Esta Europa no es la mía
El ruido de las monedas al chocar y rebotar contra los adoquines de la plaza se entremezclan con las risas que provienen de las mesas de los bares cercanos, con el jadeo de alguna mujer haciendo algo parecido a unas flexiones. Mientras, la vida en la plaza sigue su curso, el tráfico de los aledaños,...













