CRÓNICA JORNADA 24. El Cádiz cosechó su tercera derrota consecutiva (1-0) ante la SD Huesca en El Alcoraz en un partido nefasto de los amarillos. En ningún momento fueron capaces de demostrar ninguna capacidad ante un conjunto en puestos de descenso, e hicieron gala de una incompetencia supina para jugar como equipo; y de una defensa débil, insegura y sin ninguna dominancia. Los de Garitano se estancan con 34 puntos y poco a poco se alejan de la parte de arriba, inmiscuyéndose en una molicie que no puede llevar a nada bueno.
El técnico vasco presentó las reseñables novedades de Roger en la delantera y Antoñito Cordero por la izquierda del ataque, dejando la derecha a De la Rosa. De todas formas, la principal noticia en la expedición amarilla era la ausencia de Javi Ontiveros, que por decisión técnica y tras unas declaraciones en las que el entrenador no le dejaba muy bien, se quedó en su casa merendando y viendo el partido por la tele.
La verdad es que, por muy baja forma que presente el marbellí, la imaginación y la creatividad de este equipo en el campo es tan escasa que su presencia se antoja obligatoria. Nadie en esta plantilla puede hacer lo que él sí puede. Y más si no se cuenta ni con Suso ni con Tabatadze y Ocampo está, como de costumbre, sancionado o en Babilonia.
Pero los entrenadores no quieren jugadores. Prefieren tener acólitos en el campo que les hagan caso y que corran todo el rato. Que presionen y roben la pelota aunque luego no tengan ni idea de lo que hacer con ella. Lo importante es no recibir goles. Meterlos, lo que es el objetivo de este juego desde que se inventó hace un siglo y medio, ha pasado a ser algo accesorio. Y con ello, jugar para poder hacerlo, es un lujo que aquí hace mucho que no vemos y que no nos podemos permitir.
EL HUESCA, SUPERIOR EN TODO MOMENTO Y LUGAR
Y el partido de este domingo empezó fatal para los amarillos. Su segurísima defensa, ejemplo para todo el fútbol internacional, nada más empezar el encuentro se tragó un simple saque de falta casi raso y el Huesca anotó. Afortunadamente el VAR anuló el tanto por fuera de juego.
No fue así en el minuto 13, donde Jordi Escobar se zafó de Iker Recio como el que juega contra un niño chico y cruzó la pelota para que Aznar ni se acercara a olerla, cosa que por cierto ocurre cada vez más a menudo en los últimos encuentros mientras David Gil come pipas en el banquillo.
En un cuarto de hora, lo que los comentaristas sesudos llaman ahora el plan de partido se le había ido a Garitano a por tabaco. Sin jugar a nada, simplemente aprovechando la caraja de los gaditanos, el Huesca les estaba dando un baño. Y si los que pululaban por el campo estaban haciendo el cocacola, seguro que el entrenador vasco echaba un ojo a ambos lados en el banquillo y los que estaban allí sentados le respondían con una mirada de: “¿qué quieres que haga yo? Si en seis meses no he hecho nada, no voy a arreglar esto yo ahora en diez minutos”. A todo esto, Climent sacó bajo palos otro remate de los aragoneses en el minuto 23.
Con el correr de la primera mitad, el cuadro local fue dejando al Cádiz la pelota, para vivir cómodamente agazapado ante la previsible inoperancia visitante y aprovechando sus carencias para acercarse a la portería de Víctor Aznar de vez en cuando. El equipo oscense era muy superior en todo momento y lugar. Así, hasta el minuto 40 los gaditanos no se acercaron a la portería local con un centro de Antoñito Cordero que remató Roger con menos gracia que una chirigota de Cracovia. No pasó nada más reseñable y los equipos se fueron al descanso.
COMO EN LOS MEJORES TIEMPOS DE PELEGRINO O DE PACO LÓPEZ
La gran variación táctica que presentó Gaizka Garitano para dar la vuelta al marcador en la segunda mitad fue colocar a De la Rosa por la izquierda y Antoñito por la derecha. Pero el equipo no lo notó y continuó igual de engurrumido.
En el minuto 55, fue el colegiado Dámaso Arcediano el que tuvo que dejar el campo lesionado e hizo debutar al que hacía de cuarto, Armando Ramo Andrés, el cual circunstancialmente pertenece al colegio Aragonés; y en el 60, el Huesca pudo haber logrado el segundo tanto en un remate estratosférico de cabeza que acabó en el palo izquierdo del brasileño.
Luego, en el minuto 63 saltaron Álex y Dawda a jugar, mientras abandonaron el campo Roger Martí y De la Rosa tras una mediocre y plana participación. Lo cierto es que todo el Cádiz estaba en coma. Nadie era capaz de ninguna acción definitoria ni de hacer asomar ningún atisbo de fuerza o de ganas de cambiar el tema. El equipo recodaba a los mejores tiempos de Pelegrino o de Paco López, pese a que en el minuto 69 García Pascual remató fuera un centro desde la derecha de Antoñito en el único acercamiento al área hasta ese momento en toda la segunda parte. En el 76, los mismos protagonistas hicieron lo mismo con idéntico resultado.
Pero el choque continuaba aletargado, pese a cierta mejora propiciada por el repliegue del Huesca, que aún así pudo haber logrado el segundo en un remate de Enrich asistido por Portillo. A partir de este punto, incluso, los locales volvieron a dominar y a hacerse con el ritmo del encuentro.
Recordamos aquí los agónicos finales del Cádiz, contra el Sporting por ejemplo, donde ganando 3-0 el equipo se agazapa en el área con la excusa de que el rival aprieta mucho. El rival aprieta si tú le dejas, Garitano. Si somos un equipo apocado, indeciso y sin fuste, que preferimos quedarnos metidos debajo del larguero y esperar que el contrario la tire fuera, y esta es la apuesta para conseguir puntos, pues desde esta columna, al menos, nos parece una estafa y tener pocas ganas de trabajar.
En el 85 los que saltaron fueron Pereira, Dómina y Diarra. Se fueron Ortuño, Climent y Antoñito. El técnico vasco consideró que, faltando cinco minutos y el descuento, era el momento idóneo para realizar cambios. Por lo visto le estaba gustando el equipo hasta ahí, o quizá es que no tenía más en el banquillo de lo que fiarse. En ambos casos, el tema es preocupante.
Solo el lateral canterano puso ganas. Yusi fue transparente, como toda la temporada, y el debutante Dómina no llegó a tocar la pelota. Si el argentino es un jugador fino y de clase, en este equipo no va a tener mucho que hacer.
Así fue acabando el encuentro, con los áridos intentos amarillos de hacer algo ante la ordenada y poco exigida defensa local. Y como colofón, Jorge More fue expulsado por segunda amarilla después de un leve rifirrafe en el área rival.
HAY QUE OLVIDAR CUALQUIER SUEÑO DE ASCENSO
Ya sabemos que los objetivos de este Cádiz pasan por no complicarse la vida y ser capaces de mantener la categoría. Hay que olvidar cualquier sueño de jugar por el ascenso, porque el plantel no tiene ya jugadores de nivel y en forma que puedan sacar esto adelante, y además Garitano no da con la tecla para que el equipo esté concentrado todo el partido sin arruinarlo con desajustes, fallos y despistes; a la vez que es totalmente incapaz de que desarrollar un juego atacante medianamente efectivo.
Ha basado todo el año su juego en la casualidad individual de algunos jugadores, en la defensa al pelotón y la poca efectividad de las delanteras rivales de segunda. Todo poco trabajado.
Y encima, a la ruina deportiva se empiezan a sumar otros asuntos que denotan que el caos general parece abalanzarse sobre la entidad del Nuevo Mirandilla, como los problemas con Ontiveros y Ocampo, la extinción del contrato de Fali o los extraños asuntos bursátiles y societarios.
Con todo esto, el panorama no parece muy halagüeño. Somos el Cádiz y lo nuestro es sufrir, pero esta manera de hacerlo, con un equipo con tan poca alma, lleva al hartazgo. DIARIO Bahía de Cádiz
















