Levántate temprano
La ciudad es diferente a primera hora, porque los gorrillas no desfondan con la voz acharolada en las esquinas precisas. El tráfico es pagano y las ganas cuestan. La gente menudea y los chinos no descorren sus puertas acristaladas. Todo dormita, sin vela, almohada pelleja. Pasas los pasos que te van dando las piernas y...














