CARTA AL DIRECTOR enviada por: Inmaculada Louzado Ramírez, de San Fernando
Cuatro días; cuatro largos días con sus noches. Ese es el tiempo que mi madre, una mujer de 80 años, ciega y con parkinson, ha tenido que esperar en la unidad de Observación del Hospital Universitario Puerta del Mar para que le asignaran una cama.
Una vez rescatada por la unidad de críticos el sábado 21 de febrero, el domingo 22 fue sometida a un cateterismo tras el cual tendría que haber ido a una habitación de la unidad de Cardiología. Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando nos comunican que vuelve a Observación porque no hay camas disponibles y que hay que esperar a que se produzca algún alta de una mujer (ya que no puede ir a una habitación con un hombre) para poder subirla.
Mi madre ha estado cuatro días sin su familia, sola, tan sólo se podía entrar un ratito para darle de comer y se nos partía el corazón viéndola tan indefensa, cieguita, con sus temblores, llorando y diciendo que se iba a morir sola. ¡Cuánto dolor, frustración e impotencia nos causaba!
Tras esos cuatro días, por fin el martes 24, a las diez de la noche subió a planta y desde entonces no nos separamos de ella, ya que con el simple hecho de la compañía de la gente que la quiere, está mucho más tranquila y le ayuda a mejorar.
Puestas las correspondientes hojas de reclamaciones, hablando con un montón de personal del hospital intentando hacer presión en nuestra desesperación, indagando aquí y allá, hemos constatado el brutal recorte en la sanidad pública que el SAS está llevando a cabo. Han cerrado plantas y controles (uno de los que más recortes ha sufrido es precisamente la planta de Cardiología); no refuerzan plantilla, sino que explotan hasta la extenuación a un personal sanitario ya agotado, cuya entrega, capacitación, vocación y humanidad, han salvado la vida de mi madre entre otras tantas personas.
Desde aquí hago un llamamiento a la ciudadanía para que cuando tengan el más mínimo problema, pongan hojas de reclamaciones en Gestoría de Usuarios. Sólo así podemos dejar constancia del palpable deterioro que sufre nuestro sistema público de salud al que está dejando morir en beneficio de los conciertos con la privada, desde donde si se plantean casos complicados, derivan pacientes a pública.
Así a las altas esferas institucionales les será más difícil sacar pecho diciendo que todo está estupendamente y que todo es un invento; que reducen listas de espera, que no hay recortes de recursos, y que todo es bonito y maravilloso.
Luchemos por la sanidad pública y por su personal, porque cuando todo sea privado, seremos privados de todo. DIARIO Bahía de Cádiz










