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La cera de la Semana Santa, entre las incidencias que el tranvía en pruebas ha detectado en su reencuentro con la calle Real isleña


La esperada y demorada última fase de pruebas dinámicas del tranvía de la Bahía de Cádiz avanza poco a poco, tras iniciarse a finales de la semana pasada, principalmente el trazado chiclanero. En la noche del lunes al martes, siguiendo las previsiones, se han ampliado estos ensayos hasta San Fernando. Paralelamente, se levanta la parada de Río Arillo, única actuación pendiente de culminar y clave para que pueda operar comercialmente esta línea de forma parcial. Se calcula que estará lista en entre tres y cuatro meses.

La esperada y demorada última fase de pruebas dinámicas del tranvía de la Bahía de Cádiz avanza poco a poco, tras iniciarse a finales de la semana pasada, entonces recorriendo y explorando principalmente el trazado chiclanero. En la noche del lunes al martes, siguiendo las previsiones, se han ampliado estos ensayos hasta San Fernando –donde el tranvía ya se estrenaba en las primeras y únicas pruebas en noviembre de 2014-.

Se ha realizado ya el recorrido completo desde las cocheras situadas en el Polígono Industrial de Pelagatos en Chiclana, hasta la última parada de Río Arillo, previa a la incorporación a las vías de ferrocarril de Adif. Esto suma –desde este reinicio de las pruebas, de cara a la puesta en servicio de este medio de transporte en los próximos meses- un total de 53 kilómetros y 16 horas recorridas.

El dispositivo que desarrolla estas pruebas dinámicas con las unidades del llamado tren tram se compone de unos 20 profesionales entre el personal de la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía, asistencia técnica para la pre-explotación, así como de otras contratistas y personal de señalización.

Las pruebas con trenes en la noche del lunes al martes, según concretan desde la Junta en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, se han realizado por primera vez, en todo el recorrido completo del trazado tranviario de 14 kilómetros, desde los Tallleres y Cocheras de Pelagatos hasta el paso de los trenes por el Salto del Carnero –estructura de conexión sobre las vías del ferrocarril y la autovía CA-33- y la llegada a la parada de Río Arillo, “que se encuentra en construcción”. Una parada que, según se desvelaba recientemente, hasta que no esté levantada no podrá inaugurarse comercialmente esta línea 1 del tranvía metropolitano, al menos en el tramo Chiclana-San Fernando. En este punto se podrá hacer transbordo con los Cercanías de Renfe, en dirección a la capital o a Jerez, hasta que se permita el paso del tranvía por las vías del ferrocarril hasta Cádiz.

Esta primera fase de las últimas pruebas dinámicas se realiza con el objetivo de testar, con la mayor fidelidad, los posibles desajustes en el recorrido de los trenes por la traza. En estos primeros días, a raíz del fuerte temporal de levante de la pasada semana, se ha detectado algún daño leve en armarios técnicos de alguna parada. La otra incidencia que ha quedado registrada es la cera de la Semana Santa, todavía presente en la plataforma del tranvía, que ha provocado alguna dificultad en el recorrido del vehículo a su paso por la peatonalizada calle Real de San Fernando.

Además, el personal técnico realiza una exhaustiva vigilancia de los vehículos en las paradas, para comprobar el gálibo tanto en altura como en anchura, de los trenes en los andenes. Esto es importante porque determinará la correcta parada en andén, de forma que se facilite en su momento el acceso de los usuarios a los trenes.

A partir del miércoles 26, las pruebas van a continuar de forma regular cada día por los 14 kilómetros de recorrido en diferentes horarios, en coordinación con autoridades locales.

LA PARADA DEL RÍO ARILLO Y LA ESTACIÓN DE AUTOBUSES

Por otro lado, los trabajos de la obra civil en la parada de Río Arillo, única actuación pendiente de culminar, continúan “con celeridad”, se insiste, y en la actualidad la intervención se centra en la cimentación de la catenaria.

Esta parada de Río Arillo, que supone una inversión de 2,6 millones de euros e incluye la reposición de un colector de aguas situado bajo la CA-33, se compone de dos andenes, así como de una pasarela y un ascensor que permitirá el trasbordo ágil y rápido entre ambos modos de transporte. El plazo para la finalización de las obras es de tres a cuatro meses, ya que debería culminarse este verano.

Por su parte, el intercambiador de La Ardila –o sea, la mini estación de autobuses-, situado antes del Salto del Carnero y junto a la parada del tranvía con el mismo nombre, se encuentra en la última fase de construcción, pendiente de la firma de un acuerdo de la consejería de Fomento y Vivienda con el Ayuntamiento para su cesión y gestión comercial. Ya se ha consensuado con el Consistorio y se ha mandado a imprimir el rótulo identificativos.

Este apeadero de autobuses contribuirá, en teoría, a que los usuarios de los autobuses interurbanos, urbanos y del tren tranvía, que dispone de una parada en esta misma zona, puedan realizar una combinación ágil y fluida entre ambos sistemas de transporte público, pudiendo incluso dejar el vehículo privado para intercambiar con los autobuses y el tranvía.


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