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Bendita penitencia… el Cádiz debió ganar, el Huesca pudo ganar

Noche de Lunes Santo, y en la ‘carrera oficial’ del Ramón de Carranza más de 15.000 fieles no quisieron perderse un apasionante Cádiz-Huesca, duelo en todo lo alto de la tabla de Segunda, que los de casa quisieron ganar desde el pitido inicial, aunque fueron los aragoneses los que se adelantaron en el marcador y pudieron amargar la noche al final, recurriendo a su calidad. Los de Cervera, a base de casta, insistieron, anotaron la igualada tras el descanso y buscaron sin fortuna los tres puntos. Se compitió.

CRÓNICA J-32. Partidazo en Carranza en una inusual noche de Lunes Santo para cerrar la jornada de LaLiga123. Dos equipos que a estas alturas de competición luchan, sin complejos, por el ascenso a Primera y a ser posible por la vía rápida, medían fuerzas: el Cádiz fortalecido mentalmente tras su última victoria a domicilio, que tanto se le resistía, y la SD Huesca, que atraviesa una mala racha de resultados pero quiere volver cuanto antes a dar la sensación de intratable.

Un choque con mucho ambiente en las gradas, pese al día y las procesiones tomando las calles, cerca de 16.000 personas (y un pancartón en fondo sur con el opotuno lema ‘Cadiz, bendita penitencia’), y tensión competitiva en el terreno de juego. Álvaro Cervera recurría a su once más esperable de inicio: Cifuentes bajo palos; Servando, Kecojevic, Rober Correa y Lucas Bijker en defensa; Garrido, Álex Fernández y Perea en el centro del campo; y arriba, Salvi, Álvaro y Jona en la delantera.

Un Cádiz que salió al verde enchufado, gustándose y con ganas, contagiando a la afición y metiendo en su área a un desnortado rival. En el minuto 3, Salvi daba el primer aviso. Mas al Huesca no le interesaba para nada esa dinámica, y pasado el arreón de diez minutos, se hacía con el balón para dormirlo. Esa fase de dominio oscense daba paso, de nuevo, a un equipo amarillo con nervio, que buscaba ataques eléctricos, con escasa profundicad.

En el 25 llegaba el primer tiro con intenciones de los de negro, un disparo de Moi Gómez bien atajado por Cifu. Y el primer gran contratiempo local: Alberto Perea se retiraba con molestias y era sustituido por Eugeni. El Huesca, con más calidad en sus filas, insistía en pausar el ritmo, y en el 36, casi sin buscarlo, se adelantaba en el marcador con un tiro cruzado de Chimy Ávila; dos minutos antes se le había invalidado otro por ajustado fuera de juego.

Tocaba remar contra corriente, ante un conjunto aragonés que se veía cómodo mareando la pelota. Una jugada embarullada ya en la recta final del primer tiempo, la culminaba Garrido probando el tiro desde fuera del área, pero Remiro estaba atento. El Cádiz se iba al descanso empujando al contrario, lo que mantenía con esperanzas a la grada.

Barral tuvo sus minutos en el segundo tiempo / FOTO: Eulogio García

Nada cambió y la segunda parte comenzó con los hombres de Cervera merodeando el área visitante, que muy pronto optaba por perder tiempo. Avisaba una falta lateral lejana de Eugeni, que pegaba en el poste. Y un saque de esquina posterior terminaba significando, en el 51, el 1-1 más que merecido: entre amagos de despeje y remates, el esférico acababa colándose dentro de la portería, gracias a un avispado Servando. No obstante, la alegría no podía ser completa. Ahora era Salvi el que pedía el cambio, y en su lugar entraba David Barral. Eugeni pasaba a la banda y el isleño hacía de media-punta y segundo delantero.

Los de casa, tras la igualada, siguieron mostrándose más ambiciosos, imprimiéndole al juego velocidad, sin apenas dar oportunidad al Huesca de adormecer una vez más el ritmo. En el 75 llegaba el último cambio gaditano, Jona dejaba su lugar a Moha Traoré, y a correr. Carranza ponía de su parte dejándose las gargantas. Y entre cánticos y cánticos, otro follón, ahora en el área pequeña de Cifuentes, y una doble ocasión que no acabó en el segundo tanto visitante de milagro.

Se entraba en los últimos diez minutos con mucha incertidumbre, nada decidido, el empaje había dejado de ser justo del todo desde hace rato. El Cádiz parecía más pendiente de atacar que de defender y el Huesca pretendía dar la puntilla en alguna contra. Y, la verdad, estuvo más cerca el 1-2 que el 1-2, incluso Álex Gallar la estrellaba contra el poste en el 87. Momentos para poner a prueba los corazones de muchos cadistas. Eugeni tuvo la última con un lanzamiento desde la frontal, que se fue a las nubes, y a casa, o a ver procesiones.

Reparto de puntos, meritorio, y a pensar ya en otro partidazo en menos de siete días: la visita al campo del Rayo Vallecano. “Ahora lo que toca es competir. Tenemos una manera de competir y sigo pensando que a día de hoy muchos de estos equipos tienen más armas”, ha vuelto a reflexionar en rueda de prensa post-partido el técnico amarillo. DIARIO Bahía de Cádiz

Las FOTOS del Cádiz-Huesca, AQUÍ

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