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Día de mi orgullo


Hoy celebro el día de mi orgullo que consiste en disentir, una virtud  indispensable para avanzar personal y colectivamente.

Saludo a los familiares que han sobrevivido a las fiestas de fin de curso en los colegios. Disiento de ese escándalo, desorganización, tanta Ampa y tan pocos maestros organizando, tanta cámara digital, tanto adultizar a los niños, tanto yanquerío del malo que pulula por los escenarios escolares.

Todos somos iguales, no se puede discriminar en el colegio o en cualquier sitio. Disiento: somos iguales en las líneas de salida pero las palabras esfuerzo y constancia deben volver, tantos mimos con los mocitos/tas les perjudican mucho en la vida, los profesores de todos los niveles deben ser autoridades, ellos mandan, nada de llamarles la atención desde Educación porque suspenden mucho o de “regalar” títulos de ESO. Las jerarquías son imprescindibles, que no las tiranías, la vida asamblearia no es útil. Normas son normas, democracia no es igual a oclocracia.

Un disminuido físico quería tomar un taxi con su perro que soltaba pelos y los taxistas se han negado a admitir al perro. Un medio de comunicación progre, más monárquico que los monárquicos, que se está poniendo del lado de Rajoy y despide y reprime al personal, acusa a los taxistas de discriminación. Disiento: el perro debe recibir tratamiento contra su despeluche y el taxista debe cuidar su herramienta de trabajo para que el resto de los clientes se sientan tan a gusto como debe sentirse el señor disminuido físico al que respeto profundamente.

El colectivo de gays y lesbianas también está celebrando su orgullo. Disiento en la forma de hacerlo. No os quieren de verdad, detrás de ese “amor” hay una conciencia escrupulosa, votos y codicia porque dejáis pasta. Como os defiendo, no quiero que se os vea cual meros trozos de carne que se besan en la boca. El filósofo Samuel Ramos dice que exagerar la identidad encierra sentimiento de inferioridad. Algo similar sucede con la defensa de la mujer: bla, bla, bla, y el minutito de silencio. Votos, política de la mala.

La izquierda es solidaridad. Disiento: es justicia, una revolución interior y tomar el control de los medios de producción, o sea, una entelequia. La derecha y su liberalismo son progreso. Disiento: su progreso ha eliminado el sosiego, la pareja, la familia, los valores, el arte… Adam Smith tenía ética.

Ramón Reig hace bien en decir lo que dice. Disiento: debo arrimarme al sol que más calienta para ser un hombre aprovechado que son siempre los vencedores. DIARIO Bahía de Cádiz Ramón Reig

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