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El Baluarte de la Candelaria se ‘perderá’ este verano por obras

El Baluarte de la Candelaria, en Cádiz, equipamiento histórico y cultural del Ayuntamiento, estará sin uso este verano, desde finales de mayo, por obras de rehabilitación parcial, reparación y mejoras de las infraestructuras. Se invierten unos 300.000 euros de fondos de la Diputación para esta actuación, que obligará a cambios en la habitual programación veraniega en la capital.

El Baluarte de la Candelaria, en Cádiz, equipamiento cultural del Ayuntamiento en el que se programan actividades en los meses de verano, principalmente, estará sin uso desde finales de mayo por obras de rehabilitación parcial, reparación y mejoras de las infraestructuras. Este inmueble histórico está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) por el Patrimonio Histórico Andaluz y cuenta también con la catalogación 0-Monumental en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).

El proyecto está incluido dentro de las obras subvencionables por el plan Invierte 2018 de la Diputación de Cádiz, y se centrará, principalmente, en la zona de la antigua sala Tía Norica, sin uso en la actualidad por no reunir las condiciones de seguridad exigidas, al encontrarse con daños estructurales de notable consideración causados por la filtración del agua de lluvia.

El plazo del desarrollo de las obras está estimado en cinco meses y el proyecto se encuentra actualmente en fase de contratación. Las obras, por hasta 300.000 euros, deben ejecutarse obligatoriamente antes de finalizar el presente año, por lo que tras la celebración de la Feria del Libro, del 3 al 12 de mayo, el equipamiento cerrará sus puertas al público para el inicio de las mismas.

En una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, la concejala de Cultura, Eva Tubío, aclara que “se está trabajando con los técnicos en la adaptación de parte de la programación veraniega que tradicionalmente se realizaba en el Baluarte de la Candelaria para que pueda trasladarse al Castillo de Santa Catalina, teniendo en cuenta que éste tiene un aforo reducido de 400 localidades para el público”.

Tubío ha destacado también que “estas actuaciones se encuentran dentro del Plan Director de Cultura elaborado a partir de los encuentros participativos realizados con diversos colectivos de la ciudad y más concretamente el dedicado a la conceptualización y usos del Baluarte de la Candelaria en el que se replanteó un nuevo modelo de gestión abierto, profesional y participativo para poder así desarrollar todas las potencialidades del equipamiento”.

LAS OBRAS PREVISTAS

La zona a rehabilitar del Baluarte es una sola planta de altura, con una superficie construida aproximada de 864 metros cuadrados, de la totalidad del edificio, que fue construido en 1888 y tiene una superficie construida de 2.986 m2 según los datos catastrales.

En la zona a reparar se pretende habilitar para sala de usos múltiples en la que se incorporará un nuevo núcleo de aseos y camerinos que son indispensables para el uso pretendido. En la actualidad, una zona del forjado del local destinado a la Tía Norica se encuentra apuntalada debido a la pudrición en las cabezas de las vigas de madera que conforman el forjado. Esta pudrición es causada por las filtraciones que se producen en el encuentro de la cubierta con los pretiles en la zona de los sumideros.

UN POCO DE HISTORIA

El Baluarte de la Candelaria formaba parte del frente marítimo de la Bahía que protegía la entrada al puerto y el frente noroeste de la ciudad. Fue construido en el año 1672 por iniciativa de don Diego Caballero de Illescas, cuando era gobernador de la plaza, con la intención de proteger la entrada natural al puerto de Cádiz.

Dada su posición, sufrió los continuos embates del mar, siendo ingenieros militares de la talla de Ignacio Sala, Juan Zapatero y Antonio Hurtado los que ejecutaron las reparaciones. En el siglo XVIII se montó una explanada con batería a barbeta. Ha servido de cuartel, maestranza de ingenieros, palomar del servicio colombófilo del cuerpo de ingenieros.

El baluarte se presenta como un saliente de la muralla que aprovecha la disposición geográfica del terreno y de la roca sobre la que se asienta. Es de planta irregular y adopta forma apuntada para afrontar la fuerza del mar. Su muralla forma talud y en la parte inferior muestra una plataforma a modo de rompiente del oleaje. Sobre la muralla se eleva una crujía con cañoneras en cuya parte superior se sitúa el camino de ronda. El conjunto queda cerrado, en la parte que mira a la ciudad, por diversas dependencias como el cuerpo de guardia, la casa de bombas, etcétera.

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