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El árbitro no acertó, el Málaga marcó y el Cádiz perdió luchando

A la octava fue la vencida, y no pasa nada, porque el Cádiz fue el Cádiz reconocible, pese a ver truncada su enorme racha de victorias consecutivas en la Rosaleda ante un Málaga hecho para ascender sí o sí, que sobre todo en el primer tramo de la segunda mitad demostró su superioridad, y marcó. Los de amarillo buscaron la igualada infructuosamente (1-0), aunque poniendo en apuros a los de casa hasta el pitido final del protagonista del encuentro, al no ver antes del descanso un claro penalti a favor de los de Cervera, que, de acertarse, hubiera cambiado mucho el panorama.

CRÓNICA J-18. Partidazo, a priori, en la Rosaleda en la fría noche del viernes para abrir la jornada 18 de LaLiga 123. Derbi andaluz entre el Málaga, principal candidato a ascender a Primera por la vía rápida, que pensaba pasearse por Segunda amén al presupuesto más alto de la categoría, y un Cádiz enrrachado que a estas alturas veía a los malacitados a sólo tres puntos, y que, sin presión alguna, pisaba este complicado campo soñando con la octava victoria consecutiva.

Ante la baja por problemas físicos, una semana más, de Salvi, Álvaro Cervera recurrió en el once inicial de nuevo con Álex Fernández. Cifuentes, bajo palos; Brian Oliván, Rober Correa, Sergio Sánchez y Marcos Mauro, en defensa; José Mari y Garrido, en el centro del campo; y arriba, Lekic, acompañado por Manu Vallejo, Álex y el recuperado Jairo Izquierdo.

Antes unas 18.000 personas en las gradas (unas 600 de la afición amarilla), como era de esperar, el mayor peso del partido (con excesivo respeto entre ambas escuadras) lo llevó el conjunto local. Un periodo con escasas oportunidades claras, que fue acalorándose con el paso del crono, y en el que una decisión arbitral pudo cambiar mucho las cosas.

El Cádiz se mostraba serio aunque quizá demasiado replegado, y a los hombres de Muñiz les costaba sentirse a gusto. Con todo, logró encadenar varias ocasiones, aunque siempre se encontró a Cifu. La principal llegaba en el 29, un leve cabeceo de Juanpi que repelía el guardameta albaceteño con una excepcional mano. Por parte cadista, en el 13, un centro de Brian lo cabeceaba bien el delantero serbio, pero estaba atento Munir.

En la recta final, achuchaban un poco más los de la Tacita, y en el minuto 42 sucedía la jugada polémica y más repetida de esta primera mitad: Álex Fernández hacía la pared con Vallejo y se plantaba en el área, lanzaba y Pau desviaba la pelota con el brazo. El penalti lo vieron todos, salvo el árbitro.

El Málaga saltó al verde tras el descanso más entonado y haciendo sudar al cadismo. Avisaba Pacheco, con un tiro pegado al palo. Y en la siguiente, Alberto Cifuentes despejaba un disparo de Juanpi, y el rechace lo recogía Harper y mandaba el balón al fondo de la portería… en fuera de juego. Los de casa, mostrando su superioridad, perseguían el gol, y el Cádiz se defendía.

Entre ocasiones más o menos peligrosas de los blanquiazules, se retiraba con molestias Sergio Sánchez, reemplazado por Kecojevic, y poco después, Dejan Lekic se iba y entraba Carrillo (Romera también estaba en el banquillo…). Y en el minuto 69 subió al marcador el tanto que ya se venía venir: tras una jugada a balón parado, y entre rebotes, rechaces y errores defensivos, Harper centraba y aprovechaba Ricca dentro del área pequeña para adelantar a los suyos. Poco antes, Garrido había tenido el 0-1 en sus botas.

Los de Cervera, tras el varapalo, intentaban recomponerse y dar el paso adelante en busca del empate, y Aketxe saltaba al campo por Brian para descolocar al rival en el tramo decisivo. Y en el 82, el vasco sacaba una falta lejana y escorada y Carrillo estaba cerca de cabecearla bien. En el mismo 90, Álex tenía otra gran ocasión para la igualada; y ya en el descuento, el delantero murciano remataba, algo alto, en fuera de juego. Y se consumó la victoria del Málaga, sufriendo también en esos últimos minutos.

Tras siete jornadas victoriosas consecutivas, se cayó en casa de un exPrimera, dando la cara. Alguna vez tenía que llegar, no hay que hacer ningún drama ya que se compitió, se pudo empatar e incluso ganar. Los de casa demostraron ser mejores, sobre todo tras el descanso (con el mosqueo en el cuerpo entre los cadistas con el de negro por no ver un penalti que pudo marcar el resto del encuentro), mas el Cádiz no bajó los brazos con el resultado en contra.

“Una de las claves es el gol que hemos encajado y la otra el penalti que no ha pitado. No se ha merecido ganar ni perder”, resumía tras el choque el entrenador cadista. Y el sábado que viene, otro partido para disfrutar: otro ‘gallito’, el Deportivo de la Coruña, visita el Ramón de Carranza, para despedir 2018. DIARIO Bahía de Cádiz

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