DÍA 1 (1ª CLASIFICATORIA)
¡¡Gallineeeroooooo…!! La rueda gira y gira y gira… y ya está aquí, otra vez, el Falla. “El momento de que las coplas hablen”: qué intenso me vienes, se ve que esa sentencia de video de autoayuda de tiktoker comparsista, en vertical, tampoco es tuya, Juan. Ya está llamando al portón el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (el COAC 2026), cuando todavía te queda algo de roscón, duro, de reyes en la cocina, y resuena en las conciencias el satánico “zambombas, palillos y pandero”. ¿Pero qué te hemos hecho, Niña Pastori?
Posiblemente el mayor espectáculo no profesional del mundo mundial (y alguno parece estar rezando para que muera cebado de éxito), con eco casi planetario (jartibles, fatigas y entendíos hay en todas las esquinas, como fachas y cuñados en tuite) y polémicas galácticas, caminito del multiverso ese.
¿Que no? A menos de 48 horas del estreno y con los pestiños metidos en miel un buen número de agrupaciones ha amenazado con plantarse ante los dimes y diretes con la tramoya (que rima con) del Ayuntamiento (organizador único, tras la liquidación del famoso Patronato), y que si Benavides no, Benavides cuarto y mitad, Benavides sí… pero no me están presionando, eh, que diría tu alcalde.
Vamos a por las frías cifras de este tercer COAC (de adultos) de la era Bruno García, y su casco: hasta 29 funciones por delante (17 de ellas de preliminares), 123 agrupaciones listas para la “batalla, de cantes, vencerá quien más profunda suuu lanza clave…”, arrastrando como cadenas los puntos desde las clasificatorias (la fase más mejón de esta eurovisión de Cádi Cádi sin genocidas), y nosecuántos cuplés con esencia, la esencia de ChatGPT. Y así hasta la finalísima del 13 de febrero, y en viernes trece, niño. Pero el Tino sigue en su casa, en el sofá con la mantita.
Y un poco de auto-promo para el puchero, ome: este juntaletras acreditado para DIARIO Bahía de Cádiz empieza a tragarse desde este domingo su vigesimoprimer concurso embutido en el foso de los leones (menos concurrido y más controlado). Veintiún años funcionando en modo analógico y sin bullitas, dando coba sin afinar la bandurria pero con cronicones de trinchera, antifascistas y antimperialistas, y sobre todo humanos, libres de IA. Semos más de UE, UEEE, UEEE, UUUEEEE. Y de la mano de Juan, mi Juan. Mi báculo cuando me quedo sin palabras esdrújulas.
Suenan los primeros timbrazos y el Falla ya está ojiplático. Benditos nervios de la primera vez, ejem. ¿Qué tendrá esta penitencia entre papelillos? ¡Qué bote el pregonero! Y la Mirian se hace carne, ovación al canto, agradecimientos a pelú, aplausos primerizos. Me callo.
¿Todos en sus marcas? ¿La sensación de ‘día de la marmota’ sobrevolando el ambiente? Po es su turno, Maripili: tira de la palanca y que resbale el primer cronicón sin ton ni son. Y por supuesto, tenemos hueco en el balcón para colgar macetas, y tu anuncio. Razón, aquí.
‘Al lío’, sin sofocación
Las 20.14 horas. Va telón. De verdad de verdad. Que sube que sube. “Carnaval, que me haces reír, carnaval que me haces llorar… que no duerman tranquilo, febrero está aquí”. Advertencia en la presentación removida del coro ceutí, ‘Al lío’, con la autoría de Paquito Sánchez y Jesús Cervantes. Payasos Micolor, ¿no? Payasos norteafricanos con cositas qué decir, y un forillo-telar que teje JUSTICIA. No me mires asín, Juan, yo también tengo orejas. A ver ese Estrecho. Ceuta suena a metatango, para empezar, rememorando su debut del pasado concurso…, “no estuve a la altura del Falla, sin lo imperfecto no habría carnaval”. Pero qué buenos ratitos en el carrusel, quillo. “Es hora de una revuelta, con la salud no se juega…”, remarca la segunda letra a bordo del concepto barco-Barco. Otoño rima con, eso mismo. En ese primer cuplé observando el cartel del Carnavá. Y déficit de pelo, en el segundo. Bueeeno… “Cadi, y por tu culpita, otra vez he caío”. Hilando en el pupurrí rebujina, y “hay batallas que se ganan, y otras que se pierden… las cosas a la cara es lo que más les duele”. “Si las penas florecen, canta muchos cupleses… lo importante es que tú seas feliz”, remacha la cuarteta que termina de reliar este lío-metafórico gordo, en technicolor. Juan, no te sofoques que queda tela.
‘La palabra de Cádiz’, engurrumía
Empieza a hacerse largo ya el concurso, Juan… Un ratazo después, ‘La palabra de Cádiz’, comparsita de El Puerto, se asoma hierática sobre las tablas. Y la bandera palestina, sin planchar, al relente. Que no se olvide. Predicadores del habla de Cádi. Pedro Payán está sonriendo ya mismo. “Nos robaron lo más nuestro, desahuciaron nuestra esencia, ahora Cádiz es de cualquiera…”, se queja ese holaquéhay frente al guashisnai. Joaquín Fernández Daza le pone la letra a la lección localista, y José María Fuentes, la música. Azul y rosa: con dos colores te construyen el pasodoble, que acaba siendo cosqui gordo para el PP-azulón del suavón Moreno Bonilla y su negligencia con los cribados de cáncer de mama, con sus lacitos rosas. Y con el mismo esquema la segunda letra, empiezo tierno y cuando te tengo embaucado, te la meto. Un angelito de dos añitos que “sana mis heridas, con un tesquiero papá… yo por mi hijo clavo en el crucifijo al mismo obispo y a cualquier cura del Vaticano”. Tabiquero un cuplé, y “Feijóo, carahote”, el otro. “Pa decirte que te quiero, mejor te hago esta comparsa… yo no sé cómo lo haces que me dejas sin palabras”, pal estribillo resultón. Popurrí filológico-gadita, “y a su gente no la callarán”, que reivindica también “la voz histórica de nuestra Andalucía”. Con su cuarteta abecedario, “y con la zeta concluye tu nombre, y con la zeta también mi comparsa”. Peta zeta agradable.
‘Los hombres de Paco’, ¡Bruno, babeta!
“Y mis pelos del sobaco ya son algas invasoras”. Con esencia, espíritu y mandanga caletera se desvela la chirigota de los Pibes, ‘Los hombres de Paco’, Paco Alba, of course. Que no hay rincón con más salero, titi. Con letra de Francisco Javier García, Javi el Ojo, y Sergio Guillén, el Tomate, que también aporta la música junto a Alejandro Sánchez Helmo. Con shoniKet3, guasa, carga, crítica y denuncia. “Si molesta lo que canto, más pitoso me pongo yo…”, reza la primera letra metaconcursera, quejosa, o no, con “el concurso de la hipocresía”. Y la sanidad pública “sin solución” del Moreno Bonilla, en un segundo pasodoble con su pelotero Yuyu, ¡¡cabrón!! Toquesito al Lucas y al exobispo guarrón, en la tanda de cupleses. Y con dos chaquetones en el Supercarmela, “fui a comprar con mi novia y se enfrió la relación”, jeje. “Soy de cinco jotas, como lo jamones…, jiúuu, y ole”. Y al popurrí, oteando la vida desde el puente canal, con el brazo erecto, le han contratado en el Diario y en la Cope;, y triunfando, a caballo, con la cuarteta del ¡Bruno, babeta!, “qué cobaso, nos dio…”. “Que eres Cádiz, mi pasión”. De gavilanes, Juan. Tú es que eres más de perderte en las dunas de Cortadura.
‘El desguace’, ojo con el pitero
Para gustos, el Chapa, mucha chapa. Con pájaro jaula el hombro. “El príncipe de la chatarra, el penúltimo marqués, el caballero sin corona, el gaditano hecho de sombra”, de esa Cádi antaño gloriosa, “rincón donde la historia puso su chatarrería, tres mil años construyendo, tres mil años despiezando …”, te canta ya “a hierro, a plomo, esto es lo que queda, esto es lo que somos, a plomo, a hierro, esto es lo que somos y es lo que tenemos”. “Con el hierro entre los dientes, con el fuego de mi gente… nadie me la va a robar”. Entra ‘El desguace’, comparsa de Miguel Ángel García Argüez, el Chapa, con música de Raúl Cabrera, y Javi Bohórquez, al mando de la tribu, oscurecida. “Teatro de mi vida, ay cuánto tesquiero, ay cuánto tesquiero”: la paradoja, marca de la casa, inunda un primer pasodoble en el que pese a to lo chungo que dicen y dicen y dicen de este concurso “que enciende pasiones, bulos y discusiones… ni sombra de lo que era… de los egos, de la autocensura y el cante vacío…, aquí estamos todos otra vez como niños viviendo el milagro, sintiendo en este primer día, miles de corazones que brotan de nuevo”. Y desahogo contra uno de los pilares del llamado estado de derecho en este país de corruptos, mangantes y negligentes con corbata…, “cómo pretendes que crea en tu patria, cómo creerme que existe justicia… mierda de democracia con doble rasero… aquí van a la cárcel sólo los obreros, siempre los obreros”. Po ahí lleva razón. Recurriendo al Andy, presente, para adobarte el primer cuplé, reñío con el Lucas; y trasteando entre tutoriales de yutube. Ajín ajín esa tanda de cupleses. “Que por más cosas que ocurran y por más tiempo que pase, chiquilla, tú y yo, sabemos, que mi comparsa siempre renace, siempre renace”. O casi. Y a por el popu, donde el Chapa más se regodea de su pluma…, “cuida siempre de esta herencia, porque esto no es chatarra, que debajo de estos restos hay sonando una guitarra de un pueblo que resiste, cantando eternamente, y late una ciudad que es tu casa, y es tu gente”; y vuelve a mirar a la juventud, la que heredará este mundo chatarra: “mi joven amigo, yo te pido por lo que más quieras, corre, métele fuego al sistema, porque aquí solamente nos queda tu rebelión, sin olvido y sin perdón, sólo creo en tu revolución”. Más allá de la cuarteta al “comparsista feliz”, que el día de mañana dejará de brillar, la propuesta acaba abriendo la cancela al ladrón…, “has venido hasta aquí, para llevarte el botín de esta ciudad oxidada, escucha lo que tengo que decirte, te has llevado nuestra industria y nuestras almas, pero la rabia entre los dientes, no podrás robarla nunca… a mí en verdad no me conoces, pero yo si sé quién eres, mi pueblo a ti te reconoce…, todo aquel que a hierro mata, a hierro muere”. Uno termina con la sensación, fría, de toparse con menos tribu que te mece y más desgarro que te implora. Y hace frío entre la alpaca. Y Juan quiere que le guste. Y tenemos diez grados. ¿Y la escuchamos otra vez?
‘Los semicuraos’, terror a la mutua
Sube, sube la temperatura con el Sheriff en escena. ¡A ver si termina el árbol genealógico! Jajaja. Puntazo ahí, entre lo oscuro del patiobutaca. “Lo mal que estoy, y lo poco que me quejo… yo no soy flojo, es que la tengo de cemento… pero no echarme fotos, que estoy de baja”. Saluda la chirigota ‘Los semicuraos’, con letra y música de Juan Manuel Braza Benítez. Medio-escayolaos, en el chiringuito. Defensa del estilo propio, sin bajarse los pantalones a los gustos del jurao de turno, en ese pasodoble llorón con shentimiento de Loreto: “mis dolores se curan cantando… me duele los que por ti mueren y luego se olvidan… yo loco por mi Tacita, y tú estás loco, loquito de envidia”. “Con los sueldos que han ganao, cuántas juergas y putas habrán pagao…”, se pregunta la segunda letrilla facilona, observando a todos los políticos como inútiles mangantes, a los que no persigue la mutua. Todos son iguales, Juan. Aro. Tanda de cuplés, de dos en dos. Tiritos a los comparsistas para acabar rescatando al Carli y al Subiela; y otros fantasmagóricos. O argo. “Si en estos carnavales, tú a mí no me ves, búscame, búscame, porque yo no me encuentro bien”. El popu, frenético, fiestero y perseguido por el detective de la mutua (palabro que se repite insistentemente), es lo que es, sin más, hasta un remate potable: “ni de baja ni de bajón, no quiero verte Tacita… que en la vida siempre hay altas y bajas, lo importante es no perder la ilusión… sal del agujero y toca el cielo”. Toca, pero no sobes, Juan.
‘Los artificiales’, neoludismo
Espantada fallera y a por la siguiente. Desde un futuro más bien cercano. Alexa en modo comparsa. Asistente virtual desganado, feísmo al tresporcuatro. “Su vida es una pasada, no la haga artificial”, alecciona la presentación ‘Los artificiales’, comparsa de Los Barrios con autoría de José Manuel Cardoso y José Rafael Castro. Reminiscencias tinistas. Oda a la fecundación in vitro, de entrada, y que los curas digan misa. Y otra oda, ajín, a la inversa, al Donald Trump, sanguinario merecedor del nobel de la paz, y “todos como putos mayordomos esperando a lo que mande el sinvergüenza más grande”. Interesante, aunque previsible. Cambiado el chip, y a los cupleses. Juan hizo reset. “Y hasta me cortocircuito… buscando que mis comparsas nunca te suenen artificiales”. Cayetano y Genoveva le dan al enter y suena este pupurrí sustancioso con repelús a lo tesnológico. “Qué paradoja, no nos hablamos en la era de la comunicación”. Po sí. Llamando a la revolución sin ChatGPT y sucedáneos. Juan también se quedó en el Windows 97, y mira lo feliz que es.
‘Omá, no me esperes pa almorzar’, síndrome de Estocolmo
Y subiéndole la bragueta a esta sesión debutante de Falla, desde Dos Hermanas se cuela una chirigota secuestrada, ensillada. Con cameo inicial del Maduro. “Y aquí me tienen encerrao, un zulo sin ventilación, y como el alquiler se ha disparao, encima tengo que pagarlo yo…”. Simpática la presentación de ‘Omá, no me esperes pa almorzar’, con letra de Daniel Estepa y música compartida por David Corrales y Juan Manuel García. Un tesquiero Cádi con shentimiento nazareno, en el primer pasodoble. Se levantan y sueltan toda la fuerza cautiva. En el segundo empujan al Juarmamoreno a marcharse, que “no hay nada más sagrao que los pechos de mi mare”. Los cambios y fichajes entre comparsas motivan un cuplé con los camellos reliaos, que ya no saben a qué local llevar la coca. Dicen. En el otro sale ¿Falete? “Dentro de este zulo no tengo sexo, esto es desesperante… po igual que antes”. Jeje. El Juan empatiza con ese primer estribillo. “Po en verdad en este secuestro no estoy tan malamente”, expone ese popu pamplinoso con píldoras de pocavergüen que gana por las hechuras del tipo. Y claro, acaba deseoso de que el Cádi liberador les secuestre…, “mi rescate lo pagaste a papelillos y serpentinas, dame tu golpe y dame porrazos, haz que pierda la cabeza con tu música y tus letras… que mi cante sea libre por febrero, y que sepa el mundo entero que tú me salvaste a mí de este secuestro”. Los vellitos de punta, Juan. ¡Péinate!
La 1.14 horas. Baja el telón. Hay hambre, mamá. Juan, ve sacando el manolete y la mortadela. Pero antes, para no perder la costumbre, echa una ojeadita al libro tocho de frases célebres para ponerle el lacito grave a esta crónica agotadora dura de roer: “Aunque nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede comenzar ahora y hacer un nuevo final”, dicen que dijo Carl Bard, un pensador estadounidense, pese a que suene a oxímoron viendo lo que se cuece por allá. Chimpón. Dany Rodway
INFORMACIÓN CARNAVALESCA RELACIONADA
· Todas las crónicas del COAC 2026, AQUÍ
· El ORDEN DE ACTUACIÓN de los CLASIFICATORIAS, AQUÍ
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