“Con los bombardeos quien saldrá perjudicado será el pueblo de Irán y el resto del planeta”. A partir de esta consigna, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) celebró en Cádiz en la tarde del lunes día 2 una concentración de urgencia, a las puertas del Ayuntamiento en la plaza de San Juan de Dios, para mostrar “su profunda preocupación y su firme condena” ante el ataque militar lanzado por EEUU e Israel contra Irán: “una grave violación del derecho internacional y un paso más en la escalada bélica que amenaza con desestabilizar de forma irreversible Oriente Medio y poner en riesgo la seguridad global”.
En su manifiesto, la Apdha reconoce que el pueblo iraní “lleva décadas sometido a un régimen teocrático que ha vulnerado sistemáticamente los derechos humanos, especialmente los de las mujeres”, y admite que la sociedad en el país “reclama derechos, democracia y libertad”. Pero “lo que no necesita, ni ha pedido, es una intervención militar extranjera que solo agravará su sufrimiento”.
“Los bombardeos de EEUU e Israel no pueden presentarse como un acto de apoyo al pueblo iraní. No traerán democracia ni derechos. Constituyen una violación flagrante de la soberanía de Irán, comparable a otras intervenciones unilaterales que han devastado países enteros en las últimas décadas”, se subraya. A lo que se añade el asesinato del líder supremo de Irán desde 1989, Alí Jameneí, “injustificable desde el derecho y la justicia. Toda persona, sea quien sea, tiene derecho a un juicio justo. La sustitución del derecho internacional por la ley del más fuerte nos conduce a un escenario de inestabilidad permanente”.
Además, para este colectivo, resulta especialmente grave que Donald Trump y Benjamín Netanyahu utilicen el argumento del supuesto desarrollo nuclear iraní para justificar esta agresión: “es un hecho conocido que Irán no posee armas atómicas y que no tiene capacidad para fabricarlas en el corto plazo”.
Mientras tanto, el Estado genocida de Israel sí posee un arsenal nuclear no declarado, y el imperialismo de EEUU mantiene miles de cabezas nucleares, “habiendo sido además el único país que las ha utilizado contra población civil en un crimen de lesa humanidad”, sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. “La doble vara de medir es evidente y profundamente inmoral”, se apostilla.
EL PAPEL DE ISRAEL, EEUU Y LA UE
En este punto, la Apdha vuelve a considerar imprescindible redoblar el boicot a Israel (“ha cometido un genocidio contra el pueblo palestino y continúa bombardeando impunemente países como Líbano, Siria o Yemen”) y exigir un embargo total y efectivo de armas, tal como reclaman numerosas organizaciones internacionales de derechos humanos.
En cuanto a EEUU, se tiene claro que “no es un aliado fiable. Es el principal factor de desestabilización y de ruptura del derecho internacional. No podemos ser cómplices de esta deriva agresiva de la ley del más fuerte”. Por ello, se reclama que España salga de la OTAN e inicie un proceso para que las tropas americanas desalojen las bases de Morón y Rota.
Y finalmente se pone el foco en la Unión Europea, la misma que se vende como defensora de los derechos humanos, pero “está renunciando a sus propios principios. No ha hecho nada ante el genocidio palestino y ahora respalda, de forma directa o indirecta, una nueva agresión militar. Exige a Irán lo que no exige a Israel y se alinea con los intereses de EEUU sin el menor sentido crítico”. “Esta actitud de sumisión e hipocresía debilita la credibilidad internacional de la UE y la aleja de los valores que dice representar”, se evidencia en el manifiesto.
LLAMAMIENTO A LA LEGALIDAD INTERNACIONAL
Los convocantes de esta protesta en Cádiz han terminado exigiendo el cese inmediato de los ataques, el respeto al derecho internacional y la apertura de vías diplomáticas “que eviten una escalada de consecuencias irreparables”.
“Reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo iraní, con las mujeres que se levantan contra la opresión y con todas las personas que luchan por la libertad y la justicia. La paz, la dignidad y la soberanía de los pueblos deben prevalecer frente a la guerra, la impunidad y la violencia de las potencias”, se sentencia en el manifiesto recogido por DIARIO Bahía de Cádiz.
Y SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO UCRANIANO
Por otro lado, hace apenas unos días la Apdha también convocaba otra concentración, en este caso en El Puerto de Santa María, en el cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania: “cuatro años después, la guerra sigue desgarrando vidas, ciudades y comunidades enteras. Lo que para los gobiernos son cifras, para millones de personas es una eternidad de sirenas, frío, miedo y separación. No aceptamos que ese sufrimiento sea normalizado. La paz debe ser un horizonte de justicia, no una capitulación”.
“Rechazamos sin matices esta invasión y toda lógica imperialista, venga de donde venga. Ni Moscú ni Washington pueden decidir el destino de otros pueblos”, remarca el comunicado leído en esta protesta solidaria, incidiendo en que “rechazamos la guerra, pero también rechazamos la idea de que un pueblo deba rendirse ante una tiranía. Defender la soberanía ucraniana no es militarismo: es reconocer la dignidad de quienes resisten bajo las bombas, de quienes han visto su vida reducida a refugios, apagones y despedidas sin retorno”. Y sin dejar de señalar que “el pueblo ruso también paga el precio de la ambición autocrática: censura, represión, luto oculto, militarización de la vida cotidiana”.
Este colectivo reivindica la paz en Ucrania, “pero no un pacifismo cómodo que propone soluciones irreales desde la seguridad de Europa. Rechazamos ese pacifismo que pide a Ucrania que se rinda mientras millones de personas viven bajo bombardeos. La paz no es un mantra vacío: exige escuchar a quienes sufren, no dictarles desde fuera cómo deben sobrevivir. Somos pacifistas, sí, pero un pacifismo que se toma en serio el derecho de los pueblos a defenderse”.
Al tiempo que se denuncia “la deriva militarista que convierte la guerra en un negocio y la seguridad en un pretexto. El rearme europeo no es un proyecto de paz: es una salida neoliberal a la crisis, un mecanismo para enriquecer a las élites a costa de los derechos sociales. La seguridad real nace de la justicia social, no de los arsenales”.
La Apdha sentencia que “nuestro lugar está junto a quienes defienden la vida frente a la violencia, la democracia frente al autoritarismo y la justicia frente al saqueo. La solidaridad no es selectiva: une a Ucrania con Palestina, con los pueblos reprimidos de Rusia, con quienes sufren guerras olvidadas en África, Asia y América Latina. La lucha por la paz es la lucha por un mundo donde ningún pueblo sea abandonado”.












