recibir a un Athletic Club en excelente forma desde que llegara al banquillo Marcelino. Delante, un Cádiz tambaleante sumido en su tramo más complicado de la campaña, y con una consigna clara por parte de Álvaro Cervera, tras los muchos goles encajados últimamente: “a partir de ahora, nosotros tenemos que cerrar la puerta. No puede ser de otra manera”.

El equipo amarillo (que evidencia su tirón en todo el Estado y desde ya protagoniza la promoción de la nueva temporada de la serie ‘The walking dead’, bajo el lema ‘The walking Cádiz, más vivos que nunca’ y Guiza a lo zombie), se presentaba en el verde con su once más esperable, teniendo en cuenta las bajas de Mauro, Jonsson y un Álex Fernández que lleva unas semanas tocado. Ledesma, bajo palos; Iza, Pacha Espino, Cala y Alcalá, en defensa; con Garrido y Fali, por delante; Salvi y Perea por los costados, y arriba, la pareja Negredo-Choco.

Defender, defender, defender, portería a cero antes que nada, era lo que exigía el técnico. Sin embargo, en el minuto 4 en una acción defendida de aquella manera, se adelantaban ya los vascos, con tanto de Álex Berenguer. Los gritos de desesperación y enfado de Cervera desde el banquillo lo decían todo.

Un disparo lejano e inocente de Lozano, que acababa en córner, se convertía en la primera respuesta de un Cádiz que adelantaba filas para presionar y obligar a los bilbaínos a fallar. La tímida reacción duró lo que duró, y en el 14, el Athletic marcaba el segundo de falta directa, firmado por Unai López ante un Ledesma haciendo la estatua. Y el 0-3 subía antes de la media hora, una vaselina de Berenguer, que revisaba el VAR por si hubiera fuera de juego pero… ¿pitar algo que favorezca al Cádiz?

Los de amarillo deambulaban por el terreno de juego con la mente en otro sitio, ante un rival crecido que hacía lo que quería y se gustaba. Desde el primer y tempranero varapalo parecían haber bajado los brazos, dándose por derrotados. Si ya es complicado competir en Primera con esta plantilla cortita cortita cuando lo da todo, si se desvanecen las ganas, la intensidad, la ilusión, la fe… es imposible.

En el 35, Berenguer estaba cerca de hacer un hat trick. Y antes del descanso, el mismo Berenguer, y Vesga, también gozaban de ocasiones para agrandar la goleada.

Iza pelea un balón a Williams / FOTO: Eulogio García

Para la segunda mitad, Cervera cambiaba de inicio a toda la línea atacante titular: se quedaban en la grada Salvi, Perea, Negredo y Choco y entraban en su lugar Alejo, Jairo, Sobrino y Saponjic. Los locales comenzaron con algo de más brío y tratando de buscar la portería de Unai Simon, aunque el esfuerzo tenía como resultado el 0-4, de Williams en el 51. La puntilla para un choque al que le sobraban todos los minutos restantes.

Los leones quitaron el pie del acelerador, a base de cambios, y dejaron demostrar al Cádiz su impotencia, su falta de ideas, de recursos ofensivos, con apenas algunas intentonas puntuales de Alejo y de Espino. Tanto en un lado como en otro se deseaba desde hace rato que acabara ya este cuplé de los malos para unos y deberes-cumplidos para otros. El canterano Álex Martín entraba por Iza Carcelén a cinco del final; su debut, lo único narrable antes de que el árbitro mandara a todos a la ducha.

“La sensación es muy mala, lo que ha pasado hoy no lo he visto nunca, no me ha gustado nada. El Cádiz que yo conozco no tiene que ser así”, reflexionaba un compungido Álvaro Cervera tras el choque, remarcando que “la diferencia no está en lo bien o lo mal que lo hace el rival, está en lo mal que lo hacemos nosotros. Esto no depende del rival, depende de nosotros, en cosas que tenemos que cambiar, y que ahora nos faltan. Soy el responsable, y también responsable de cambiarlo”. El técnico asume que “lo del último mes no es normal”, pero pese a todo, dice ser “optimista a la larga, esto no puede seguir así”. De momento, ahora toca viajar al Camp Nou. DIARIO Bahía de Cádiz Dany Rodway

FOTOS del Cádiz-Athletic, AQUÍ

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