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La racha se rompe antes de Navidad

La octava victoria consecutiva estuvo cerca, muy cerca, este jueves en el Heliodoro Rodríguez López en el último partido del año 2017, sin embargo en el 88 empató el Tenerife (1-1) un partido que el Cádiz tampoco mereció ganar ante un rival con urgencias y ansioso. Los de Cervera pecaron de falta de ambición cuando más noqueado estaban los de casa, y estos sólo apretaron en la recta final.

CRÓNICA J-20. Con alegría y satisfacción, por la increíble dinámica victoriosa en la que se ha instalado el Cádiz desde hace jornadas, pero a la vez con sensaciones amargas por la lesión de un hombre clave como José Mari –tras el patadón sufrido en Zaragoza- y la confirmación de que se perderá el resto de la campaña, los hombres de Álvaro Cervera disputaban en la noche de este jueves –en paralelo al recuento electoral en Catalunya- su último choque del año, previo al parón navideño, en el Heliodoro Rodríguez López –con no mucho público- ante un Tenerife con urgencias.

Cifuentes bajo palos; Servando, Brian Oliván, Mauro, Kecojevic, en defensa; Garrido, Abdullah y Álex Fernánez en el centro del campo; y Salvi, Álvaro y Barral; formaron el once inicial de los gaditanos –que saltaron al verde con camisetas con el lema ‘Fuerza José Mari. La banda te espera’-, que, por qué no, ansiaban irse de vacaciones sumando la octava victoria consecutiva, y apuntalándose en lo más alto de la clasificación.

Ambos conjuntos afrontaron el choque sin demasiadas prisas, y aunque los primeros en asustar en el minuto 11 fueron los locales con un tiro cruzado de Tayron que despejaba Cifuentes a saque de esquina, ni se había cumplido el 20 y el Cádiz ya se veía por delante en el marcador: Jon Ander Garrido remataba de forma peculiar un balón que le llegaba despejado en la frontal, y la colaba. Golazo dedicado al roteño ausente, y que no sentaba nada bien a los chicharreros, desorientados sobre el campo.

El partido, más bien aburrido, fue avanzando sin mucha historia, con un Tenerife que trataba de irse arriba, sin conseguirlo, y no se animaba hasta los últimos lances en los que los de Cervera gozaron de dos ocasiones para ampliar la ventaja: un robo de Salvi que se metía en el área y tiraba al lateral de la red, y un disparo de primeras de Álvaro en el rechace de un córner que se marchaba pegado al palo.

En la segunda mitad, el cuadro tinerfeño seguía mostrando escasas ideas a la hora de generar algo de peligro y los amarillos –con Carpio en juego por Servando- quizá pecaban de conformarse con ese mínimo 0-1; no obstante en el minuto 60 una galopada de Alvarito ponía en aprietos a los blanquiazules, que recurrían al excadista Juanito Villar para buscar al menos el empate. Nueve después respondían Longo y aunque la enviaba fuera, suponía un cambio.

Los hombres de Martí incrementaron su presión y poco a poco fueron metiendo en su campo al Cádiz, que comenzaba a sufrir y a dudar por momentos, y a encomendarse a alguna contra aislada para ‘matar’ el partido, ya con Moha por Barral. Precisamente en el 80, un tiro frontal de Álex estaba a punto de convertirse en el 0-2, pero Carlos estuvo atento sacando una gran mano. Dos minutos después también salvaba el tanto de Salvi en boca de gol, a pase de Moha. No se terminaba de apuntalar el marcador, y en el 88 empataba Villar, precisamente el onubense, de cabeza.

En cualquier otra circunstancia un 1-1 en el campo de Tenerife, donde no ha ganado nadie en lo que va de temporada, hubiera sido un buen resultado para el cadismo; sin embargo, viendo el desarrollo del partido y el mal momento de un rival ansioso, la sensación es que se han perdido dos puntos por falta de algo de ambición; y consecuentemente, se truncó esa racha de victorias que parecía inacabable. Con todo, no se le puede reprochar nada a este Cádiz que se va de vacaciones, merecidas, con 36 puntos en la mochila y segundo en la tabla. DIARIO Bahía de Cádiz

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