CRÓNICA JORNADA 25. El Cádiz suma y sigue en su caída libre, y cosechó ante la UD Almería su cuarta derrota consecutiva en un partido (aplazado del sábado al domingo por el mal tiempo, en el Nuevo Mirandilla ante unas 11.500 personas en la grada) donde, lo más triste en lo deportivo, es que el equipo jugó a todo lo que da y, en gran medida, lo que da es pena y la sensación de salir derrotado ya desde el vestuario.
Con un inicio horroroso, desnortado y sobrepasado, los amarillos volvieron a tener que tragarse un 0-2 y aunque a lo largo del encuentro fueron capaces de generar bastantes ocasiones, también por detrás se salvaron de recibir más goles gracias a la actuación de Víctor Aznar.
Más allá de lo puramente futbolístico, hay que deplorar la gestión que entre los equipos, LaLiga y las autoridades han llevado a cabo para que se dispute este partido que, dadas las alertas climatológicas y las consecuencias producidas por los persistentes temporales en la provincia, no se debería haber jugado nunca en esta fecha.
Es más, se debería haber aplazado hace una semana porque ya se sabía lo que iba a ocurrir, pero priman los objetivos económicos sobre el sentido común (imaginamos que se han enterado que desde Jerez hasta la Sierra tiene suerte el que no han tenido que desalojar de su casa) y también sobre la seguridad y el bienestar de los aficionados que, a los que manejan el cortijo este, parece que les sobran en los estadios. Mejor que vean el fútbol por la tele. Y que denuncien a los demás si ven el fútbol pirata, por supuesto.
UN MAL INICIO MARCA LA PRIMERA MITAD
Pero de todo esto no tiene la culpa Gaizka Garitano. De lo que pasó en el campo a lo mejor un poco más. El técnico vasco dispuso su alineación titular habitual, con las únicas novedades de Pelayo en el centro de la defensa en vez del sancionado Jorge More, que no aprovechó su oportunidad, y Ocampo que volvió a sus circunstancias por la banda izquierda. Arriba, en el húmedo césped del Nuevo Mirandilla, fueron Dawda y García Pascual los que en teoría amenazaban la portería del Almería.
Y con este once, a los cinco minutos ya iban perdiendo 0-1 cuando Sergio Arribas aprovechó la típica blandura de toda la defensa para marcar a placer desde la frontal del área pequeña.
Aunque el Cádiz lo intentaba, en este principio del encuentro era el equipo rojiblanco el que daba más señales de vida. Los locales evidenciaban una clara falta de ideas, con pases fallidos y jugadas con escaso sentido. Hasta el minuto 16 no se acercaron a la portería rival, como siempre, con una jugada individual, en este caso, de Antoñito. Este equipo no sabe jugar de manera colectiva. Y en el 20 fue Dawda el que mandó a Cortadura un remate cercano a la portería tras un error de un defensa.
Pero entre estos dos momentos, los visitantes eran siempre los que jugaban y se acercaban con malas ideas a la portería de Aznar. Y así, en el 25 fue Morcillo el que se cachondeó de toda la defensa y portero, y anotó un golazo que puso el 0-2 en el marcador.
A estas alturas, el Cádiz estaba desquiciado y la escasa afición que desafió las borrascas empezaba a silbar. Con todo, a la media hora en un arrebato amor propio de Ocampo y Climent, este puso un balón bastante regular a García Pascual que también se empeñó en rematar a trompicones y consiguió el 1-2.
El conjunto de Garitano era el que intentaba mover la pelota, siempre al borde del error, y cuando este se producía el Almería se presentaba casi solo delante de Aznar, que en el minuto 35 tuvo que sacar con el pie un remate que era gol cantado. Hay que destacar, a todo esto, el partido de Diakité, que tanto conduciendo la pelota como combinando, y por supuesto, recuperando, mostraba un nivel bastante superior al de sus compañeros.
En el minuto 43 fue Ortuño el que en un disparo lejano puso a prueba al portero visitante. El derbi, al filo de acabar el primer tiempo, estaba entretenido, con unos intentando conseguir el empate a su manera ruda y primitiva, y los otros agazapados en su área pero siempre al acecho.

SIN ACIERTO
La segunda mitad comenzó con otro error clamoroso de Dawda. Se quedó completamente solo delante del guardameta, pero se veía desde el primer momento que iba a fallar. El jugador maliense atesora una falta de confianza a prueba de bombas, y no le sale nada bien.
La decoración del partido continuaba similar, quizás con menos control por parte de los locales, que en el minuto 54 tuvieron otra importante ocasión en un centro de Climent que no remató nadie. En el siguiente minuto, de nuevo Dawda Camara remató fuera tras, esta vez, realizar un muy buen desmarque. Y otro minuto después, el uruguayo le pegó una patada a un rival sin venir a cuento como solo él sabe hacer y recibió una nueva tarjeta amarilla gratuita que conlleva una suspensión para el próximo partido. También pudo haber marcado el Almería, pero Aznar despejó un nuevo remate de Arribas desde el punto de penalti.
En el minuto 62, el señalado Ontiveros salió al campo en vez de Brian Ocampo. El charrúa volvió a estar inofensivo y poco resolutivo. Cualquiera en la plantilla podría hacer lo que él hace actualmente, por mucha técnica y calidad que tenga. No se explica uno la reincidencia de Garitano en ponerlo de titular. Por su lado, el marbellí intentó sobre todo servir pelotas a sus compañeros, porque tampoco acertó al encarar a sus rivales. Aún tiene que mejorar.
En ese momento del encuentro, el Cádiz seguía intentando con más estrépito que efectividad llegar a la portería contraria. Se pidieron varios penaltis, pero ni el árbitro ni el VAR consideraron conceder ninguno. Y Dawda, que seguía sin acertar, chutó al palo en el minuto 69 tras otro bonito desmarque.
También abandonaron el partido Climent y Ortuño para dejar sitio a Pereira y Álex Fernández. Respecto al jugador de Elda, es un poco sorprendente cómo Diakité le está comiendo la tostada en lo que debería ser su cometido, que es distribuir la pelota a sus compañeros de arriba. También hay que subrayar que, cuando sale al campo Álex, al menos en los últimos partidos, el equipo pierde todo su empuje.
Así, conforme avanzaba la segunda mitad, el Almería fue reforzando su retaguardia con los cambios y a los locales le costaba más trabajo crear ocasiones. Todo se resumía en centros febles para los que no había rematador. Garitano puso en el campo a Roger y De la Rosa en vez de Dawda y Antoñito. El maliense estuvo trabajador y voluntarioso, pero si fuera capaz de meter un tercio de las ocasiones que falla, no estaría en el Cádiz. Y el recién llegado no es malo, pero tampoco está demostrando ser un jugador diferencial.
Ya en el minuto 86 fue Pelayo el que remató mal un pase de De la Rosa, y en la siguiente jugada, Aznar volvió a salvar otra vez el tercer gol de los rojiblancos. El partido avanzaba inexorablemente hacia su final, con el Cádiz casi derrotado y cada vez con menos capacidad de asustar a su rival. No en vano, el meta brasileño de nuevo tuvo que intervenir desesperadamente para abortar el 1-3. El partido concluyó con la pitada del respetable a los jugadores amarillos.
ESTE CÁDIZ NO DA PARA MUCHO MÁS
Esta cuarta derrota era un poco esperada. Si en los últimos partidos se ha perdido contra tres equipos de los de debajo de la tabla, era cantado que contra el Almería, aspirante al ascenso, la cosa estaría cruda. Y lo cierto es que en esta ocasión el Cádiz hizo méritos para, al menos, llevarse el empate.
O quizás es que estamos tan acostumbrados a la cochambre que únicamente con crear tres ocasiones ya pensamos que estamos viendo al Milán de los holandeses. Pero lo cierto es que este equipo tal como está no da para mucho más. La cosa va ruinosa y no se ven atisbos de reacción.
Ha pasado el mercado de invierno y el gran fichaje es Kouamé, al que como está la cosa incluso se le puede mirar con ilusión. De seguir el tema así, dentro de un par de jornadas podemos estar hablando claramente de descenso.
De lo que se tendría que hablar a partir de ya, para evitar esto, es de la continuidad de Garitano al frente de este barco que se va a pique. DIARIO Bahía de Cádiz












