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La lucha contra el cierre de Ingrasa no es noticia para el Diario de Cádiz, que dejará en la calle a 34 trabajadores y se ‘irá’ a Sevilla

El Grupo Joly, propietario de Ingrasa, está decidido a cerrar su planta en Puerto Real, en la que se imprime Diario de Cádiz –que este 2017 está celebrando su 150 aniversario-, entre otros de sus periódicos, y subcontratar estas labores a Sevilla. La medida dejará en la calle a 34 trabajadores y afectará a unos 30 puestos indirectos. La plantilla ha iniciado una semana de movilizaciones que desembocará este jueves en huelga indefinida.

El Grupo Joly, propietario de Industrias Gráficas Gaditanas (Ingrasa), anunciaba días atrás a los trabajadores la decisión de cerrar su planta de impresión en Puerto Real, en la que se imprime Diario de Cádiz –que este 2017 está celebrando su 150 aniversario-, entre otros de sus periódicos de toda Andalucía, con la idea de subcontratar estas labores a una empresa de impresión en Sevilla, Distasa. Este cierre implicaría el despido de 34 trabajadores y afectaría a unos 30 puestos indirectos.

Significativamente –o no- el periódico que dice ser testigo de lo que pasa en Cádiz desde hace siglo y medio, no tiene hueco en sus páginas para esta triste noticia; pero más curioso es observar como otros medios de la zona, como La Voz de Cádiz, de Vocento, tampoco parece interesarse demasiado por el tema…

Tras recabar el apoyo del propio Ayuntamiento de la capital en pleno, del Gobierno local –el comité de empresa ya ha trasladado en persona la problemática al alcalde, y a todos los portavoces en diferentes reuniones- y de partidos como IU, Ganar Cádiz en Común, Podemos y Equo, tanto en Cádiz como en Puerto Real, y de estar respaldados por CCOO y otros sindicatos como UGT, la plantilla ha iniciado una semana de movilizaciones que desembocará en una huelga general indefinida este jueves día 10.

Estas protestas, que tuvieron un primer capítulo durante la reciente presentación oficial del Trofeo Carranza en el salón de plenos del Ayuntamiento, precisamente con el director de Diario de Cádiz como ‘pregonero’, se han reanudado este martes con una sonora concentración de la plantilla a las puertas de la sede del propio Diario, en el Edificio Fénix de la capital, que se repetirá este miércoles también entre las 11 y las 13 horas.

Rechazando este cierre de Ingrasa y el consecuente Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaría a toda la plantilla, los manifestantes han repartido octavillas, han cortado durante unos minutos el tráfico en la avenida de El Puerto, y han recorrido parte del centro histórico; a su paso por la plaza de San Juan de Dios, tanto el alcalde, José María González ‘Kichi’, como su primer teniente de alcalde, Martín Vila’, se han unido a la reivindicación.

DIFERENTES APOYOS

El equipo de Gobierno del Ayuntamiento gaditano ya presentó en el pleno ordinario de julio una moción de urgencia en el que el se acordó mostrar por unanimidad su solidaridad con la plantilla de Ingrasa y apoyar sus reivindicaciones, mediando y solicitando al Grupo Joly que reconsidere su postura, manteniendo los puestos de trabajo y la impresión de las cabeceras con la Bahía de Cádiz. El mismo alcalde, en un reciente encuentro con el comité, reiteró el apoyo a las movilizaciones anunciadas ante el cerrojazo de esta planta a finales de este mes.

Al igual que la Federación de Servicios de CCOO Cádiz, que acompaña a los trabajadores en la denuncia pública de este anuncio, UGT Andalucía ha mostrado –más allá de su “más profunda indignación y desaprobación” por la medida adoptada por Joly- su solidaridad y ofrece todo el apoyo a los afectados: “exigimos más responsabilidad a las empresas, que no tomen el camino fácil para seguir despidiendo a trabajadores mientras aumentan sus beneficios”. Los despidos, añade este sindicato, “se suman al desmantelamiento en los últimos meses de las ediciones andaluzas de distintos periódicos y televisiones”.

Podemos Puerto Real, de la misma forma, ha mostrado estos días su apoyo: “se trata de una muestra más de la destrucción de empleo y precariedad que afecta al sector, en el que no influye siquiera el vínculo histórico que existe entre esta imprenta y Diario de Cádiz”. “Exigimos un compromiso con la plantilla y que no se deslocalice una producción que debe estar vinculada a Cádiz y su Bahía”, al tiempo que lamentan “la falta de compromiso social con la provincia pese a ser un grupo de referencia durante décadas”.

Por su lado, desde Equo Puerto Real en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz entienden que no es necesario el despido de estas 34 personas para mantener la viabilidad del Grupo Joly, por lo que le pide “que no dé la espalda a los trabajadores de Ingrasa, que sea sensible al servicio que durante muchos años ha dado esta imprenta y dé marcha atrás en sus pretensiones”. El partido verde espera que los grupos del Ayuntamiento puertorrealeño se unan para elaborar una moción conjunta para apoyar a los trabajadores en el pleno de septiembre.

También IU en la Villa, tras una reunión con los trabajadores afectados, ha exigido que no se cierre la empresa, se ha solidarizado con la plantilla y ha apoyado sus protestas: “no es de recibo plantear el cierre de la empresa en plena época estival, los trabajadores se sienten engañados y estafados ante la maquiavélica maniobra de sus patrones”.

Lo más duro es que este cierre llega en un 2017 simbólico para la cabecera referencia de Joly: Diario de Cádiz está celebrando sus 150 años, con diferentes actividades y exposiciones. El acto más mediático fue el ostentoso almuerzo convocado en la antigua estación de trenes con la presencia del rey Felipe VI. En dicho acto con las “fuerzas vivas” de la ciudad y alrededores, nadie imaginaba que semanas después los gestores iban a comenzar a liquidar una de sus líneas de negocio y dejar en la calle a una treintena de personas. “El Diario de Cádiz no se imprime con tinta, sino con el corazón”, afirmaba el presidente del Grupo Joly, José Joly Martínez de Salazar, en aquel acto; “estas palabras hoy resultan cínicas y cobran un nuevo sentido: el Diario de Cádiz no se imprime con tinta, se imprime con la sangre, el sudor y el sufrimiento de los trabajadores de Ingrasa”, replican ahora los afectados por el inminente ERE.

Ingrasa es el resultado de la evolución de la primitiva imprenta adquirida por la familia Joly en 1868 para la impresión del Diario de Cádiz, que recuperaba su actividad comercial en 1975. En 1990 la rotativa se trasladaba al polígono industrial El Trocadero, en Puerto Real, en unas modernas y amplias instalaciones que, se asegura, “permiten una producción de 50.000 ejemplares a la hora, y con un grupo de profesionales especializados en la impresión de revistas, folletos, periódicos, libros, memorias y cartelería”. Este negocio dentro del Grupo Joly llegó a contar con alrededor de 90 trabajadores, según la propia web corporativa, convirtiéndose “en uno de los principales centros de impresión de Andalucía”.

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