CRÓNICA JORNADA 21. Último envite de la primera vuelta en Segunda división, y el Cádiz, con el reto de alcanzar el ecuador del campeonato sumando 34 puntitos recibía en la tarde-noche del viernes en el Nuevo Mirandilla a un Sporting de Gijón a un paso de los amarillos en la tabla.
“Seguimos en dinámica positiva (tras el empate de inicio de año en Riazor) pero tenemos que seguir mejorando muchas cosas”, apuntaba Gaizka Garitano en la previa, donde además volvía a poner el acento en la juventud de la plantilla: “lo que nos falta por un lado nos lo dan por otro. Estamos en un proceso de cambio en el que hay que ser pacientes. La línea de trabajo es clara y estamos muy contentos”.
De momento, uno de esos jóvenes ya ha salido cedido en el vigente mercado invernal: el nigeriano Efe Aghama se ha ido en préstamo al Huesca hasta final de campaña. Y por el lado de la veteranía, Suso sigue lesionado y Javi Ontiveros, ya recuperado, continúa en el banquillo a la espera de que algún día esté al cien por cien de forma.
Así, el técnico vasco repetía 4-4-2 y once inicial, con la única incorporación de Iza Carcelén, tras cumplir la sanción por acumulación de tarjetas, junto a Climent, Iker Recio y Jorge More, en defensa; por delante, Diakité y Ortuño, con De la Rosa y Brian Ocampo en los extremos, y compartiendo delantera, Dawda y García Pascual.
Con Brigadas Amarillas de “huelga de animación” durante los primeros lances en protesta por “el fútbol entre semana”, el Cádiz se mostró juguetón, agradando a la grada, e incluso gozando de una buena ocasión de cabeza De la Rosa en el minuto 10.
Uno después, en otro cabeceó a la salida de un córner, Álvaro García Pascual marcaba el 1-0, y su segundo gol de la temporada, tras el firmado allá por agosto, en el estreno liguero. El mismo delantero, alentado por el tanto, disponía de hasta dos medio-ocasiones en los siguientes cinco minutos. Y Ortuño la mandaba fuera desde el borde del área, tras una contra diluida en la que el extremo onubense tardó una eternidad en decidirse.
Aunque los de Garitano se gustaban y seguían mandando en el verde, en el 25 estuvo a punto de llegar la igualada en una contra asturiana, mas el disparo final de Gelabert acabó impactando en el lateral de la red.
Pasada la media hora de juego, el choque entraba en una fase indescriptible, con el rival tratando de irse arriba sin decisión, entre despropósitos varios de todos, un Ocampo ajeno al mundo (recibiendo amagos de pitidos), y Dawda Camara fabricándose una bonita oportunidad, en fuera de juego.
Ya a borde del 45, el Sporting la estrellaba en el palo tras tocar en Víctor Aznar, en un lanzamiento de falta directa. Y con el sobresalto en el cuerpo, y un minuto de propina, todos a vestuarios.

GOLEADA… Y CASI REMONTADA
De vuelta al campo, los rojiblancos estuvieron de nuevo muy cerca del empate, cercando la portería gaditana en el primer minuto y obligando a los amarillos a sacar la pelota prácticamente en línea de gol.
Tras momentos de agobio, se volvía a equilibrar la balanza y García Pascual probaba algo forzado a inquietar la meta de Yáñez. Y en el 52, Ocampo, firmando un nuevo capítulo en esa historia de amor-odio que mantiene con la afición, practicando su parsimonia y a la vez tirando de la calidad que atesora, se inventaba el 2-0, un golazo para reivindicar que a veces no solo se pasea por el terreno quemando la sangre a todo el que quiere confiar en él.
El charrúa era, precisamente, uno de los dos primeros cambios del Cádiz, en el 63, junto a De la Rosa, entrando en sus posiciones Iuri Tabatadze y Antoñito Cordero. Aznar frustraba en esos momentos el primero asturiano; poco después era Gelabert el que insistía con un disparo furioso, fuera.
Hasta que la puntilla parecía llegar en el minuto 70, con el georgiano pegándose una galopada por su banda derecha, siendo barrido ya en el área. Él mismo quiso lanzar desde los once metros, y el 3-0 acabó en el marcador del feliz Nuevo Mirandilla, con unas 13.000 personas en la grada.
Aprovechaba Garitano la euforia de la goleada para seguir meneando el banquillo, dando minutos a Diarra y Álex Fernández, por Diakité y García Pascual.
Con este panorama, los hombres de Borja Jiménez, sin mucha convicción, se iban arriba y en el 80 el poste evitaba el 3-1, mientras el Cádiz perdía intensidad y empezaba a recular voluntaria o involuntariamente. Y el gol visitante subía en la siguiente acción, tras ver el árbitro ¿penalti? de Sergio Ortuño, y no fallar Dubasin la pena máxima.
En la recta final se marchaba Iza tieso, con molestias musculares, y entraba en su lugar el canterano Juan Díaz. Tocaba superar hasta seis minutos de descuento con el Sporting a la desesperada y los de casa colgados del larguero. Y en el 93, Gaspar hacía el 3-2 en un lanzamiento lejano.
Sí, del 3-0 se pasaba al sufrimiento extremo para frenar la igualada ante un equipo que parecía liquidado un rato antes. No obstante, pese a la incertidumbre estresante, la afición pudo celebrar la ajustada victoria con los suyos, anticipando el ¡qué bonito está mi Cádi, cuando llega el carnaval…! Triunfo para dormir al menos el viernes, de nuevo en puestos de playoff de ascenso.
“QUEREMOS A BRIAN COMO ES”
“Con el susto en el cuerpo, pero contento con los tres puntos”, se presentaba en la rueda de prensa postpartido Gaizka Garitano, reconociendo que no le había gustado del todo el partido: “hemos concedido demasiado, e incluso podría haber ganado cualquiera”.
Además, hacía balance de la primera mitad del campeonato, “hemos hecho una gran primera vuelta, nunca hemos sido conformistas, sí realistas”; y ponía el foco en uno de sus pupilos: “Brian es diferente, y lo tenemos que aceptar. No solo podemos jugar con soldados. Le queremos como es. Nos da mucho cuando está bien”. Aunque cuando está que no está… desespera a cualquiera. DIARIO Bahía de Cádiz













