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Nos vamos al cine: ‘Creed II’

CRÍTICA. El boxeo no solo como deporte sino como filosofía de vida. Los traumas familiares a los que es difícil pasar página. El honor y la amistad. El cariño y los frutos de la perseverancia. Todos esos valores son los que nos trae la segunda parte de la película ‘Creed’ (2015); además de un buen espectáculo de mamporros dentro del ring. No acto para susceptibles de la sangre.

CRÍTICA. La historia gira de nuevo alrededor del joven boxeador Adonis Creed (Michael B. Jordan), hijo del malogrado Apollo Creed (ver ‘Rocky IV’), quien debe enfrentarse al hijo del hombre que acabó con la vida de su padre en el ring. Como siempre, Rocky Balboa (Sylvester Stallone) estará a su lado para hacer frente a este importante reto.

Se trata de una secuela de la película ‘Creed’ (2015), la cual se creó como un spin-off de la saga de culto Rocky. En esta primera película, se contaba el nacimiento de la leyenda de Adonis Creed, un chico criado entre algodones pero con el mismo espíritu luchador y los poderosos puños de su padre, Apollo Creed. Este último, asesinado en un combate de boxeo en el que su amigo Rocky estaba presente como sparring, se convirtió en leyenda y en una figura a la que su hijo intenta dar tributo.

La trama de ‘Creed II’ se sitúa unos años después, cuando el joven Adonis conquista el título de campeón del mundo de pesos pesados, repitiendo en sus papeles los protagonistas que ya vimos en la primera parte. A ellos se unen Florian Munteanu (Viktor Drago) y Dolph Lundgre, quien ya diera vida a Ivan Drago en la saga Rocky de los años setenta.

Se trata de una película predecible, sencilla en sus diálogos y diseñada para exhibir todos aquellos aspectos que su público espera ver: buenas luchas de boxeo. Si disfrutan de las peleas bien rodadas y coreografiadas, con golpes más que realistas (los actores han reconocido haber visitado más de una vez el hospital durante el rodaje), esta película es un acierto garantizado.

No esperen encontrar grandes momentos dramáticos ni diálogos que nos lleven a las profundidades de los sentimientos humanos…, todos los intentos de conseguirlo están arruinados por unas actuaciones acartonadas, en el caso de los actores más veteranos, y sobreactuadas en el de los más jóvenes.

Una película sin pretensiones, dirigida a un público muy específico que disfrutará como un niño de cada escena. Para el resto del público que, por error u obligación, acuda a las salas, será otra película olvidable.

— Lo peor: Las actuaciones en todas las partes dramáticas o sentimentales, con actores que no son capaces de transmitir (incluyendo al acartonado Silvester Stallone).

— Lo mejor: Los valores que subyacen en la historia y el realismo con el que están rodadas las escenas de boxeo. DIARIO Bahía de Cádiz

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