CRÓNICA JORNADA 32. Tras la debacle ante el Málaga, el Cádiz afronta tres partidos clave en plena Semana Santa (¿penitencia o resurrección?), comenzando por la visita de este sábado a una AD Ceuta con muchas bajas, en horario antifútbol en mitad del almuerzo.
Los amarillos pisaban el feudo de la ciudad hermana norteafricana dicen que barajando la repesca de Lucas Pérez para la delantera (con 37 años de edad y meses de inactividad), y todavía coleando ese video de Ontiveros y otro par de jugadores en una discoteca tras el último bochorno, para exasperar todavía más al aficionado que aún no se ha aburrido de este Cádiz y lo que le rodea.
“Tenemos que pasar página. No queremos pensar más en negativo. Hemos analizado y corregido, hay que pensar en positivo. Hemos reseteado y estamos frescos de nuevo”, se autoconvencía en la previa Sergio González, aseverando que “la plantilla tiene ilusión. No es cómo te caes sino cómo te levantas”.
Los gaditanos salían de inicio al Alfonso Murube con David Gil, bajo palos; Iza, Sergio Arribas, Kovacevic e Iker Recio, en defensa; Ortuño y Joaquín González, en el centro del campo; De la Rosa y Yussi Diarra en los extremos; y arriba, Dawda y García Pascual. Sí, Suso en el banquillo.
Y no se habían consumido ni tres minutos, y el Ceuta generaba con relativa facilidad su primera acción de peligro. E insistía en el 10, con un cabezazo alto de Aisar tras no atajar bien la pelota Gil. En la réplica, De la Rosa ponía en cierto aprieto por primera vez a los de casa, confiados, frescos y alegres a la hora de atacar pero con dudas al defender.
Hasta que en el minuto 20, en el enésimo regalo amarillo, Marcos no se lo pensaba y encontrándose el balón en sus pies al borde del área, no fallaba el 1-0, esperable palpando los ritmos de unos y de otros.
Con la losa del gol, los hombres de Sergio lo único que mostraron es mucho miedo a volver a perder, e impotencia y resignación al verse un partido más superado por el rival. Pesadez en las piernas y en la cabeza. Y pese a esa sensación palpable de derrota anticipada, Álvaro García Pascual la estrellaba al larguero rematando una falta lateral, en el 38. Ocasión que animó mínimamente las intentonas visitantes hasta el descanso.
LA VIDA SIGUE IGUAL…
Ya en la segunda mitad, sin apenas cambios en el planteamiento de unos y de otros, Dawda estaba a punto de empatar en el 49, pero la jugada era anulada además por fuera de juego de García Pascual. Y no pasó mucho más hasta que en el minuto 65, en otra concesión cadista, le robaban la pelota a Suso (ya en el verde por De la Rosa), y Bojan Kovacevic se la metía en propia puerta. O bien marcaba Marcos Fernández. Lo único cierto es el 2-0.
Para el resto del encuentro, el técnico catalán meneaba el banquillo recurriendo a Álex Fernández, Antoñito, Kouamé y Roger Martí, por Ortuño, Diarra, Joaquín y García Pascual.
Con el extremo gaditano presente, el Cádiz en la teoría quiso irse arriba ante un Ceuta más difuminado, y en el 77 Roger marcaba el 2-1 a ¿pase? de Álex. Cinco minutos después, Konrad perdonaba la sentencia para los hombres de José Juan Romero.
Y se decretaron hasta seis de tiempo extra, para nada, ni un amago de inquietar al guardameta ceutí. Las caras de los jugadores tras otro chasco, dicen todo y más de un Cádiz que con el rescatado Sergio es igual de insulso e indolente que en la era Garitano. Y no se le ve fondo a este pozo de amargura. Bueno, sí, Segunda B.
“Nuestras cabezas no están centradas en jugar al fútbol, estamos atenazados, pequeños, encogidos, no estamos compitiendo como debemos. A nivel mental estamos en un momento preocupante, tenemos que recuperar la confianza”, reflexionaba el entrenador cadista tras el partido, ya en la sobremesa, insistiendo en que “tenemos que reaccionar ya”. DIARIO Bahía de Cádiz












