El Palacio Provincial, sede de la Diputación de Cádiz, acoge una nueva muestra, proponiendo ahora un viaje por la sociedad española de los siglos XIX y XX a través de la publicidad. ‘Cádiz en papel. Carteles que hablan’, abierta hasta el 10 de mayo, plantea un diálogo con la identidad y la tradición comercial de la provincia.
La muestra, comisariada por Ángela Suau y compuesta por casi un centenar de piezas que forman parte de la colección privada de Carlos Velasco (con más de 11.000 carteles publicitarios antiguos), se compone de una colección de esos carteles históricos que permiten hacer un recorrido, a través de la imagen publicitaria, por la transformación del comercio, la publicidad misma o los hábitos de consumo, desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX.
La misma pone el foco en el patrimonio gráfico español, a la vez que reivindica el cartel como una parte esencial de la memoria colectiva.
“Frente a la imagen digitalizada, inmediata y, en ocasiones, intangible, de la publicidad actual, los carteles y otros elementos que conforman esta exposición son un reflejo de la sociedad que los produjo, convirtiéndose hoy en día en documentos históricos de primer orden. Lo que fue efímero en su momento se convierte hoy en esencial para entender quiénes fuimos”, ha subrayado la diputada de Cultura de la Diputación, Vanesa Beltrán, en la presentación de la muestra.
TRES APARTADOS
Se articula en tres secciones diferenciadas, según se detalla en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz. La primera, titulada ‘Cádiz como territorio de intercambios’, sitúa al espectador en una idea clave para entender Cádiz y no es otra que su profunda vinculación con el mar, el comercio y las conexiones internacionales.
Desde esta perspectiva, Cádiz no es sólo un enclave geográfico, sino también un nodo de circulación de mercancías, personas e ideas. En este contexto el cartel tiene una función muy concreta: hacer visible el movimiento. Así, los carteles de esta sección no hablan solo de destinos o trayectos, sino que construyen una imagen de Cádiz como ciudad dinámica, espacio de tránsito y una puerta abierta al mundo.
En la segunda sección se presenta Cádiz como lugar de producción, no sólo como lugar de paso. El cartel en esta sección hace visible lo que se produce, pero también construye una identidad económica. A través de la imagen publicitaria los productos dejan de ser meras mercancías para convertirse en símbolos culturales, signos de calidad y representaciones de un territorio.
Y en la tercera sección se pasa de la producción al consumo en sí mismo. A lo largo del siglo XX, a partir de la industrialización, hay una transformación profunda, apareciendo nuevos productos, nuevas marcas, que cambian la relación entre las personas y los bienes. El cartel entonces deja de centrarse en el producto en sí y se fija en el consumidor, en cómo persuadirle, atraerle y generar deseo.
Esos últimos carteles no muestran sólo productos, sino también estilos de vida, construyendo aspiraciones, modelos sociales o ideas de modernidad. De este modo, la publicidad deja de ser informativa y pasa a ser emocional.












