La vivienda habitual sigue siendo, en la provincia de Cádiz, el destino mayoritario de las compras (para el que puede permitírselo, ante el goloso negocio en el que se ha convertido este mercado para especuladores y rentistas), con aproximadamente 67-68% de las ventas destinadas a residencia principal en lo que va de año 2025.
Sin embargo, este porcentaje ha caído desde el 85% registrado un año antes, debido al repunte de las adquisiciones para inversión (15,1%) y segunda residencia (11,2%), según reconocen desde la Asociación de Gestores Inmobiliarios de la Provincia de Cádiz (GICA) en su último informe.
De este modo, aunque los propios gaditanos residentes lideran el mercado provincial, continúa al alza la demanda foránea. Según el análisis de las más de cien inmobiliarias que integran GICA, más de la mitad de los compradores procede de fuera de la provincia y los extranjeros suponen ya un 6,4% de las adquisiciones, frente al 5% del año anterior.
“Este incremento de compradores de otras regiones de España y de fuera del país evidencia una apertura del mercado gaditano a nuevos públicos, atraídos por el atractivo turístico y las oportunidades de segunda residencia”, defiende esta asociación en la información trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz.
“MUCHOS TURISTAS APROVECHAN EL VERANO PARA BUSCAR VIVIENDA EN LA COSTA GADITANA”
A decir del presidente de GICA, Lucas Carrasco, el mercado inmobiliario de Cádiz “está demostrando una capacidad de adaptación extraordinaria”, con indicadores de moderación en el crecimiento, pero con un mantenimiento de la actividad en niveles elevados en un contexto de alta demanda impulsada principalmente por compradores locales.
“En estos ocho primeros meses de 2025 vemos cómo el sector se reajusta sin perder dinamismo, con un crecimiento sostenido de precios, pero también con señales que nos obligan a estar atentos: un repunte del interés inversor, una mayor diversificación en la demanda y la persistente falta de oferta asequible para vivienda habitual”, interpreta.
En este punto, esta asociación de inmobiliarias pone el foco en que crece ese interés de compradores de fuera: “la temporada estival atrae a muchos visitantes, algunos de los cuales aprovechan su estancia para buscar vivienda en la costa gaditana. En lo que va de año, las compras por parte de no residentes han aumentado significativamente”.
En particular, compradores europeos (británicos, alemanes, franceses, entre otros) “han mostrado un incipiente apetito por segundas residencias en zonas costeras de Cádiz”.
Aunque su peso relativo aún es pequeño (alrededor del 6% de las transacciones totales son de extranjeros), esta demanda foránea va en aumento respecto a 2024, “contribuyendo a la absorción de viviendas de alto standing y a la dinamización de enclaves turísticos tradicionales”.
Para GICA, la llegada de turistas con interés en invertir en la provincia “puede ser positiva si se traduce en desarrollo de nuevos proyectos residenciales, pero se requiere una planificación adecuada para que el boom turístico no agrave la escasez de vivienda para los gaditanos”. De hecho, sobre el auge de las polémicas viviendas de uso turístico (VUT) y su evidente impacto en la oferta de alquiler residencial, “la solución no pasa por prohibir sin más, sino por aumentar la oferta de vivienda asequible que dé respuesta a la demanda local”, opina Carrasco, que aboga por “encontrar un equilibrio”.
UN MERCADO CADA VEZ “MÁS DIFÍCIL” PARA MUCHOS GADITANOS
A pesar de la aparente buena salud del mercado en cifras, GICA sabe que el acceso a la vivienda en Cádiz (y en el global del Estado) se ha vuelto cada vez “más difícil” para muchos, especialmente jóvenes y familias de ingresos medios. Y es que lo que debería ser un derecho, es cada día más un cruel negocio para quienes cada vez tienen más a costa de la mayoría que necesita un techo para vivir, no para mercadear.
“El encarecimiento de la vivienda por encima del crecimiento salarial, unido a la escasa oferta de vivienda pública y asequible, ha creado un cuello de botella para quienes buscan establecerse en la provincia”, entienden las inmobiliarias gaditanas, que ven como muchos demandantes locales se ven desplazados hacia zonas periféricas o bien se resignan a no poder emanciparse.
El alquiler, por su parte, se ha convertido en la única opción para una parte importante de esta población, “pero también en ese ámbito los precios permanecen tensos debido a la alta demanda y la competencia con el alquiler vacacional”, se reconoce.
En este capítulo, el presidente de GICA, Lucas Carrasco, vuelve a quejarse de la nueva Ley estatal de Vivienda, pese a que su aplicación boicoteada en la mayoría de autonomías con gobiernos de derechas, como Andalucía, es muy limitada.
E insiste en pedir vivienda asequible: “la solución no pasa por limitar, sino por incentivar: rehabilitación de viviendas vacías, activación de suelo disponible, agilidad administrativa y seguridad jurídica para propietarios y arrendadores”. Y en el caso del alquiler, reforzar la seguridad jurídica y estabilidad regulatoria, “de modo que propietarios e inversores mantengan sus viviendas en arrendamiento de larga duración sin temor a cambios normativos bruscos”.
MENOS DEL 10% DE CASAS SUPERAN LOS 300.000 EUROS
Según los datos del último barómetro de GICA, hasta agosto, la mayoría de sus agencias en la provincia sitúa el incremento anual de precios respecto a 2024 en una media del 7,5%.
El 84% de las transacciones de estas inmobiliarias en los primeros ocho meses de 2025 se concentra en viviendas con precio entre 100.000 y 200.000 euros, consolidando este segmento medio como el motor del mercado provincial.
Las operaciones entre 200.000 y 300.000 euros representan en torno al 7%, y solo alrededor del 9% superan los 300.000 euros, proporción algo menor que el año previo (cuando fueron 12%).
Esto refleja, se sentencia y pese a todo, “un mercado enfocado en vivienda asequible de rango medio”.