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Ecologistas rechazan el proyecto de “hotel rascacielos” en Tiempo Libre: “viene a repetir la edificación franquista de los años 60 y 70”

Agaden Ecologistas en Acción tilda de “despropósito” el proyecto hotelero de Q Hotels que se levanta en la antigua Residencia Tiempo Libre de Cádiz. A pesar de permitirlo el Plan General, “viene a repetir la edificación franquista de los años 60 y 70, que alineó en todo el paseo marítimo una sucesión de edificios sin contención y regulación alguna, cementando el litoral de forma inexorable”. Se aprovecha para pedir al Ayuntamiento un plan turístico y hotelero para la ciudad.

De “despropósito” ha tachado Agaden Ecologistas en Acción el proyecto hotelero que se levanta en la antigua Residencia Tiempo Libre de Cádiz. Actualmente el estudio de detalle aprobado por el Ayuntamiento está en periodo de alegaciones y de información pública y a pesar de permitirlo el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), “viene a repetir la edificación franquista de los años 60 y 70 del pasado siglo, que alineó en todo el paseo marítimo una sucesión de edificios sin contención y regulación alguna, cementando el litoral de forma inexorable”.

Vico Black 98, en subasta, le compró a la Junta de Andalucía estos suelos por casi 12 millones de euros para levantar un nuevo hotel de cuatro estrellas (de la cadena Q Hotels) en un sitio clave de extramuros y frente a la playa (sin derribar totalmente el antiguo hotel social que llevaba años clausurado). La idea es que este nuevo establecimiento privado sumará alrededor de 300 habitaciones; además el proyecto, que se quiere abrir a principios de 2022, contempla incluir un aparcamiento subterráneo y un centro comercial.

Los promotores del proyecto, aprovechando el derribo parcial de Tiempo Libre, pretenden ahora erigir un edifico de 14 plantas adosado a lo que queda de la antigua residencia. Se trata, a decir de los ecologistas, de edificar “una construcción de 70 metros de altura, en una zona saturada de edificios, dejando un callejón de acceso a la playa de 8 metros y que apantallaría de forma irreversible los pisos colindantes de la calle Muñoz Arenillas”.

“Parece increíble que pretendan rebajar el fortísimo impacto ambiental de este edificio, argumentando que se trata de una ‘acción puntual’, que ‘permeabiliza y oxigena la ciudad’. Nada de eso: cuando disponíamos de una oportunidad para esponjar y reverdecer una zona urbanísticamente congestionada, resulta que nos ofrecen más de lo mismo: un hotel, de viabilidad incierta, que incide en todas las aberraciones urbanísticas que sepultaron el borde litoral de la ciudad”, reflexionan desde Agaden en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.

Es más, este colectivo mira directamente al Consistorio: “perdimos el carácter público de la Residencia Tiempo Libre por un convenio urbanístico del anterior Gobierno municipal del PP, pero resulta que el actual equipo de Gobierno local no ha hecho nada para regular y ordenar la oferta hotelera de la ciudad”.

De esta forma, “asistimos al desconcierto de que cierran hoteles -por la incidencia de la pandemia del coronavirus en el turismo- (Playa Victoria, Puertatierra…), al mismo tiempo que se suceden los proyectos de hoteles: Estadio, Tiempo Libre, vestíbulo de la estación, Ciudad del Mar, Valcárcel…). Y proliferan las viviendas y pisos turísticos sin que el municipio disponga de ordenanza o regulación alguna”, se denuncia.

Por eso, Ecologistas en Acción apoya la propuesta de Adelante Cádiz de realizar una modificación puntual del Plan General que establezca una moratoria provisional de los pisos y viviendas turísticas, “para que se dicte una ordenanza y se elabore un plan turístico y hotelero para la ciudad”.

En este punto, se aprovecha para incidir en que la proliferación, “todavía sin una norma de regulación y control” de los apartamentos turísticos (el Gobierno local parece que quiere, pero el PSOE entiende que ahora “no es el momento”), “está empezando ya a provocar efectos perniciosos para la calidad de vida de Cádiz”, como son: “un aumento desaforado en los precios del alquiler de vivienda”; “la expulsión de residentes del casco histórico, reemplazados por visitantes transeúntes”; “la reducción de la oferta para viviendas en alquiler mínimamente asequibles”; y “la desnaturalización de los barrios del centro”.

“Solo regulando y controlando los usos residenciales y hoteleros, evitaremos caer en la nefasta turistificación que ya padecen otras ciudades y, sin renegar del turismo, ofreceremos un proyecto urbano sostenible económica, social y ecológicamente”, se apostilla.

Y es que Agaden subraya que no está en contra de la actividad turística ordenada, “pero especialmente en la actual situación de crisis sanitaria, no podemos dejar nuestra ciudad a merced de intereses que solo buscan, mediante un movimiento especulativo, el lucro privado y degradan de forma irreversible el tejido urbano”.

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