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El alcalde de Cádiz desoye la “moción boicot” de una oposición que “sólo aporta fango y confusión” y deja el Carnaval en junio “por salud”

“Entre la salud y los votos, este equipo de Gobierno se decanta por lo primero”. Con esta sentencia, el alcalde de Cádiz ha insistido en que el Carnaval de 2022 se celebrará en junio, pese a la presión de la oposición en bloque que en el pleno ha aprobado una moción instando a que se deje la fiesta en febrero. José María González defiende que “no es vinculante” y que la decisión de la fecha es de su Ejecutivo. Al respecto, socialistas y populares hablan ya de “dictadura”. Lo que sí han logrado juntitos PP, Cs, PSOE y Villero es dejar sin lunes de coros festivo ese próximo Carnaval oficial aplazado por la pandemia.

“Entre la salud y los votos, este equipo de Gobierno se decanta por lo primero”. De este modo, el alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’, ha insistido en que el Carnaval de 2022 se celebrará del 2 al 12 de junio, pese a la presión de toda la oposición en el Ayuntamiento, como se ha demostrado en el pleno ordinario de octubre.

El primer edil, junto a la concejala de Cultura y Fiestas, Lola Cazalilla, comparecía con urgencia en la misma mañana del viernes nada más aprobarse la que ha llamado “moción boicot” de las derechas.

Una propuesta presentada por PP y Ciudadanos compuesta por dos puntos que se han votado de manera separada. En concreto, ha salido adelante con el respaldo de la oposición en bloque que la celebración oficial del Carnaval del año que viene sea en su fecha tradicional (en este caso, del 24 de febrero al 6 de marzo); y se ha rechazado con el no del equipo de Gobierno y del concejal no adscrito, Domingo Villero, que se establezca como fecha alternativa, por si la pandemia lo impidiera en febrero-marzo, del 26 de mayo al 5 de junio (curiosamente, la fecha que exige el mundo cofrade, que chantajea con no sacar a la calle la procesión del Corpus si el domingo 19 coincide con el Carnaval Chiquito).

Además, con los votos en contra de la oposición ha decaído la propuesta de modificación de festivos locales para el año 2022, presentada por el Gobierno local, por lo que se mantiene el martes 1 de marzo como festivo local (el lunes el 28-F, también es festivo en toda Andalucía), lo que provoca que el que será lunes de coros (el 6 de junio) no sea considerado como tal y será día laboral.

Entiende José María González que esta moción “boicot” de populares y naranjas, “con la inestimable ayuda del PSOE”, lo único que provoca es que la capital “se quede sin un día de fiesta en su celebración más popular, pero no altera nada más”. Y reitera que “lo único que ha decidido hoy la oposición con carácter ejecutivo es que la ciudad no tenga lunes de coros, porque se va a celebrar en febrero y no en junio, que es cuando se va a festejar el Carnaval 2022”.

Y una vez más, el alcalde ha defendido que la fiesta grande de la ciudad se desarrollará en primavera “porque entre la salud y los votos, nos decantamos por lo primero, a diferencia de la oposición”. Y ha lamentado la postura de los partidos de la oposición que “lo único que han conseguido de facto es arrebatar un día de fiesta a los gaditanos, a los hosteleros y a los comerciantes”.

Al hilo, ha manifestado que en su momento se consultó a los servicios jurídicos del Ayuntamiento sobre el cambio de fecha del Carnaval y “nos dejaron bien claro que el pleno no es competente para decir cuándo se va a celebrar. Esa decisión compete única y exclusivamente a la delegación de Cultura y Fiestas, al Gobierno local”. Así que lo que ha hecho en este pleno la oposición es “aprobar por mayoría una petición”. Una petición que el equipo de Gobierno no va a atender.

Interpreta González Santos que PP, Cs, PSOE y Villero han apostado por “Carnaval en febrero con todos sus riesgos u otro año sin Carnaval”, dejando así bien claro que se mueven por “meros intereses partidistas. Menos mal que su propuesta no es vinculante”.

A pesar de que Cádiz se quedará sin ese festivo “que ha arrebatado la oposición”, el alcalde ha asegurado que su equipo de Gobierno “trabajará también con este otro nuevo inconveniente, como si fueran pocos, para que todo se desarrolle con la mayor normalidad necesaria durante el Carnaval”, el oficial, de forma extraordinaria el año que viene en la antesala del verano. Agrupaciones callejeras y romanceros, entre otros actores de la fiesta, han decidido que de forma extraoficial saldrán a la calle en febrero, si lo permite el coronavirus.

Finalmente, el alcalde de Adelante Cádiz ha lamentado la falta de empatía, de colaboración y de mano tendida del resto de grupos que componen el arco plenario: “en otros países, en otras ciudades, han entendido que no es momento de hacer guerras partidistas, sino de apoyar las decisiones difíciles que ponen la salud en el centro. Aquí, seguimos con el acoso y derribo. Y esta moción boicot genera más confusión, y quitan un día festivo que tanto necesitan hosteleros y comerciantes, y que tanto han reivindicado los coristas”. “Sólo aportan ruido, fango y confusión”, sostiene.

“UN ACTO DE AUTÉNTICA DICTADURA”

Con su moción, el PP consideraba que era “momento de rectificar, por los datos sanitarios, porque estamos a tiempo para las agrupaciones y porque el beneficio general prima ante la obstinación de un alcalde que no escucha”. “Esta vez sí que hay un clamor popular sobre la arbitrariedad del Gobierno local para mover el Carnaval a unas fechas que nadie garantiza que sean diferentes en incidencia del virus a febrero, marzo o a los actuales, que son los mejores en mucho tiempo”, argumenta esta derecha.

Y la otra derecha, la franquicia naranja, opinaba días atrás que “atrasar el Carnaval no es sino otro síntoma de la nula gestión municipal, ya que han tenido tiempo más que suficiente para adoptar las medidas que permitieran mantenerlo en su fecha de febrero, igual que han hecho otras localidades del entorno como Huelva, Málaga o Córdoba. No hacen su trabajo y se ven obligados a improvisar el traslado a una fecha descabellada para ganar algo de tiempo, sin evaluar siquiera con los afectados las consecuencias desfavorables para toda la ciudad”.

Mientras, desde el PSOE se remarca en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz que “que el alcalde no deje el Carnaval en febrero es un acto de auténtica dictadura”. La portavoz municipal socialista, Mara Rodríguez, considera que esta actitud de González Santos “pone en serio peligro la ciudad, que ve cómo su máximo dirigente no cree en la democracia y desprecia las decisiones tomadas en el pleno”. Es más, este partido de la oposición opina que esta forma de actuar “recuerda demasiado a épocas anteriores, en las que desde un sillón se hacía y deshacía la política municipal sin tener en cuenta al resto de partidos”. Y como Ciudadanos, intuye que “de nuevo han llegado tarde” porque, al haberse disuelto el Patronato, la organización de la fiesta depende exclusivamente de ellos “y no ha sido capaces de gestionarlo a tiempo”.

EL PP PIDE LA DIMISIÓN DE CAZALILLA

“El que llegó apelando a la participación y al pluralismo no solo no respeta lo acordado por los representantes de todos los gaditanos en el Ayuntamiento, en una actitud completamente dictatorial, sino que sigue adelante con una decisión torticera y errónea, tomada de manera unilateral y que va a perjudicar gravemente a la ciudad”, repite a su vez el concejal del PP, Juan José Ortiz, que pasa a pedir la dimisión de la concejala de Fiestas: “el ridículo que ha hecho durante estos últimos meses en una gestión catastrófica y caprichosa es enorme, y lo ocurrido en el pleno es la confirmación de todo ello. Cazalilla debería dimitir de inmediato”

“Un carnaval tan importante como el nuestro, que aspira a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y es referente en todo el planeta no se merecía este ridículo –reitera el principal partido de la oposición-. Actualmente, los visitantes que quieran venir a nuestro carnaval no saben cuándo hacerlo”.

Ortiz termina reflexionando que “habrá carnaval en febrero, quieran o no Kichi o Cazalilla, porque el carnaval, por su propia naturaleza, es una fiesta libre, que surge del pueblo, que tiene sus fechas ya establecidas, y las ansias de poder y de controlar absolutamente todo, incluido el carnaval, incluso con tintes dictatoriales, no van a poder con la fuerza de una fiesta como es el Carnaval de Cádiz”.

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