DÍA 3 (3ª CLASIFICATORIA)
Y es que yoooo, amo a la vida y amo el amoooor, soy un truhan, soy un señoooor, algo bohemio y soñadoooOoor… ¡¡Te quiere ir pa Miami, guarrón!! Sí sí, tú, Hulio. Al finaaaal, las obras quedan, las gentes se van, otros que vienen las continuarán, la vida sigue igual. Igual de heteropatriarcal, machista y elitista. Asín nos hemos desayunado este martes trece, horas antes de que los focos alumbrarán la tercera sesión de las preliminares del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2026). Ni una, ni dos…
Tres: el tedioso capítulo tres del presente certamen de coplas, con hasta ocho agrupaciones, deja dos tramas muy potables, las desarrolladas por las chirigotas ‘Nos hemos venío arriba’, de Écija, que pasa del ascensor a un torreón sin decepcionar; y ‘Seguimos cayendo mal’, de Diego Letrán, que supera el desacierto rumano subiéndose a un avión y estrellándose, pero esta vez sí, conectando con el Falla. El resto, paja de relleno imprescindible para dar sentido a la fase clasificatoria.
Juan, este verano nos vamos de vacaciones románticas a Irán. Punto. No hay más chiste, porque lo que el imperialismo yanqui y los sionistas genocidas quieren hacer ahora con los iraníes, también, no tiene gracia. Hala, con permiso del Benavides, tira de la palanca, Maripili y dispara este cronicón con los pies mojados. Y el bolsillo vacío. Anúnciate, ome. Razón, aquí.
‘Dame veneno’, que quiero morir…
Las 20.06 horas. Arriba telón. Abre su jornada laboral esta fábrica del veneno del carnavá. Ficha a la entrada. Se presenta el coro de Huelva ‘Dame veneno’. Rafael Adamuz firma la letra y la música tiene detrás a Manuel Alvarado y a Antonio Rodríguez. Una industria con cuatro patas: el tipo, la música, las letras y las musas. El de recursos humanos tiene que estar reliao. Un tango sin miedo al martes trece y demás supersticiones, “no entiendo de mala suerte, yo tan sólo digo de frente, bendita suerte de estar aquí”. Ajá. El siguiente se acuerda de los sordos carnavaleros, reclamando intérpretes de signos en el escenario, que también tienen derecho a zamparse las perlitas de las preliminares. Con parte de la interpretación en lengua de signos, para que sintamos lo que sienten ellos. Empatía, Juan. Exceso de pellejo en un cuplé; y soñando con el Luis Rivero, en el otro. Vaya. “Traigo el veneno, que saco al llegar febrero, como un sorbito, que esta es la esencia del carnaval”. Explotación infantil y el rato del bocadillo no faltan en ese popurrí que se edifica, sorpresa, a partir de esos cuatro departamentos de esta cadena de montaje febreril. Y la mejor musa es ser “tú mismoooo”. Con promoción del veneno, en el chipúm. Agradable monotonía.
‘Los del escondite’, redundantes
“Escondío en mi escondite” saluda con plumeros ‘Los del escondite’, comparsita de Cádi renegando del carnavá presente, “sin esencia, sin alma ni genialidad…”. Y jarto de rollazos, se han montado su rincón donde disfrutar ese “carnaval como el de toda la vida” que añoran. Es el concepto, Juan. Javier González Vázquez firma la autoría. Concepto en el que se insiste en el primer pasodoble, añadiendo el piropillo a Cádi, “Tacita mía, con esa alegría que desde pequeño tú me enseñaste”. Y avanza el metacarnaval en la siguiente letrilla, quejosa con quienes, dicen, quieren moldear el Falla…, “este concurso no tiene dueño, no requiere de opiniones peseteras, que en este tangai lo primero es Cádi, y sino coge manta y carretera”. “Aquí, pégame un mamazo”: propuesta de cartel para Cortadura, al estilo de los que animan a besarse en rincones de algunos pueblos. Por ahí anda un cupletillo. El otro enseña a contar al narco-Feijóo. “Porque si te escondes fuera, seguramente no es pa ná bueno”. Invitan a quienes compartan su alergia al hoy a refugiarse en su boquete de ayer y brindar allí “por el viejo carnaval… para soñar con que vuelva, el carnaval de verdad, como el de toda la vida”. Añorando algo que muy posible ni han vivido en sus carnes. Escuchable popurrí pero reiterativo nivel pro. Ocho minutos dándole vueltas a la rotonda en la que entraron en la presentación.
‘Nos hemos venío arriba’, por la escalera
Con el Falla pitoso e intrigao, esperando otro ascensor, segunda parte. Se hace la luz, y la comparsa de Écija saluda trompetera y caballeresca desde lo alto de un torreón, de guardia, y sin asegurar. Defendiendo este castillo, cerraíto con pestiño, con una cordial presentación. ‘Nos hemos venío arriba’, con la autoría de los hermanos Castro, Juan Francisco y David. Y reminiscencias bizcocheras. De entrada, partiéndose la armadura por Cádi… “y te entrego el pasodoble pa jurarte pleitesía”. Para seguir arrodillao ante el pregonero…, “carnavalero y ateo por obra de dios”. Su amiga Aroa y su vecina Amparo, protagonistas de los cupleses: una barbacoa vegana… “y nos multó la guardia civil por quemar rastrojos”; y una declaración de la renta con dos “folladores”, jejejej. “Cuando llegan carnavales y cantáis nuestro estribillo, se nos ponen los pezones, como timbres de castillo”. El popu entipado y pamplinoso va encadenando cuartetas cortitas, buscando golpe y golpe tras golpe, alguno más celebrados que otros, y “que alguien vaya a buscar a la leprosa y le lleve sus cosas”. Y claro, ganan la batalla pero la pierden si bajo las murallas se asoma Cádi, en el remate. Tienen un nosequé que no te pueden caer mal, Juan. Lo que les falta de maldad lo compensan con haber caído de pie. Pero por si acaso, baja por la escalera.
‘Los que escriben en la arena’, que viene la ola
Un rato a la playa, en enero y lloviznando. “Los que escriben en la arena son los que renacen cada febrero, los que se ponen su disfraz solo pa decirte tesquiero, los que cada carnaval volverán a recordar que todo no lo borra el maaaaaAAaAAar”. ¿Te queda claro, Juan? Ya pisa las tablas ‘Los que escriben en la arena’, comparsa descalza de Huelva en modo economía azul, pero gris oscuro casi negro, con letra y música de los hermanos Giraldo Bueno, Alberto e Iván. De la cama al balcón transcurre un pasodoble, y la existencia de una anciana a la que ya solo le mueven sus recuerdos. El nieto está a punto de jubilarse ya, ¿no? “Que no es un lujo, que es necesidad”, implora la otra letra abordando el problema de la vivienda. La suegra. Un cuplé a la suegra, Juan. Han cantado bingo. “Mira, viene la ola del carnaval… arróllame, no tengo miedo a naufragar, yo me dejaré llevar, las olas del mar”. Hamas e Israel porfían en una de las cuartetas del popu, “estado terrorista, estado opresor”. Que me lleve la mar, mare. Qué alegría de carnavá, Juan. Tráeme un cubito con agua, que me quite la arena de los pies.
‘Seguimos cayendo mal’, ¿ooooohh? ¡¡Aaaahhhh!!
“Esto sí que es besar el suelo, y no lo que hace el Papa”. Cae pa abajo la comparsa de Diego Letrán, ‘Seguimos cayendo mal’. Avión en caída libre, con su pasaje un pelín acongojado. Por ahí anda el asunto. Se están poniendo de moda las agrupaciones fusionadas con el atrezzo, no digo ná. Con la autoría del propio Letrán junto a Enrique Parodi y Luismi Rossi. Con “los mismos pasajeros pero distinta la canción”, un primer pasodoble de medida para hacer autocrítica. Y una segunda letra de tú a tú con esa juventud que añora la EspáÑa en blanco y negro que le vende la propaganda ultraderechista y sus bulos: “pregúntale a los muertos de las cunetas si se vivía mejor con Franco”. Eso ha generado turbulencias en el teatro. Las coge al vuelo. Toquesitos al exobispo y Antoñito Martín, en esa tanda de cuplés con estribillo coreable…, “el único que se alegra, es Juarmamoreno, de que me muera de esta manera, uno menos en la lista de espera”. Con la grada a favor, ese pupurrí se mantiene arriba, recurriendo a la bulla, a las mini cuartetas-chistes, y a las pullitas intracarnavaleras, “y que vengan a buscarme, que yo ya me habré estrellao”. “Siempre me llevaste volando, cada vez que vine con mi chirigota”, para el hastaluegolucas. Que terminará respirando con la nuca. Dicen. Juan no se quita el cinturón. ¿Eso es bueno o malo?
‘Con la primera risa’, por nunca jamás
Qué peshá de gente, prima. Con el Falla todavía impactado con el accidente aéreo insospechado, sobrevuela ya el teatro ‘Con la primera risa’, comparsa local con letra, música y dirección de la agrupación. A quince manos, a quince voces. Se les ha quedado grabado eso de mantener el distanciamiento físico de tiempos del Covid. “Cuando nace un gaditano en los brazos de su mare, lo bautizan las mojarras, el levante y el poniente… y de su primera risa, nace un hada gaditana que hará realidad sus sueños”: la paranonia que se rescata de la presentación. Amor fraternal, para empezar: “que yo crecí con el mejor de los regalos, que es tenerte como hermanoooo”. Y una letrilla ojanosa con la Tamara Beardo, “siempre serás mi maestra”. Carapapa, agricultura, Pastrana, culo y coño. Une los puntos y te salen dos cuplés choníos. “Ay Cádi de mi alma, que tan sólo tu sonrisa a mí me hace renacer”. El pupurrí random-despropósito termina de confirmar los poderes mágicos de estas hadas. Está cayendo un chaparrón ahora, que no vea. Quieto ahí, Juan, que te mojas.
‘Yo con esto no puedo’, yo tampoco
Chirigota abalconada, y travestida, para alcanzar la medianoche. Charis-cayetanas-malages asomadas a la vida, la vida de los demás. Con bailecitos y coreografías se va desarrollando ese holaquéhay, con final abrupto, e interés a devolver. Momento ‘Yo con esto no puedo’, chirigota sevillana de Mairena del Aljarafe. Constancio Pérez, Sergio Toro, Alejandro Morales y Manuel Orquin comparten la autoría. El Selu, nuestro Selu, se lleva una letrilla homenaje, aunque no se ha morido ni ná, con sarcasmo previsible desde Trebujena. Se piden ser sus herederos, aro. En el segundo pasodoble se quitan las gafas de pega que se ve que viene drama. Dicho y hecho. El Trump también va a invadir Cádi, jí, pa llevarse a la Petróleo. “Chari, por qué no te va al caraho”. Juan tiene que tender una lavadora de calzoncillos, y mira cómo está el tiempo.
‘La moda de Cádiz’, ¿las barbitas?
Y taponando la función, con eco en el teatro, comparsita gaditana con tipo estándar y letra, música y dirección de José Antonio Barrios Sánchez: ‘La moda de Cádiz’. Con la freidora puesta, bolsas de basura de ambientación y un fanático en patiobutaca que empieza a tocar los cataplines, sobre todo a la parienta. “De Cádiz no queda ná… bienvenidos a la moda, aaaahh”. No, estos chavales ¿costureros? tampoco están contentos con el carnavá como moda, desvirtuado por el que viene de fuera pero también por el que paga el IBI aquí. El repertorio está escrito de tal manera que se hace durillo de seguir y digerir. Va soltando frases a pelú. Cuesta cuesta. La hipocresía del carnavá parece centrar el primer pasodoble con su meme entre los versos. Y el problemón de la vivienda se sospecha en el segundo, “para que un guiri se duerma en mi cama”. Juan oye pero no escucha. Un Samsung doblao, hamburguesas, el Pellejo… qué megamix para los cuplés. “Que la modita de Cádiz ya es pasajera, ya es pasajera”. La resignación embarga ese popurrí-roca, dando Cádi y su fiesta por perdida y entregada al turista, “un sitio bonito para visitarlo, y que pal gaditano no quede nada, no quede nada… Cádiz lo siento, por hacerte mona, un escaparate de carnavales pa el universo”. ¿Les perdonamos? ¡¡Ole las buenas intenciones!!, vocea su fan number one. Nada más que añadir. Salvo esos papelillos, con efecto retardado.
La 01.13 horas. Baja el telón. Podría haber sido todavía peor. Fíjate que la Cultural Leonesa casi elimina al Athletic Club en Copa, y hasta ¡¡ha marcado Sobrino!! Juan se ha quedado sin palabras, y sin leche para el café. Anda, saca el libro de frases célebres y pon un colofón decente a este cronicón sin lactosa: “La perfección se alcanza no cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar”, dicen que dijo Antoine de Saint-Exupéry, aviador y escritor francés. Ni añado ni quito. Dany Rodway
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