CRÓNICA JORNADA 14. Con una racha de tres empates a cero consecutivos en la mochila, este Cádiz de Garitano sin fútbol definido se plantó en la sobremesa del domingo en el ahora llamado UD Almería Stadium para medirse ante otro de los teóricos aspirantes al ascenso a Primera, un conjunto rojiblanco cebado por su propietario, un jeque saudí.
Un derbi andaluz ante “el rival a batir”, a decir del entrenador vasco, que en la previa del encuentro advertía de que “vamos a jugar contra uno de los mejores equipos de la categoría, aunque “tenemos muchas ganas de sacar un buen resultado”, y para ello, recalcó, “debemos hacer daño en ataque”. Una parcela ofensiva poco explorada en los últimos envites: no se marca en LaLiga desde mediados de octubre.
Además, los gaditanos debían confeccionar un once condicionado por las bajas de Kovačevic y Tabatadze, con sus respectivas selecciones, o de Ontiveros e Iza, lesionados. Así, entraban de inicio: Víctor Aznar, en portería; Caicedo, Climent, Pelayo e Iker Recio, en la defensa; Diakité y Yussi Diarra, en el centro del campo; y en el ataque, De la Rosa, Brian Ocampo, Suso, y arriba, Álvaro García Pascual.
El onubense De la Rosa, demasiado chupón, perdonaba una ocasión imperdonable al poco de iniciarse la partida, tras recibir desde su campo un pase medido de Suso y plantarse ante el meta almeriense. En el otro lado del campo, la primera clara llegaría en el minuto 13, un disparo cercano de Arribas bien repelido por Aznar.
El choque se desarrollaba igualado, con dominio repartido y un Cádiz animoso que parecía querer también el balón… pero en el 15 el fallo garrafal de Pelayo atrás, dormido al tratar de sacar la pelota, lo aprovechaba Thalys para marcar el primero con decisión, agradeciendo el regalito.
Asumiendo poco a poco el varapalo, Suso ponía a prueba en una falta muy lejana a Andrés Fernández, y en el córner posterior, Diarra cabeceaba fuera con intenciones. Y ya al borde de la media hora, Ocampo botaba un saque de esquina que casi se convierte en un gol olímpico, y en la jugada posterior remataba desviado.
Los amarillos parecían tener cierto control de la situación, buscando en la teoría la igualada, pero el Almería no dejaba de merodear a los dominios del meta brasileño y casi siempre dando sensación de peligro. Es más, acercándose el ecuador, el Cádiz se diluía pidiendo la hora y el Almería achuchaba, pudiendo hacer el 2-0 en el último suspiro, pero Bonini se encontraba con la mano salvadora de Aznar.
SIN REACCIÓN… Y ENCIMA EL VAR
A la segunda mitad le costó arrancar, y más allá de un recital de córners fallidos a un lado y otro, en el verde no se veía nada reseñable. Nada de nada, no pasaba nada, hasta que en el 64 el VAR invitaba a la árbitra a pitar un penalti imaginario por supuesta mano de García Pascual… y un magistral Víctor Aznar adivinaba el lanzamiento desde los once metros de Arribas.
Sin embargo, al dichoso VAR no le gustó algo, volvía a tirar de fantasía y obligaba a repetir la pena máxima, y esta vez sí acertaba el almeriense.
Restaban veinte minutos por delante, y este Cádiz inoperante, sin pólvora y sin reacción, ya con Efe Aghama y Dawda Camara en juego por De la Rosa y García Pascual, se veía con un 2-0 en el marcador. Conociendo el no-juego de los gaditanos… ¿alguien podía soñar con, como mínimo, el empate?
Para la recta final, Garitano confiaba en Ortuño y Roger como revulsivos por Diakité y Suso. Y Álex por Ocampo, de más a menos. Pero no cambió absolutamente nada, ni un ápice de ímpetu y hambre entre los cadistas, como conformes con el correctivo.
En el 82 Embarba marcaba el tercero para el Almería de falta directa en la frontal del área, y en el 93, Dawda la mandaba a las nubes, en fuera de juego. Y se acabó el suplicio para los de la Tacita en el poniente andaluz.
Tres puntos cosechados de los últimos 15 en disputa y un gol a favor dicen todo de la dinámica cuesta abajo de este Cádiz en reconstrucción que hace un mes llegó a liderar la tabla en Segunda división y que ahora no se ve fuera de los puestos de play off de ascenso por las derrotas también del Córdoba y del Real Valladolid; al tiempo que el descenso está a cinco puntos. Cuando no juegas a nada, propones menos y se te acaban la efectividad en las contadas ocasiones que generas y la suerte… te das contra el muro de la cruda realidad que muchos aficionados trataban de esquivar ante el buen arranque liguero ilusorio.
“Empezamos realmente bien, siendo mejores que el Almería, pero regalamos el gol y le facilitamos las cosas. E incluso hasta el segundo hemos estado dentro del partido. Ya a partir de ahí hemos sido incapaces ante uno de los equipos con más calidad de la categoría. Y del arbitraje prefiero no decir nada. Tenemos que seguir intentando estar ahí arriba”, manifestaba Gaizka Garitano en su comparecencia postpartido, sin ser ni muy pesimista ni muy optimista, al nivel del equipo que comanda, ni frío ni calor. DIARIO Bahía de Cádiz
















