DÍA 25 (1ª SEMIFINAL)
De Leonardo a Marta, y tiro porque me toca, con las botas de agua puestas y el paraguas más castigao que el frenillo. Y por tocar, tocan ya las semifinales del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2026). Sin Fran Quintana… ni Jesús Monje. No te lo perdonaré jamás, Carmena. Qué poquito va quedando, Cádi.
Un domingo, con el Cádiz sumando su cuarta derrota consecutiva, pero un Falla victorioso con una sesión completita, con los ocho grupos dándolo todo: los coros de Julio Pardo y el de Chiclana, el cuarteto crucificao, las chirigotas de los Pibes, de Santa María y de los Hawking, y las comparsas del Jona y de Marta Ortiz.
Y este lunes, huelga en el sector ferroviario, bieeeennn. Con lo que le gusta a Juan un chacachá del tren, qué gusto da viajar cuando se va en express. Ya. Con permiso del Benavides, Maripili, tira de la palanca y que evolucione este cronicón cual Pokemon nivel treinta. Pero darle un besito al Yuntamiento de Cádi, que se pone celoso: razón, aquí.
“que en este país somos tres millones de idiotas”
Las 20.03 horas. Arriba telón. Todos a la barricada apurpurinada de Julio Pardo, hijo. “Que esto iba a reventar, y por fin ha reventao… y ahora mandamos nosotros, van a oírnos por cohones… que este año no hay concurso porque empieza la lucha carnavalera, de Comisiones Copleras, ¡¡únete!!”. Con una mijita más de potencia, todavía, ‘El sindicato’ ya lanza sus proclamas, firmadas por Rivas y El Canijo, qué parejita. Que tengan respeto al que se atreve a buscarse la vida, ruega el primer tango con ese autónomo quejica que se piensa que sus cuotas van para pagar putas y coca, ejem…, “no soy rico, soy un obrero… to mi vida currando como un idiota, pa acabar condenao por bancarrota… me clavan otra subida, impuestos y el puto IVA, que me estás quitando la vida… no piensan que esto puede explotar, que en este país somos tres millones de idiotas…”. Se ve que todavía no tienen mu claro cómo funciona el Impuesto sobre el Valor Añadido, prima. Y en la segunda letrilla, es el crío el que se pone reivindicativo antes sus papás…, “no vestirnos de niños pijos, y más tiempos con vuestros hijos… no todo es el trabajo, necesitan más cariño estos renacuajos… adulto, que mi infancia se va… no nos deis un móvil pa echar el rato… si no cumples este contrato, cuando crezcas quizá merezcas el mismo trato”. Firma firma… pero si tú no tienes ni una tortuga adoptá, Juan. Cuplés, en servicios mínimos: el emérito ladrón, caliente como una tragaperras; y las cenizas de la cuñada, adiós con una levantera. Emmm. Se agradece el laconismo. Y que al sindicato nunca le falten los langostinos. De Sanlúcar. El popu se zambulle en metacarnaval-metaconcurso, pullitas internas y añoranzas del ayer: “to el mundo pide cambio y da lecciones de moral, pero busca beneficios pa él ná más, que si no estamos unidos se nos muere el carnaval… perdóname si yo también te he pervertido, mi Falla… aficionao, firma este trato, con el sindicatoooo”. Suena de categoría, te seduce, Tron mediante, pero el poso que te deja es más de lo mismo. Juan, to exigente. Juan, con el sindicalismo alternativo, forever.
“señores, ha dicho Sonsoles que ya ha escampao”
“Que yo creo que el maremoto está llegando poco a poco… señores, ha dicho Sonsoles que ya ha escampao”, jajaja. “Y como la Caleta es nuestra, venimos a reivindicar, que no tiren más cenizas que el puente Canal parece la ciudad del cementerio”. Saluda fresquita fresquita ‘Los hombres de Paco’, la chirigota de los Pibes, a la sombra de Paco Alba, of course. Muuu bueno el primer apunte…, “la independencia va a llegarle a Catalunya antes que a ti… joven, escucha el consejo, afíliate a un partido… sé inteligente y deja esa obsesión por ser alguien honrao”. Porque eso de estudiar tres carreras para acabar en el Burguerking… se masca la resignación generacional, Juan. “Qué sería de los chivatos, si no existieran los sindicatos… que ladra mucho y no hace ná… falso, eres tan falso, que del fracaso te vas lucrando…”, le canta la segunda letrilla reglamentaria al sindicalista-perro más cercano a los jefes que a los que dice representar, al que le desean que se atragante con una gamba, “y que to el mundo ese día dijera, se ha ido el Judas de la clase obrera”. Empalme mañanero soñando con la extinción de la fachosfera; y ligando con una pureta desmontable, “buscando el punto G me pasé seis horas y lo había dejao en el cuartobaño”, jejeje. No están malotes los cuplés, no. “Ligar, ligo poco, pero me toco… po yo tengo un prime como la torre de preferencia… ¡¡Bruno, babeta!!, ven pa acá, te voy a enseñar a mariscar, es como especular, qué cobazo nos va a dar, Cádi estaba lleno mierda y contigo está iguá… que espantamos los males, cantando carnavales, que es mi mayor tesoro, y no sé cuánto vale… que eres Cádiz mi pasión”. Popurrinaso con su pocavergüen y gaditanismo, chi-qui-tín.
“que no se te ocurra bajar hasta que esté limpio el suelo”
Y tocó la crucifixión, rimaíta. Nuevo capítulo de ‘Crónica de una muerte más que anunciada’, el cuarteto evangelista sin-nombres…, “y si voy a morir, prefiero un infartito miocardio… desde que estás en la cruz, estás tú mu subidito…”. Con su ratito de charla con dios, en este pase interpretado por la Mirian del OndaCádi…, “a todo carnavalero le llega su Antonio Martín”, jejeje. Y la aparición de la madre, la María…, “el sistema patriarcal tiene… los siglos contados… me duele más a mí, que a ti… Jesús, la magdalena buena es la migaíta en café… picha, lo habéis clavado… ¡¡toca las palmas, Jesús!!”. Curiosa la parodia, conectando ya fácil con el Falla, que se conoce el potaje. A los cuplés: recomendando el soterramiento de la carrera oficial, asín “la procesión va por dentro”; y la virgen de la Palma y la Macarena retocada de palique. Bueeeno. La pechá de tontos que uno tiene que aguantar, en semana santa y en el carnavá, niña. Ya en el tema libre se cuela el palomo…, “y mientras José estaba trabajando, las tardes a mí se me pasaban volando… y aún hay gente que después de dos mil años, se sigue tragando que este fue obra del espíritu santo…”. Y se acerca el sacabó: “¿hijo mío, vas a palmar…?, no creo que me dé tiempo ir a Conil… y muero, porque no muero… sois mu pesaditos, con que en Gades hay que morir… ¿Llamo a Salud Responde?, cuando responda ese hombre, está jarto de resucitar”, jejeje. “Todo era broma, menos lo último que he dicho”. Lo del PP, Juan, lo del PP. Curradísima esta pasión carnavalera, blam blam. Labajo rima con dercaraho. Esa boca, niñooo.
“nos han cambiado nuestra identidad por cuatro pijos en el Manteca”
¡¡El Jonaaa!!! “Cádiz, aflójame las cuerdas… por tus coplas loco… déjame delirar por tus tequieros, dame la libertad que solo encuentro en carnaval… y en mi cabeza resuenan pasodobles y estribillos”. Plantado en las tablas ‘El manicomio’. Para empezar, enésima ración de chinorri callaíto sufriendo bullying…, “no sé si era diferente, o si era un niño corriente, solo sé que era mi hijo, no sé si intentaron ayudarle o nadie quiso… arrastrando la mochila de complejos… sin insultos ni golpes te dejan como un fantasma, te empujan al abismo del aislamiento, la soledad… se siguen quitando la vida por no soportar, la indiferencia y el rechazo”. Y echando de menos al gaditano-personaje en un pasodoble de consumo indoor…, “al igual que Capuchinos, Cádiz para sus vecinos siempre ha sido un manicomio… personajes con una historia con más achaque que patrimonio… sin título y carrera influyendo en mi gente más que Falla y Pemán… ay Cádiz que nos han cambiado nuestra identidad por cuatro pijos en el Manteca”. Si fueran solo cuatro… Follando poco, cenando mejor; y compartiendo casa con “un israelita”, que amedrenta al resto. Por ahí andan esos dos cuplés, inclasificables. “Ay carnaval, cuánto me quitas, cuánto me das… cuánto nos queda, el tiempo lo dirá”: es lo que te cae en el vaso si exprimes ese pupurrí escaso de pulpa. Ahí es donde están to las vitaminas, madre. Juan, ¡¡bebe!!, con cara estreñía.
“si quieres algo, ven y háblame”
Con eco-eco en el Falla, holaquéhay digno de peli de Disney de los noventa, ¿que no?, el de ‘La ciudad perfecta’, desde Chiclana fantaseando con una urbe-sociedad sin gobernantes, sin guerra ni dinero, con igualdad real, sin murallas ni viento de levante porculero…, “si tu mundo no te deja en paz, no te entiende, te molesta, ven conmigo, este es mi rincón junto al mar, es nuestra ciudad perfecta”. ¿Nos empadronamos, Juan? Ojanoso ese primer tango verdiblanco…, “si las bondades del mundo se reunieran en una ciudad perfecta, esa es Andalucía… y el día de fiesta grande, siempre el cuatro de diciembre… lo mejor de esta tierra es su gente… y si esta tierra que es mi patria ante el mundo tuviera un embajador, sin duda sería Manu Sánchez, andaluz universal”. Otra letra para el saco del pregonero. En la segunda se destaca un joven comportamiento ejemplar a raíz del fatídico accidente ferroviario de Adamuz…, “la educación de los hijos es una batalla, un arma tan poderosa, es abrir una ventana por la que se asoma… en estos tiempos que cargamos tantras veces contra nuestra juventud… esa batalla no está perdida, no está perdida”. Crucemos los dedos. Un cuplé, no, los dos, henchidos de pistachos y gomitas. ¿Y los anacardos? Y se brinda, por su puesto, con un vino de Chiclana. Esta ciudad ideal se emponzoña en ese ameno popu desarrollado, por políticos y sus políticas rastreras, el cáncer del dinero y el negocio de la guerra… hasta que vuelve a hallar ese rincón estupendísimo en Cádi, en carnaval…, “cantando, toda la noche, para brindar juntos por nuestra ciudad”. Juan, ¡¡ven y háblame!! Pero vente con chicharrones… dicho y hecho: ¡¡gracias por el detallito, compañer@s!! El mejón coro de la estratosfera, omeeee, porfavó. ¿Tráfico de influencias?
“nadie defiende el trabajo como lo hace un gaditano”
“Yo me niego que a mí mi pueblo me lo cambien por dinero, y que en mi barrio sólo vivan extranjeros… que yo no robo, yo recupero, y lo devuelvo a mi pueblo por febrero…”. Llegan ‘Los Robin’ del Barrio Santa María. El silencio ante el ¡Iván Alejo!, rebueno, jejeje. El primer pasodoble termina pancartero, pidiendo la absolución para los detenidos durante la última huelga del metal…, “de nuevo Cádiz oliendo a humo, vuelve a las barricadas… hoy un jubilao levanta el puño, defendiendo el trabajo que es de su hijo… aunque nos tachen de flojo y chabacano, nadie defiende el trabajo como lo hace un gaditano”. Y el segundo, rendido a chirigoteros en los que dice beber este grupo…, “desde mu chico yo fui robando, a esos maestros que yo quiero… cómo no voy a robaros vuestro arte, si sois quienes hicisteis grande la chirigota de Cádi”. Enorme. Aunque el viernes tienen pádel, Juan. Y en los cuplés siguen robando a otros, a los Guatifó la primera tandita con golpetazo a la geógrafa de la Sonsoles (Ónega), y “con tantos días de lluvia, hasta el cuplé me ha salío en galego”. Y en la siguiente, rebañan coletillas entre chirigotas del presente concurso y el Falla lo disfruta el triple. Cádiz, ve pensando en poner una alarma. “No se habla de Bruno, no no no, no ni ná…”, ya entra ese popu localista total, con cameo del Manu Sánchez como la campanilla de La Perla…, “por más que quieran quitarnos y por mucho que nos den coba, hay cosas que son tan nuestras que no se roban… si nuestras abuelas echaron a la droga, ¿nos vais a echar vosotros ahora?… me quedo en Santa María, que no les hablo de un barrio, les hablo de mi vida”. El chimpón es como delicioso y sustancioso, Juan. Orgullo en vena del 11.006. Y de verde, que son residentes.
“el pueblo le escupió, que aún hay conciencia de clase”
Moviendo montañas de fe, y de dinero, exenta del IBI y sin dar cuentas al Estado pero “vivo del Estado porque dios me lo ha mandado”, dicta sus mandamientos torcíos ‘La camorra’ de Marta Ortiz, “un gran lobby que tú pagas aunque no quieras entrar… más del Opus que de Cáritas, amante del expolio… soy la Iglesia SA”. Bofetada gorda a la hipocresía del negociete de los curas. ¡Vivan las mujeres que cantan cosas!, vocean desde el anonimato del gallinero. La trama de bebés robados durante el franquismo y posfranquismo se toca en ese primer pasodoble, reclamando justicia…, “mi parto, culminando con tu llanto silenciado en el espanto, de arrancarte de mi ser, la niña nació muerta, dijo la monja sin permitirme verte, llorarte, enterrarte… decidieron por mi, por no ser madre decente… pero el sonido de tu llanto en mi memoria ha pervivido… impune tráfico de niños… que devuelvan nuestros hijos”. Y de nuevo la represión a la última huelga del metal se expone en la otra letra conciencia-de-clase, denunciando el proceder de la justicia y de los sindicatos del sistema, ante una lucha frente a la precariedad…, “señora jueza humilladora, de tantos obreros de la tierra mía, le hablo a usted, Lourdes del Rio, que destila un tufo al franquismo de ayer… con unas fianzas tan desmesuradas, cual criminales para asegurarse que la cárcel fueran a pisar… caja de resistencia, la de la humana decencia, que al silencio sindical le señala la vergüenza… jueza del horror, su tiro no salió, y el pueblo le escupió, que aún hay conciencia de clase”. Amén. “Estoy hablándoles de la Ayuso, es la taurina más peligrosa”, remacha uno de los cupleses energéticos; el otro está to confundío con tantos tipos similares en el mundo comparsil. Qué pechá de pierrots y arlequines. Po zi, Carnaval bendito, yo te bautizo, cual religión pa sobrevivir. “Yo soy la que pare, yo soy quien decido”: la sentencia sigue levantando aplausos en un popurrí nutritivo que es un no parar señalando las vergüenzas de la Iglesia y del Estado ¿aconfesional?, “regu, regular”, connivente que acaba evidenciando la mentira de las religiones, “un medio y un seguro, para no querer cambiar tu realidad”, pero paradójicamente se crea un cielo propio al que rezar para estar más cerca de Laura, la abuela. Bastinazo alimenticio para las conciencias con conciencia, en alzacuellos. La hostia este año va más allá de a los señoros, esos que levantan muros mentales cuando sale Marta y las suyas al escenario. Juan, ¡¡confiesa confiesa!!
“verá tú como al final vamos a hacer famoso al Stephen Hawking”
Y aporreando por última vez esta semifinal, ha llegado el máquina, ha llegado el máquina: Hawking disfrutando, sobre ruedas, del carnavá de Cádi…, “si tienes ganas de llorar, piensa en mí”. ‘Una chirigota en teoría’ ya hace tipo tipo ensillado sobre las tablas. Pito pito, pi pi. Un primer pasodoble para justificar y encomiar esa voz robótica, la que te da esos tesquieros “que mi boca no podía”, y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid, para reclamar al Gobierno “que invierta en tecnología, y en salud pa salvar vidas, mucho más que en armamento”. Pum. Instalando software del Javi Bohórquez… bueno, mejor del Transformer, jejej. “Me duele ver que tú puedas levantarte, y que tú sigas sentao”, se indigna el otro pasodoble por la pasividad de la humanidad ante tantos desmanes e injusticias. Y Palestina, Libre. Cuplés, dos: en uno le responden al Bizcocho, “no voy porque me he enterao, que el que fue a Sevilla, perdió su silla”; y en el otro se hacen eco de esas noticias en medio mundo hablando de la chirigota…, “verá tú como al final vamos a hacer famoso al Stephen Hawking”, jajaja. Me tiro al tatami. Este año, evidentemente, no vamos a caer de pie. Me-ca-go-te-la. Aunque sea en una silla, siempre en pie y de frente en un pupurrí chirigotero al tipo, y es ahí que sigue a flote en la tercera escucha…, “armémonos de valor, hasta los dientes, y deja que Cádiz te guíe hasta la alegría, escúchala y aprende… y vive la vida, que vivir es cosa de valientes”. Los agujeros negros son más bien café-con-leche y emiten radiación debido a efectos cuánticos, y esta chiri crea adicción. Juan, ¡¡teórizame!!, con sacarina.
La 01.26 horas. Baja el telón. Baja la tapa, ome. Y mírame cómo han quedado las elecciones en Aragón: ha ganado el PP y necesitará a los ultrafachas cebados para gobernar, qué sorpresa. Afú también con los mañicos. Al menos nos queda Portugal, nós invejamos-te muito… allí un socialista se ha impuesto a un fascista en las presidenciales. Juan, deja los votos y saca el libro de las frases célebres… no no, vamos a innovar en semifinales, dale al play y que suene tu Spotify: “Quería huir, ya no podía soportar, aquel constante martilleo borreguil, y tanta risa y tanta chispa y tanta sal…”, canta La casa azul en ‘Nunca nadie pudo volar’. ¿Volar?, volando va Juan loco de contento con sus chicharrones de Chiclana… Dany Rodway
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