El Ayuntamiento de Jerez ha detallado estos días los pormenores de la entrada en vigor de la ordenanza de Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en el municipio, “la menos restrictiva de toda España”. Así la ha vendido el concejal de Servicios Públicos, Jaime Espinar, dejando bien claro que el Gobierno local del PP no aplica esta medida estatal para luchar contra el cambio climático por voluntad propia ni por convencimiento, sino por “imposición legal”.
“Esta ordenanza se tiene que hacer para acatar la legislación”, e incluso hay determinadas subvenciones del Gobierno de España y europeas que están supeditadas a su aplicación, ha recalcado este edil de derechas, reiterando que “lo que hacemos es cumplir con la ley ya que tampoco nos podemos permitir perder subvenciones.
Las ZBE están contempladas en la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes (la mayoría van tarde y presionados a última hora por esa posible pérdida de subvenciones europeas) a contar con esas áreas donde se aplican restricciones de acceso y circulación de vehículos para mejorar la calidad del aire.
En Jerez, esta ordenanza a regañadientes “no trae consigo nuevas restricciones a las que ya existían, a diferencia de otras ciudades españoles donde su implantación está suponiendo un caos”, según interpreta Espinar.
Así, este concejal derechista presume de que esta localidad gaditana “ya había adoptado una serie de medidas como un proceso de peatonalización que se inició hace décadas; la calidad del aire que la mayor parte del tiempo es buena y porque nosotros hemos apostado por otras medidas en positivo como reductores de la velocidad, una apuesta por el transporte público, el fomento de la movilidad sostenible y la plantación de arbolado”.
DELIMITADAS DOS ZONAS, SIN MUCHAS MÁS NOVEDADES
En concreto, según se expone en la información trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz, se establecen dos zonas de bajas emisiones. La zona 1 es permanente y está delimitada por las calles Larga, Lancería, plaza del Arenal, plaza Monti y plaza de Asunción y José Luis Díaz y hacia la Porvera por Tornería, o sea, la zona más comercial, el núcleo central del casco antiguo.
Se trata de un ámbito el que “no habrá nuevas restricciones, lo que hacemos es establecer un control de matrículas a través de cámaras para tener una mejor reordenación de estas calles”. Un acceso que no será por etiquetas medioambientales sino por permisos, o lo que es lo mismo, podrán seguir contaminando coches envejecidos mientras se inscriban pertinentemente.
Este control de matrículas se activará desde el 15 de febrero para que los residentes en el entorno, las empresas y los servicios puedan tener tiempo para anotarse. Es un registro que se tendrá que renovar anualmente como se hace con el ORA (el estacionamiento regulado en la calle) “pero que no está cerrado, si una persona por circunstancias excepcionales o un profesional tienen que acceder a la zona podrá inscribirse en cualquier momento”. Dicho registro se hace través de la web zbe.jerez.es o de manera presencial en la concejalía de Movilidad, en la calle Cádiz 1.
Y además, a partir de esa fecha no habrá multas todavía, inicialmente sólo se harán llegar avisos informativos a quienes incumplan las restricciones.
En cuanto a la zona 2 establecida por esta diluida ordenanza, y que coincide con el perímetro del casco histórico, únicamente se activaría en situaciones de alerta por contaminación atmosférica, “algo que afortunadamente hasta ahora nunca ha sucedido en Jerez”.
Pero el Ayuntamiento tiene que tener un protocolo de actuación para esta situación. Este ámbito comprende el Arco del Arroyo, Puerta de Rota, Nuestro Padre Jesús de las Penas, calle Cordobeses, Oliva y la calle Chancillería. En estas ubicaciones hay cámaras y equipos que monitorizan la calidad del aire.
En definitiva, a decir del concejal de Servicios Públicos, esta descreída Zona de Bajas Emisiones “adaptada a la realidad de nuestra ciudad”, y buscando no enfadar al potencial votante (que en 2027 hay elecciones municipales) tiene como principales objetivos teóricos “fomentar el uso peatonal y controlar las emisiones con sensores de contaminación, regular el tráfico, reducir la velocidad y priorizar el uso peatonal”.
















