CRÓNICA JORNADA 20. Un Dépor que arrastraba una racha de tres derrotas consecutivas recibía en la noche del domingo pre-cabalgatas en Riazor a un Cádiz que acumulaba dos victorias seguidas por primera vez en toda esta primera vuelta que empieza a consumirse. Un estreno de 2026 exigente para coruñeses y gaditanos, y apetecible a priori para los aficionados de las ciudades hermanadas.
“Terminamos bien diciembre y estamos logrando cierta regularidad. En una competición tan larga hay altibajos, pero es importante que no haya mucha diferencia entre los picos altos y bajos”, reflexionaba Gaizka Garitano en la previa, en la que glosó el potencial del rival: “es un favorito claro. Es de los partidos más difíciles de la temporada. Intentaremos hacerles daño en ataque y frenar a sus jugadores clave, que no se sientan cómodos”.
El primer once amarillo del año no varió mucho con respecto a los últimos de 2025, manteniendo el 4-4-2 como esquema, y Dawda y García Pascual compartiendo ataque. En defensa, el canterano Juan Díaz (por Iza, con cinco amarillas), Climent, Jorge More e Iker Recio; por delante, Diakité y Ortuño; y en los extremos, Brian Ocampo (con el brazalete de capitán) y De la Rosa. De inicio, de los dos fichajes invernales confirmados, el jerezano Antoñito Cordero y el argentino Jero Dómina, solo el primero pudo entrar en la convocatoria.
No empezó nada bien el choque para los gaditanos: prácticamente en el primer acercamiento local, en el minuto 6, la pelota se colaba en la portería de Víctor Aznar a raíz del lanzamiento de David Mella, demasiado liberado, que impactaba en el cuerpo de More y desviaba la trayectoria.
El marcador a favor animó todavía más a los blanquiazules, más que cómodos frente a un Cádiz que no se encontraba en el verde, ni atrás ni delante. Y hasta el minuto 17 no asustó algo al Deportivo en una acción rápida con más peligro teórico que real, y un posterior disparo desviado del extremo onubense.
La tímida reacción de los hombres de Garitano sí daba frutos en una jugada de estrategia, en el 22. Un saque de falta de Ortuño a De la Rosa, que asistía al área por la derecha, y Jorge More la recibía centrado para acertar con su lanzamiento, y hacer el empate.
Sin embargo, ese 1-1 fue un espejismo, no duró ni tres minutos. El Dépor volvía a tirar de intensidad, a merodear el campo ante un Cádiz reculando, Villares probaba desde lejos, y de nuevo la pelota golpeaba en Jorge More para despistar a Aznar y subir el segundo gol gallego. Incluso el 3-1 pudo llegar en el minuto 37, en un córner, con Loureiro rematando solo en el segundo palo, y el meta brasileño salvando los muebles.
Y TABATADZE HIZO DE LAS SUYAS
El segundo tiempo comenzaba con el partido más equilibrado y el debut de Antoñito Cordero, que en el minuto 51 sustituía a un Ocampo desconectado y desdibujado, recordando a sus tiempos más tristes. En la siguiente acción, García Pascual no llegaba por milímetros a empalar una gran asistencia de Juan Díaz.
Y aunque los amarillos parecían tener ahora más balón y presionar más arriba, en casi cada arreón coruñés se sentía el peligro que no se respiraba cuando atacaba el Cádiz, como el trallazo de Stoichkov en el 58, bien repelido por Víctor Aznar. Diez después, se trabajaba Álvaro García Pascual un disparo, desviado.
Tocaban más cambios por parte del técnico vasco buscando refresco e ideas, por partida triple: se retiraban Ortuño, De la Rosa y Dawda, y entraban Álex Fernández, Tabatadze y Roger Martí. Y el pelirrojo disparaba desde muy lejos, por probar.
El Deportivo comenzaba a enfriar el partido, buscando que no pasara ya nada, hasta que en un robo de pelota, García Pascual veía al georgiano por la izquierda, este se enfrentaba al defensor, se la colocaba y pum, zurdazo marca de la casa para igualar el marcador en el 85, en prácticamente su primera intervención. Esta vez, el efecto revulsivo de Iuri funcionó.
Se decretaron hasta cuatro minutos de descuento, pero los locales ya no pudieron reaccionar. Y tras el parón navideño, un punto para el saco de cada bando. Descontento entre los aficionados gallegos y cierto consuelo entre los cadistas, satisfechos con el empatito resultón y la pelea, pero inquietos con el juego ofensivo pescaítoenblanco de los suyos. Nada nuevo, las mismas sensaciones encontradas de 2025 en 2026. DIARIO Bahía de Cádiz
















