El Carnaval de Cádiz 2026 ya está en la calle y con el sol ganándole a las nubes, tras más de un mes de telonero concurso de coplas encerrado en los muros del Gran Teatro Falla, y semanas de borrascas y temporales. Y en la noche del primer sábado masificado, como es tradición, se daba inicio formal a la fiesta desde el macro-tablao de San Antonio, con el pregón: un simbólico espectáculo de más de tres horas encargado al humorista y empresario sevillano Manu Sánchez, tomando el testigo del roteño Antoñito Molina.
Desde la muy libre, muy golfa y muy carnavalera ciudad de Cádiz, asomado a la balconada del Ayuntamiento, y flanqueado por columnas y los dos leones, se planta en modo Hércules el pregonero, admitiendo desde la primera locución en off que “los gaditanos y las gaditanas solo pueden nacer en Cádiz, el resto del universo aspira a tener que conformarse con poder enamorarse de ti; no eres mi madre, pero eres mi amor primero. Déjame al menos, Cádiz, contarles a todos tu reino, tu carnaval, y pregonar a gritos tu Olimpo”.
Y a partir de ahí ya suenan retales de coplas antológicas, interpretadas entre otros por Pacoli, Carli, Subiela, Lali o Miguel Nández, acompañados por una banda colocada en el foso del escenario, y un mensaje: “déjame que te pueda decir todo lo que yo siento”.
“Que Cádiz es lo primero, Cádiz es el origen, fue antes que todo principio, que todo comienzo… yo a Cádiz no lo había soñado, yo a Cádiz la conocía… que Cádiz ya estaba, que Cádiz ya era, que fue siempre Cádiz la verdad primera… que Cádiz no es fenicia, romana ni griega, no es cristiana, judía o mora, que Cádiz es gaditana, andaluza y gitana, que Cádiz es non plus ultra, que traducido resulta, después de Cádiz ni hablar… porque Cádiz no es de nadie, Cádiz es de Cádiz na más… que yo no fundé Cádiz, que Cádiz ya era desde el primer instante… pregonando Cádiz que siempre fue, es y será, el paraíso primero”.
Con este alegato, el semidios hijo de Zeus, Hércules Manu, natural de Dos Hermanas (“doce trabajos tengo, según la mitología, y no tengo pa comprarme casa en Cádiz todavía…, pa tener luego fama de flojo… Cádiz, tú eres y serás siempre, la bendita tierra de la alegría”), dando muestras de cultura carnavalesca, propone un pregón estático arropado por diferentes actuaciones y colaboraciones (entre otras, las de Riky Rivera, María Terremoto, Pastora Soler o la comparsa de Marta Ortiz), en el que no falta, en el contexto de su particular idiosincrasia, el humor, la ironía y por supuesto el compromiso y denuncia social.
“Cádiz no necesita dioses, tiene hombres y mujeres, no necesita Olimpo, el Olimpo sois ustedes… no necesita cielo teniendo el Olimpo en Cádiz… se sustenta en dos columnas, una es la educación y otra la sanidad pública gratuita y universal…; yo loco de entrar en tu Olimpo para poder verte de cerca, y tú desde dentro, echando dioses y diosas pa fuera, cuánto estorba un genio vivo, y cuánto gusta un genio muerto”, avanza su perorata como crítica al maltrato a ciertos autores y autoras de carnaval, para dar paso a uno de esos “genios vivos”, José Luis García Cossío, el Selu…., “¡¡Cádiz, los borrachos han vuelto!!”.

“SI ERAS CARNAVALERO, CON FRANCO NO VIVÍAS MEJOR”
El siguiente bloque del pregón deja de lado la mitología y mira a la gris historia más reciente: “asesinaron tu fiesta y te robaron tus vidas… hoy la herida sigue abierta si en lugar de recordarlo y defender su memoria, te la cambian por nostalgia de un régimen golpista, cruel e ilegal… si eras carnavalero, con Franco no vivías mejor… al menos que te sientas del lado de los que apretaron el gatillo asesinando carnavaleros… ante el odio, amor, ante el miedo, libertad, y ante la nostalgia de mentiras, memoria memoria y memoria de verdad”.
“La libertad encuentra en el carnaval al más devoto de sus hijos, y en Cádiz el más fiel de su paraíso… la libertad sabe que en tus coplas en donde viven sus himnos… la libertad en el mundo tiene dueño, da la patita, está domesticada, en Cádiz es salvaje, contestona, da mordiscos y patadas, y canta, y el mundo alucina y mira”, insiste, memorialista.
Una proclama de un Manu Sánchez que se siente a gusto exponiéndose: “intentaron callarte, Cádiz, te prohibieron, te cambiaron, te robaron tu febrero; fiestas típicas gaditanas, como si hubiera algo más típico y de Cádiz que la fiesta de ser libres y decir lo que le dé la gana… libertad no es solo una palabra que se escribe con ocho letras, se conquista en siglos y se pierde en una tarde, es un derecho, y como todos los derechos, se conquista por la izquierda… no es libertad si no muerda la mano que le da de comer… Cádiz, cuna de la libertad, cuidao a ver si de tanto acunarla, vamos a dejarla dormía… tú no te calles, Cádiz, eres la única esperanza”.
Además, la dicotomía entre los dos leones del escudo, Plus más normal y progresista y Ultra, más anormal y de extrema derecha nazi, encadena el siguiente punto del pregón-romancero donde la ironía trabaja como guantá sin manos quedando retratada la fachosfera: “soy libre, y digo lo que quiero, que diga lo que le dé la gana cuando sea Pablo Motos pregonero… los leones de Correos tienen la solución, correos, y al caraho la crispación… por qué lo llaman nostalgia, si su nombre es fascismo”.
“VIVA ANDALUCÍA LIBRE”
Y ahí hace su aparición Franco-Vera Luque: “yo eeera, un hinchapelotas”. Antes del momento verdiblanco, y recuerdo a Blas Infante, también fusilado por el franquismo, respaldado por la comparsa ‘El patriota’: “yo grité a los cuatro vientos, viva Andalucía libre”. Y a García Caparrós, asesinado el 4 de diciembre de 1977 por la policía posfranquista en aquella marcha pro-autonomista, con Jesús Bienvenido cantando su pasodoble de ‘Las ratas’ con presencia de familiares del malagueño: “mataron Andalucía”.
“No se pide permiso para hacer la revolución, qué me gustas Cádiz cuando cortas el puente, arden las gomas, haces de tu lucha un canto, y desempolvas tu pendón… ¡esto es Cádiz, ya está bien de mamar!… que no hay nada más revolucionario que pelear por trabajar… lucha obrera, y carnaval”, pregona, también.
Y ya están colocadas en el balcón la bandera de Andalucía y el pendón morado de la ciudad, antes del cameo de Manolo Casal y Modesto Barragán, entregando el libro de los pregones “pasados, imposibles y futuros”, como el que nunca fue de Carlos Cano, o el de Juan Carlos Aragón: “su obra no cabe en un libro, ni en un pregón, ni en mil vidas, su obra ya es religión”. Con Pastora Soler interpretando una de sus coplas finales.
“Los dioses de Cádi Cádi no caben en un pregón…”, admite ya en la recta final, aunque termina renegando del politeísmo: “si tuviera que contarles lo que es el carnaval, podría resumirlo señalando este detalle, no hay un dios más verdadero que el Gómez y Emilio Rosado y más diosa que la calle”. Así, es el turno de una callejera: “y el que no quiera escuchar lo de la calle, lo mejor es que se lo salte, pa dar por culo y beber, mejor que vaya a otra parte”.

“NO HAY NADA MÁS GRANDE QUE ENAMORARME DE CÁDIZ Y HACER EL AMOR CONTIGO”
“Aunque son más de veinte años contando tu carnaval, sorna con gusto no pica desde el primer día hasta el final”, empieza a despedirse este Hércules relatando sus “trabajos” con/en Cádiz…: “hoy Cádiz en San Antonio hace feliz a este chiquillo, que no olvidará en la vida que hemos cantado juntos el himno de Andalucía…”. Y con el coro de Julio Pardo hijo se remata la faena, al son de la Murga de los currelantes.
Y llega la declaración emocionada como colofón, con sorpresa: “déjame que me confiese tuyo siempre, vivo o muerto… me enamoré de ti mucho ante de saber si ibas a querer mis besos, nunca me atreví a soñar que el futuro sería nuestro… no hay nada más grande que enamorarme de Cádiz y hacer el amor contigo, yo me enamoré de ti por culpa de los carnavales…”.
Es en este punto, donde desvela su amor por Cádiz pero a la vez por una cañaílla con la que tiene dos hijos: “hacerle caso a Quiñones, haced lo local, universal… Cádiz, te entrego a mis hijos, mi sangre y mi vida entera, yo siempre seré tu escudo y te llevaré por bandera… te quiero Cádiz, te quiero, aquí está tu pregonero, ya soy tuyo para siempre, haz conmigo lo que quieras”.
Formalmente, acababa aquí el dilatado pregón. Sin embargo, se extiende todavía un poco más con un epílogo: “me quedaba un trabajo, Cádiz, lo tenía pendiente, y hoy tenía que hacerlo”. Llama al balcón recreado en el escenario a su compañera Lorena, y delante de la plaza abarrotada le pide matrimonio, y se casan con el alcalde Bruno García (con el tipo de romano) oficiando el bodorrio civil. Las cosas del directo.
Se pone el broche así a un pregón (con un coste de producción de hasta 72.600 euros) de este presentador ligado casi siempre a Canal Sur, conferenciante, escritor y empresario, con propia productora, 16 Escalones, que no es el primero que ofrece en la Bahía (ya ha sido contratado para esta cita años atrás en San Fernando, en 2010, o en Rota en 2019), y en el que el amor infinito a Cádiz y su carnaval se mezclan con la guasa, el homenaje, la memoria y el compromiso. DIARIO Bahía de Cádiz












