La Casa de Iberoamérica, en Cádiz (responsabilidad de la sociedad municipal Cádiz 2012), acoge desde finales de enero dos nuevas muestras temporales, con entrada libre: ‘Anatomía del caos’, del catalán Albert Bonet, e ‘Inventario de materias frágiles’, de los chilenos Rocío Aguirre y Camilo Delpin.
En la Sala Zitman se puede visitar hasta el 19 de marzo ‘Inventario de materias frágiles’, auspiciada por la Embajada de Chile y la Fundación Chile-España. Reúne la obra dos jóvenes fotógrafos, dos proyectos independientes que, desde lenguajes visuales distintos, abordan una misma sensibilidad: el interés por lo residual y lo fugaz como espacio de reapropiación.
Ambos artistas chilenos, Rocío Aguirre y Camilo Delpin, nacidos en democracia (en 1989), exploran a través de sus fotografías “lo descartado y lo efímero”, para interpelar al espectador “sobre los sistemas que rigen la producción en la cultura contemporánea”.
Aguirre ofrece una lectura poética del desecho cotidiano, como los restos de comida, envases y embalajes digitales. Mediante cianotipias realizadas con materiales accesibles y luz solar, recupera objetos destinados al olvido, otorgándoles una nueva carga simbólica.
Su técnica artesanal, lenta, física y analógica, “funciona como gesto de resistencia ante la aceleración tecnológica”. Más que una crítica frontal, su obra invita a una contemplación íntima que destaca “la belleza de lo mínimo y la tensión entre lo desechado y lo preservado”.
Por su parte, Delpin explora lo transitorio y ambiguo en dos fases. Primero, captura reflejos solares en aguas en movimiento, formas brillantes y pasajeras que se insinúan y desvanecen. Estos brillos, resultado de ensayo y error, forman la matriz simbólica de la segunda etapa, donde emergen cuerpos indefinidos bajo un código crepuscular. Trabajados con luz continua, los destellos se capturan naturalmente, sin postproducción, aportando autenticidad luminosa.
Con mínima intervención digital, “las figuras, como deidades mitológicas despojadas de indumentaria y símbolos específicos, dialogan sutilmente con los lenguajes del arte, la moda y lo mítico, revelando los códigos contemporáneos del deseo y la persuasión en su forma más pura”.
Juntas, estas propuestas ofrecen una reflexión visual sobre lo descartado y lo perecedero, “allí donde los residuos materiales, vislumbres breves y cuerpos sin identidad fija no solo resisten el olvido, sino que dejan abiertas preguntas sobre lo que permanece, lo que se disuelve y lo que aún está por descubrir”, se remarca en la nota trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz.
‘ANATOMÍA DEL CAOS’
Y también en la antigua cárcel real, en la sala Blas de Lezo, está abierta al público hasta el 22 de abril la exposición ‘Anatomía del caos’, comisariada por The Guide Artists.
Detrás de la muestra está Albert Bonet Florensa, un artista joven y comprometido cuya obra va más allá de la pura representación técnica. Nacido en Tarragona en 1996, Bonet despliega un realismo contemporáneo cargado de contenido crítico, “tan íntimo como universal”.
Sus pinturas rescatan lo cotidiano para convertir esos espacios en escenarios con tensión narrativa. Su obra explora los límites entre el realismo, la cultura pop y la crítica social.
Con esta exposición, según su propio autor (que ha transitado desde el grafiti y el tatuaje hasta el hiperrealismo), se quiere invitar al público a detenerse, a observar con atención y a reflexionar sobre qué historias se ocultan detrás de lo ordinario o qué verdades nos revela lo que vemos todos los días.
A decir de los comisarios de la muestra, Ramón Andújar y Jennifer Nieto, “a simple vista, su obra está compuesta de retratos minuciosos, que al mirarlos con profundidad, revelan reflexiones sobre identidad, consumo, alienación y cultura popular”. Su arte “no solo transmite belleza técnica, sino que exige una segunda mirada: una mirada que incomoda, que cuestiona”, añaden.












