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Señora Rahola, un “pata negra” español le replica


“¿Qué me importa a mí la libertad de expresión si no digo más que imbecilidades? ¿Qué sirve si no sabes pensar, si no tienes sentido crítico, si no sabes ser libre intelectualmente?”. Emilio Lledó.

Son ya tan numerosas las muestras a las que la señora Pilar Rahola , durante su ya larga y cansina historia de actividad periodística en los medios catalanes, ya nos tiene acostumbrados, tales como sus exabruptos nacionalistas, sofismas políticos o el evidente fanatismo que consigue, en la mayoría de ocasiones,  nublarle por completo el pensamiento lógico, para caer en turbios razonamientos de los que, lo único que uno puede sacar en limpio, es que está dispuesta a vender su alma al diablo con tal de apartarnos, a los españoles, de su tierra catalana. En el artículo que hoy ha publicado en el periódico del grupo Godó, La Vanguardia, uno de los más aguerridos defensores del separatismo catalán, ha vuelto a ensañarse con los patriotas españoles, a los que le ha dado por calificar de “patriotas españoles de pata negra”, haciendo referencia especial a los que residimos en esta tierra catalana ( hay que decir que tascando el freno de la indignación, impotentes ante los avances separatistas y clamando, en vano, ante el gobierno de España para que, de una vez por todas, ponga fin a este estado de abierto desafío a la Constitución y a la unidad de la nación española), que hemos puesto el grito en el cielo ante la desfachatez de quienes han querido convertir a unos chavales, que acuden ilusionados a recibir a los Reyes Magos, ilusionados por los regalos que esperan que les traigan, en colaboradores inocentes del separatismo más intransigente, como el que predica la propia Rahola, invitándoles a llevar unos farolillos en los que aparece la “estelada” independentista.

Resulta curioso y hasta llamativo que entidades, tan notoriamente abrazadas a la causa independentista como son el Omnium Cultural o la propia ERC ( a la que perteneció la misma señora Rahola), hayan manifestado su oposición a que se acudiera a semejante propaganda, por considerarla perjudicial para la propia causa, pensando que mezclar política con una fiesta esencialmente costumbrista y dedicada a los niños, no es algo demasiado inteligente y puede provocar el rechazo de muchos padres que lo pueden considerar como un acto impropio y deplorable.

Pero es que, esta catalana tan aguerrida y crítica con el Estado español, gran amiga de otro de los vudús del nacionalismo catalán, el señor Cuní, periodista y promotor de tertulias en la TV catalana, a las que ella acude, íntegramente dedicadas a apoyar el “proceso” independentista, pretendiendo darle a este tipo de reuniones un cariz “cultural” que, si consideramos los argumentos que en ellas se esgrimen y la falta absoluta de otros contertulios que pudieran hacer de contrapeso a sus peregrinas ideas, no tienen otra finalidad que lavar los cerebros de aquellas personas que lo que quieren es escuchar que les regalen los oídos con propuestas antiespañolas.

“Un españolista es un patriota; un catalanista, un tipo peligroso, nos conocemos la vieja letanía” ha escrito la furibunda señora. Lo que no acabamos de entender es que, una periodista que lleva tantos años arrastrando su trasero por el mundo de la Justicia, todavía no sepa distinguir entre alguien que cumple las leyes y quienes se las saltan sin el menor sentido de culpabilidad; antes, al contrario, aparte de incumplirlas resulta que se ufanan de ello y amenazan a quienes les advierten de su error, con seguir haciéndolo aunque, con ello estén cometiendo un delito de desacato, prevaricación, desobediencia, y otros a los que deberán enfrentarse en el caso de que sigan por esta línea de provocación, desafío y fanfarronería a los requerimientos que se les vienen haciendo por el Estado y los altos tribunales de la Justicia española. ¿Entiende ahora la diferencia entre patriota y traidor a la patria, señora mía? La “vieja letanía”, de la que usted reniega, es haberse atribuido una historia de Cataluña apócrifa, inventándose reinos donde nunca los ha habido, porque Cataluña nunca pasó de ser un condado de Aragón al que los reyes francos le dieron la categoría de reino. Le recuerdo que cuando Maciá tuvo la debilidad de intentar proclamar la república catalana, lo hizo aceptando que se constituiría “dentro de la república española”.

Su recurso al victimismo, su falsa superioridad de la que se vale para intentar criticar a la nación española, ignorando el gran problema que tiene planteado, en la actualidad, la comunidad catalana, en manos de los podemitas, de los comunistas de la CUP con los que, los “menguantes” señores de la antigua CDC, hoy PDEcat , no han tenido más remedio que pactar para intentar aprobar unos presupuestos que no llegan a salir y, mientras tanto, van perdiendo cada día apoyos mientras sus adversarios de la izquierda van consiguiendo ir avanzando en su proyecto de convertir a Cataluña en otra de las sucursales de comunismo bolivariano importado de Venezuela.

Sí, señora, en Cataluña somos muchos los que intentamos sobrevivir, pese a la presión que, cada día, se hace más agobiante a la que estamos sometidos los que no comulgamos con el separatismo, que abominamos de la señera, una bandera revolucionaria que nada tiene que ver con la enseña catalana; que nos duele ver como se oculta la bandera española, incluso en edificios públicos que tendrían la obligación de hacerla ondear; que tenemos que disimular nuestros sentimientos para no ser rechazados y que observamos como unos gobernantes incapaces, han permitido no sabemos si por estulticia o por incapacidad, que lo que, en un principio, había sido una reivindicación minoritaria se haya convertido, en la actualidad, en una fuerte corriente de opinión en la que se apoyan todos estos partidos que intentan conseguir que, España, se harte de Cataluña hasta que haya un día en el que, los españoles, acabaran por ceder a sus pretensiones separatistas. O esta es su intención.

No se haga ilusiones, doña Pilar, que esto no va a suceder mientras queden estos españoles a los que pretende insultar, llamándolos “patriotas pata de jamón”, que, vea usted por donde, en las anteriores ocasiones en las que el separatismo catalán intentó hacer lo que ahora pretende, consiguieron que la razón de Estado se impusiera a los sediciosos, de modo que todo volviera a la normalidad, afortunadamente para la propia Cataluña que, a consecuencia de haber permanecido integrada, como el resto de autonomías, en el seno de la nación española,  siempre ha conseguido ser un ejemplo de laboriosidad, de progreso y de prosperidad, para ella y para el resto de la nación. Olvídese de las camarillas de sus TV, del lavado de cerebro que pretenden hacer con sus conciudadanos, mintiéndoles sobre el papel de España respecto a Cataluña, ocultándoles la enorme deuda pública de 77.000 millones de euros que deberían liquidar si se separaran de España; engañándoles respecto a la nula posibilidad de ser admitidos en Europa si se separaran de España y, cometiendo la más vil de las mentiras, asegurando a las clases pasivas que podrían seguir cobrando sus pensiones, cuando saben perfectamente que ello no sería posible.

En fin, señora Rahola, tenemos la impresión de que quienes le pagan, quienes son los responsables de utilizarla para tomarles el pelo a los catalanes y mentir, a sabiendas de que lo hace, respecto a las posibilidades de Cataluña de conseguir la ilusoria independencia, empiezan a estar desesperados porque, a pesar de los errores garrafales del Gobierno de la nación y de la falta de valentía de algunos tribunales respecto a exigir el cumplimiento de sus sentencias; el camino que ustedes han emprendido no tiene salida y, más bien pronto que tarde, van a encontrarse de sopetón con la horma de su zapato. Si esta horma va a consistir en una simple actuación judicial o si va a ser necesario aplicar otras medidas, previstas para estos casos por nuestra legislación, seguramente va a depender de las acciones que ustedes piensen llevar a cabo en este absurdo intento de pasarse a la torera la unidad de España.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, queremos romper una lanza por los españoles que, a pesar de las dificultades de expresarse desde estas tierras catalanas, siguen manteniendo el estandarte del patriotismo y del amor por nuestra nación España, sin que, por eso, dejemos de estimar nuestra tierra natal. DIARIO Bahía de Cádiz

más opinión Miguel Massanet

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