DÍA 28 (4ª SEMIFINAL)
Un beso íntimo de unos diez segundos puede transmitir alrededor de ochenta millones de bacterias de una persona a otra. Lo cuenta un prestigioso odontólogo en la revista Microorganisms. Ahora que se viene el negocio de San Valentín, ya sabes, regala colutorios. Información de servicio público, tortolitos.
Y llegó la noche que enamora y desenamora, la noche de los cuchillos largos al Falla, más típico no lo hay. Pero antes, la cuarta y última sesión de las semifinales del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2026). Un miércoles de chirimiri con tres chaparrones: ‘DSAS3’, de Bienvenido, ‘Ssshhhhh!!!’ del Bizcocho, y ‘¡Que no vengan!’, del Gago.
¿Otra? Sí, hija, sí, ya asoma la borrasca Nils. Ojalá que llueva café en el campo, Juan. Que de agua vamos ya sobraos… Con permiso del Benavides, Maripili, tira de la palanca y que pase, pase, este cronicón analógico que se cree más de lo que es pero menos de lo que pudo ser. ¿Alguien quiere croquetas? El Yuntamiento de Cádiz las subvenciona: razón, aquí.
“hay uniformes que dan la cara siempre delante”
Las 20.04 horas. Arriba telón. Va plumero, y brilli brilli ochentero. “Si te paren en esta tierra, vas heredando por naturaleza, aunque no quieras, la esencia, la esencia… si eres de Cádi, bendita herencia, si eres guashisnai, bebe mi esencia… si no te gusta, respétala, si hiere, te atraviesa y el alma y te duele, hónralaaaaa”. Bebe, bebe. Estamos sordos, prima. Saluda con pasión el coro de Fernández-Pedrosa ‘La esencia’. Un tango uniformado…, “de la unión, del trabajo, y la fe, cuando tienen que estar dispuestos para ayudar y siempre estar presentes, aliviando el dolor, no te pasa en ningún momento, ni por la mente, tacharlos de facha si salvan a gente… que el pueblo siempre es importante, pero hay uniformes que dan la cara siempre delante… hacen su trabajo como el de cualquiera… no hay un uniforme de policía o guardia civil que no esté el primero, cuando todo un pueblo cae en el infierno, y hay que salvar vidas en Grazalema, o entre vagones de puro hierro”. Ya, pero cuando dan palos selectivos, ¿también hay que aplaudir su faena? En la otra letrilla, la hipocresía de la ola racista, xenófoba y aporofóbica… “al que piensa de esta manera, ya están tardando, que tendrán trabajo en casa de un facha que limpia España pa convertirlo en su nuevo esclavo”. Cuplés-trámite a los cumpleaños-bodorrios, y a la Sonsoles inundada de catetismo centralista. No sé si te valdrá la pena, pero la esencia se queda. Redundante ese popu, sí, pero con hechuras…, “la esencia de Cádiz no es solo su carnaval, la esencia de Cádiz es su voz, es un grito de libertad… cuando en Cádiz se resiste a caer, hasta el último demonio sabe cantar, sabe rezar, en cada extremo está el secreto de tu esencia… que la esencia solo puede nacer, cuando se habla en gaditano… vamos a quitarnos las penas, penas penitas, por carnaval, con la esencia del carnaval”. Y en la boca le caiga ajín, iiiiin, de un quito piso una butaca, Juan.
“la salud solo es robarle tiempo a la muerte”
“Y sin que nunca me lo pidas, te doy mi pico por febrero… dale al pico Federico, dale al pico Serafín, que existen pobres y ricos con la mollera llena serrín… que los gaditanos son, pájaros y carpinteros”. Saluda, caja de herramientas en mano, ‘Los pájaros carpinteros’, carpinteros de ribera, rematando una barquilla para un tal Paco que por lo visto es de Conil. El Canijo fusionándose con Nene Cheza. Con alzheimer su madre-patria en el primer pasodoble, que va olvidándose “de su historia, su memoria y su dolor, del cabrón que le robó, cuarenta años de vida”. Y ahora, vota lo que vota. Y en primera persona, la siguiente letrilla emoshionaíta, con Antonio Pedro Serrano sobre las tablas, dirigiéndose a su hija…, “escúchame mujer, veinticinco años después, ahora soy yo el más frágil… si me late el corazón, es por ti y es por tu hermana… antes yo era el que enseñaba, y ahora de ti he aprendío qué importante es la salud… la salud solo es robarle a la muerte, robarle tiempo a la muerte”. Kilos de aplausos. ¡¡Estás hecho un pibito!!, vocea un anónimo… los pibitos de los botellones que tienen el pelito ajín lasio como Guti el del Madrí ¿vale Canijo? Juan y su memory, 512k. Blanqueamiento anal y ojos en blanco. Podemos vivir sin darle cancha a esa tanda de cupleses… A ver si me sale novia, vamos a tocar madera, yo quiero una pajari tari tari tarita carpinteraaaa. El metacarnaval envuelve ese popu madera-de-roble…, “el concurso es una barca que debemos reparar y sacarla de esta charca pa que vuelva a navegar… hazme caso, y por lo menos, respetemos las medidas… ego, yo navego yo navego yo navego, egooo… me mandaron para el cajón pero aún no han podío hacer de mi leña un árbol caído…”. Hasta el colofón esdrújulo…, “por eso somos, pájaros y carpinteros”. Que sí, se merecen una buena zambullá, verá tú.
“¿qué hemos subío sin red?”
El ascenso al Everest se complica en el nuevo pase de ‘¡Que no vengan!’, el cuarteto del Gago. Perdidos en la gélida cima y encontrando cadáveres congelados, momento de acordarse de las cunetas olvidadas en EspÁña y “a Franco lo han blanqueado más que a Michael Jackson”. Y cuando no hay esperanza, una oda a la montaña de despedida, “oda y adió”. Frustrada la coronación del pico, toca bajar. Una parodia regada de crítica y denuncia social, esa que escuece a la fachosfera, más que de humor pamplinoso. Que un cuarteto también se puede meter en charcos. ¡No te venga arriba! Dos cuplés, dos protagonistas: el Morante, “no distingo al torero del pedazo puto facha”; y el emérito ladrón, “no distingo al monarca del pedazo puto facha”. ¿Abascal, por qué te vas, no te han gustao los cuplés?, jejeje. De popurrí, un surtidito con golpes a los viajes lowcost, al turismo de masas y al problemón de la vivienda, que cuando uno vuelve quiere descansar en su sofá…, “que aunque Cádiz sea la taza de plata, no paga tasa ningún turista, ponte ya en la cola del Manteca… ¡¡que no vengan!!… no saben comportarse, no como los gaditanos, que cuando viajamos, somos diferentes, y todo les gusta, pero Cádiz es más bonito, respeta la cultura de la zona, por eso entra en los templos en tirantes y en calzonas…”. Las verdades del alpinista. “Se rompió el Everest de tanto usarlo, de tanto abrir los brazos sin medida, por ambicioso, por solo ver en él fama y dinero, me alimenté de ti por mucho tiempo, te devoramos vivo por completo, el final se acerca si no hay respeto… se rompió el carnaval, por no cuidarlo”. Con advertencia en el chimpón. Everest Everest, Everest tesquiero. ¡Súmate a la conga, Juan!
“aunque solo fue una vez, corazón, esa noche ya me mataste”
Aquí, aquí, aquí no hay quien viva, aquí no. Por no pagar el Ocaso enterraron a la chiri del Molina y el Melli sin la caja…, “de mármol, la tengo de mármol, yo te aconsejo que disfrutes y que la tengas de mármol, que también te vas a morir… que comience la función, la defunción”. Fuera lápidas, que ya muere por el Mancomunado ‘Los que la tienen de mármol’. Pasodoble teñido de oración para denunciar los abusos en el seno de la Iglesia…, “sus manos fueron las ofensas que mancharon mi inocencia… solo he venido pa que sepas mi tormento y las secuelas que me han quedao… esa infancia y esta vida no me la devuelve un dios, ni un padre nuestro”. Y huyendo del amor-maltratador al primer aviso…, “que el primer golpe que se pega es la línea que separa el cariño de la amenaza… no digas más que perdiste el juicio, perdiste mi respeto… el miedo llegó para quedarse… aunque solo fue una vez, corazón, esa noche ya me mataste”. Qué alegría de pasodobles, picha. Y cupletinas, de cuatro en cuatro, con más efectismo que gracia real incondicionada…, “nosotros donaremos todos los nichos pal que los quiera, yo he visto pisos en Cádiz con menos metros y con más gente…, queeee cuando viene mi abuela se le va el chocho pa la nevera”. Sí, el frigo está colmado de imanes y se ha colocado un pircing ahí. ¿Tanterao? A mí no traerme flores, lo puse en mi testamento, a mi traerme un puchero, que un puchero levanta a un muerto. “Estamos muriendo por encima de nuestras posibilidades”, remarca ese pupurrí tumbao cuando está pa ti, está pa ti…, “aquí te sacamos del hoyo, y si te enterramos es de papelillos, aquí somos tos amigos y si hay que llorar contigo, aquí está tu chirigota”. Tuya, Juan, tuya.
“si fuera de mama, estaría esperando a que lo llamara”
Y a mí no me compra nadie… Eso huele a Bienvenido, bienvenido…, “le advierto a su excelencia, que no queda paciencia, que los que ya han perdido su salud, no le temen a la muerte… aquí dentro hay un dolor que no le duele… que le ha robado la salud al pueblo malherido… todo es un desastre, todo es un desastre, atraco a mano armada bananero, negocio disfrazado de cordero, todo es un desastreeeee”. Colocado el gotero de ‘DSAS3’, en vena. Aliento fraternal viajero a Grazalema y al resto de poblaciones gaditanas glú glú glú…, “aquel autobús desgastado, maltrecho y ajado, con rumbo a la gloria, con parada en mil pueblos, la mochila a reventar… por supuesto la guitarra, iba como polizón, su presencia aseguraba que nunca faltaba ninguna canción… un trocito de la vida, de cada uno de nosotros, que ahora solo piensa en ti y que puedas salir del dolor poco a poco… tiraremos de tu carro hasta que salga del barro cada pueblo de la Sierra”. Solidaridad en verso. Y segundo letrón a la salud mental, dolorosa…, “silencio en la cama, en la escuela, en la casa, en la calle, en la noche y el día, en palabras vacías, como un sucio mandamiento… tan volátil como el aire, nadie le toca la piel, nadie le huele la sangre, y nadie le pregunta jamás el porqué… el invisible ruido, que vive escondido como una tormenta negra de dolor, en la mente del que callay que empuja las paredes del silencio, hasta que un día se revienta la muralla… y el ruido se vuelve ensordecedor, en la voz del vecindario, en la ambulancia que llega, y en la esquela del diario… mientras que sea un estigma la salud mental, la terapia vital para ordenar el pensamiento, sufriremos el castigo de no callar al ruido, cuando griten los silencios”. Vaya bastinazo de cuplés, niño. “Aunque me haya leído el premio Planeta, yo no he sentido lo de Martínez Ares… ajú Sonsole, todos nos equivocamos, y aunque seáis madrileños, eso de errar es humano, pero nadie se equivoca pa dar por culo y venir en verano”, jajaja. Y el segundo, con pullazo gordo…, “todo el mundo conoce a Juanma Moreno, el escritor de moda en Andalucía… él llama al Yuyu, el Yuyu acude, cuando siente la llamada, será porque va de papa, por eso Juanma lo llama, porque si fuera de mama, estaría esperando a que lo llamara”. Pum. Que lo que robó su mafia, se lo gaste usted en farmacia, y en medicamento torotorototro medi, medicamento. ¡Jesús!, ¿cuándo me vas a poner la sonda?, implora un vecino del gallinero. “La salud, ¿un derecho?, aquí todo tiene un precio, el que quiera salud, que la pague… el que tenga dinero se salva, y el que no, que se muera… no ha nacido el cacique, que nos pueda arrodillar, somos una marea todopoderosa e invencible, invencible… gracias a la vida por los sueños y el amor, por dejar que exprima hasta su última gota, con salud”. Popurrinaso, en forma y fondo, en fondo y forma. Bienvenido-compromiso ya no te saca una comparsa, juega a otra cosa. Vicks vaporub, ¡¡viva!!
“que te digan bro en vez de hermano”
¡¡Sileeeencio!! Montada la balconada, listas las torrijas, sin gluten, paseíllo de penitentes, pestaso a martes santo…, todo en orden: “no hago balconing, yo canto a mi pueblo, yo hago Ramoning”. En modo saetero la chirigota del Bizcocho, ‘Ssshhhhh!!!’. ¡Y quien no diga ole, que se ahogue con el incienso de los cohones!, jajaja. Consejo de entrada, que hay que modernizarse que el público se aburre con los pasos…, “hermandades, que en la semana santa ya notan que no van a ver al Cristo, van a ver a la banda… que te digan bro en vez de hermano… y que las marchas las hagan por reguetón, y que el Tomate a cada hermandad le haga la coreografía… y el problema ya es real, que no se cabe en los Caños”. Bien rematao, con olor a camping luz, camping gas. Y con su pulla gorda el segundo…, “a Maduro, llevaron prisionero, con los ojos tapao como en una despedía de soltero… al que en realidad se tiene que llevar Donald Trump es de Andalucia a Juanma Moreno… que la sanidad en mi tierra nos la tomamos a pecho… venga, mama, esa palabra tú estarás harto escucharla, aplícatelo ya, y te vas pronto a mamarla”. ¡Esto es Cádi, y aquí hay que mamar!, se anima un sector de anfiteatro. “Si un grupo dice, última gira, le quedan quince años… se llama síndrome de Bustelo… y van a juntarse dentro de poco, el rey emérito y el hermano”, pum. Primer cuplé, contundente. Y el otro, al ¿pregonero?…, “eres grande, todos estamos de acuerdo, por eso este año yo el pregón de semana santa no me lo pierdo”. Cuando llega carnavales, Cadi llena de sevillanos, cuando llega semana santa, Sevilla llena de gaditanos… ay qué cruz, qué daño ha hecho canalsú. La guasa toma un popu capillita con chorradas a pelú…, “ay ay ay ay, que cuando llega febrero, ay ay ay ay, no me quiero recoger, ay ay ay ay, porque por Cádiz yo muero, ay ay ay ay, y resucito otra vez… y lo mismo que salgo, me voy como un paso, y salgo otra vez”. ¡¡Saranganga, arrecógete!! Ahí se ha quedao Juan en bucle, miarma.
“a ver quién tiene cohones de cerrar astilleros”
Y echando el freno de mano a la función, y a las semifinales, el Manolito Manolito, Cornejo con su comparsita moralina ‘Los invisibles’…, “vivo preso de está cárcel que solo imponen tus ojos, soy una foto sin revelar, el que ama de otra manera y sueña con no esconderse, soy como mi tierra, la esclava, la olvidada, la pieza del puzle que nunca pudiste encajar… y me he vestío de carnaval para dejar de ser un fantasma…”. Buhhh. Cuatro tres dos uno cero, a ver quién tiene cohones aquí de cerrar Astilleros. Rescatando el estribillo de ‘Los astronautas españoles’, el primer pasodoble apela a esas coplas de la infancia de hace treinta años para apelar a una lucha obrera que hoy día sigue siendo necesaria…, “dicen que el carnaval bueno siempre fue la voz del pueblo, y aquí siguen los acordes de nuevas generaciones defendiendo el pan de casa…”. “Que entra una madre, que entra una madre”, apostilla el otro pasodoble que cita a una madre soltera-leona al juzgado, que un padre ausente ahora quiere ver a su hija, “ahora le exige derechos, ahora que ha pasado el tiempo…”. Bueeeno. En la tandita de cupleses, invisibles, nos están invadiendo los gimnasios, “y yo solo tengo un chándal que me lo pongo pa bajar la basura”; y los madrileños barajando también llevarse el carnaval, “lo único que es de Cádiz que vais a llevarse, es un caraho de la Caleta”. Con finura. Que mientras tú ni me miras, yo sueño con carnavales pa volverte a ver. El popu abre-los-ojos, con gusto aleccionador…, “antes de juzgarme, mírate… lucha por to lo invisible antes que sea inexistente, que en Cádiz hay cosas que no se ven, pero en el alma se sienten… y si alguna vez sentiste, como yo ser invisible, aún puedes cambiar el mundo, solo tienes que saber mirar en lo más profundo…”. Como Juan mire pa dentro, se duerme, aviso.
Las 00.51 horas. Baja el telón. Suben las pulsaciones. Ya está to el pescao vendío. Ahí ahí, tirando de tópicos fresquitos, prima. Ahora en un ratito eterno el jurado, sieso, dictará tú pasa, tú no pasa, pero eso es ya otra historia (y vaya tela el desenlace). Juan, corea conmigo: el final, del veranooo, llegóooo, y tú partiráaas. Deja aparcado el libro de las frases célebres y pincha tu Spotify, a ver cómo te meneas cuando naide te ve: “Pero apetece estar un rato más contigo, lo que pase en el futuro ahora no puede lastimar…”, canta Detergente Líquido en ‘El acuerdo’. De acuerdo. ¡¡Mañana se descansa!! Dany Rodway
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